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VIETNAM POR LIBRE AGOSTO 2009: LA AVENTURA ES POSIBLE

Este mes de agosto mi mujer y yo hemos estado recorriendo Vietnam por libre. Para preparar el viaje hemos utilizado la guía Lonely Planet (edición de 2008). También hemos leido uno por uno todos los comentarios publicados desde marzo de 2006 sobre Vietnam en el foro de la web de Lonely Planet, además de infinidad de blogs de viajes que se pueden encontrar en internet. Especialmente interesantes nos han parecido las aportaciones en el foro de viajeros independientes como Momaq y Performer así como los certeros comentarios de vietnamviajar.

Nuestra intención, como siempre que viajamos, ha sido ir más allá de las típicas rutas para llegar a saborear el Vietnam más auténtico. El resultado ha sido un viaje intensísimo cargado de anécdotas y experiencias inolvidables y la conclusión que podemos sacar es muy clara: el verdadero Vietnam hay que verlo viajando a tu aire y yendo mucho más allá de los lugares típicos en los que se concentra el turismo.

Niño en bicicleta Vietnam

La mayoría de visitantes se limitan a Saigon, Hoi An, Hue, Hanoi, Halong y Sapa (algunos ni siquiera llegan a ver todo esto) y lo que acaban conociendo en muchos casos es el Vietnam que ha surgido en la última década, el de los hoteles y restaurantes de lujo y el de los aprovechados deshonestos que han visto en el turista una manera fácil de vivir. Pero Vietnam es mucho más que eso. El Vietnam de los niños que nos saludan emocionados cuando nos ven, el de los puestos callejeros en los que la gente toma pho a las 6 de la mañana, el de las etnias de las montañas en las que las mujeres se ruborizan cuando les pedimos permiso para una foto y los niños más pequeños rompen a llorar cuando ven nuestra tez blanca, el de la señora que manda a su hija de corta edad a que nos acompañe hasta el hotel que estamos buscando sin buscar nada a cambio, el de los mercados alejados de las rutas habituales en los que las mujeres me pasan la mano por los pelos de mis brazos y piernas asombradas por los vellos de los occidentales, el de las carreteras secundarias atestadas de niños en bicicleta que van o vuelven del colegio, el de los inacabables campos de arroz mecidos por el viento en los que despuntan sombreros cónicos, el de las norias de postal que sacan el agua de los ríos, el de las casas de comidas de los pueblos remotos del norte donde tienes que asegurarte de que lo que vas a comer no es carne de perro... Todo esto y mucho más se puede vivir cuando te sales de las rutas típicas. Ese era nuestro objetivo y acabamos más que satisfechos. Incluso en el delta del Mekong, en el que mucha gente dice que no queda más remedio que ir con una agencia, nos aventuramos por nuestra cuenta con éxito.

A continuación detallamos los lugares que visitamos con recomendaciones y datos útiles, centrándonos especialmente en aquellos sitios menos visitados y en las experiencias que creemos pueden ser más valiosas para todo aquel que desee visitar Vietnam por libre.

PARQUE NACIONAL DE CAT TIEN:

Pagoda Vietnam

Después dedicar el primer día a Saigon fuimos a este Parque Nacional, de camino a las Tierras Altas Centrales. En Saigón cogimos un autobús que se dirigía a Dalat por 7 dólares. El autobús te deja en la carretera y después tienes que buscar una mototaxi que te lleve al Parque (a unos 25 km ). Mejor dicho, ellos te encuentran a ti, y de entrada nos pedían 75 dólares por tres mototaxis (una locura!!). Intentamos buscar a otra gente que nos llevara por un precio razonable pero los mototaxis que se ponen en la parada del autobús son una pequeña mafia y no dejan que otros le quiten el trabajo. Al final, después de no pocas negociaciones, fuimos con ellos pero pagándoles 100000 dongs cada uno (4 Euros). Habíamos pagado la novatada, no tanto por lo que pagamos sino por el tiempo que perdimos hasta que nos decidimos a dejar que nos llevaran.

En Vietnam los parques nacionales no son precisamente económicos en relación a lo que es el resto del país. Hicimos una pequeña caminata con guía (2 horas, 120000 dongs por persona) y un paseo nocturno en 4x4 de 45 minutos (otros 120000 dongs por persona). Pasar la noche en una de las habitaciones del parque cuesta 450000 dongs (uno de los alojamientos más caros de todo el viaje). Al día siguiente hicimos la caminata al lago de los cocodrilos, por la que pagamos 410000 dongs para que un todoterreno nos acercara al comienzo del camino y nos recogiera al finalizar. Este sendero fue lo que más nos gustó del Parque a pesar de las penalidades que contamos a continuación.

Cat Tien fue una primera aproximación a la naturaleza de Vietnam. Eso sí, no esperes ver muchos animales allí, aunque sí que los hay. Nos encontramos con una serpiente y millones de sanguijuelas. Estas últimas convirtieron la caminata al lago de los cocodrilos en una odisea. Tienen la forma de una ramita alargada de 2- 3 centímetros . Se encuentran en el suelo y con las ventosas que tienen en cada extremo se pegan a las botas y desde allí van trepando por la ropa buscando la piel para entonces comenzar a chupar la sangre. Ya nos advirtió el guía el día anterior que nos compráramos en el Parque por 5 dólares unas medias especiales para sanguijuelas pero nosotros creíamos estar a salvo con nuestras polainas para la lluvia compradas en Decatlon.. De eso nada. Los bichos subían por las polainas y enseguida los encontrábamos pegados en los pantalones. Mi mujer casi se desmaya cuando al final de la excursión descubrió que tenía los calcetines completamente llenos de sangre. Y es que varias sanguijuelas habían conseguido traspasar las polainas y estaban hinchadísimas después de haber estado chupándole la sangre durante horas. Costó bastante que las heridas dejaran de sangrar, aunque con betadine la cosa no pasó a mayores y fueron sanando. Afortunadamente no hubo infección y pudimos continuar el viaje.

En el Parque nos dijeron que hay un autobús que pasa muy cerca de allí y que si se le avisa llega hasta el Parque. Así fue como hicimos el regreso, de forma más cómoda y económica que la ida. En teoría este autobús también sirve para llegar hasta el Parque, aunque no debe ser fácil averiguar los horarios.

DALAT:

En Dalat no estuvimos más que medio día. La ciudad no es fea, aunque tampoco le encontramos suficientes atractivos como para quedarnos más tiempo. Dimos una vuelta por el mercado y nos acercamos hasta la catedral y la orilla del lago.

En sus alrededores hay bastantes cosas para visitar aunque preferimos continuar el viaje para dedicar más días al norte del país. Cenamos en el Trong Dong. Viene en la Lonely y es recomendable.

BUON MA THUOT, CASCADAS DE DRAY SAP Y GIA LONG Y PARQUE NACIONAL DE YOK DON

Esta ciudad en sí misma no tiene interés alguno a excepción de la aldea de Ako Dhong, un lugar bellísimo con flores y casas de palafito donde la gente te saluda al pasar y puedes caminar relajadamente sin preocuparte del tráfico.

En Buon Ma Thuot fuimos a DakLak Tourist (por cierto, la dirección no es la que viene en la Lonely , han cambiado a otra no muy lejos de allí, pregunten allí, la gente es muy amable). Queríamos visitar las cascadas de Dray Sap y Gia Long y también ir al Parque Nacional de Yok Don para montar en elefante. Esto lo hicimos en un día entero con Daklak Tourist por 115 dólares (2070000 dongs, 83 Euros entre los dos) Fue una de las cosas más caras para un solo día pero a esas alturas del viaje no nos atrevíamos a estar todo un día en moto. El precio incluía coche con conductor, entradas a las cascadas y al Parque Nacional de Yok Don y el paseo en elefante.

Las cascadas merecen bastante la pena. La de Dray Sap en realidad son varias cascadas. Allí estuvimos varias horas caminando por los senderos. En cuanto a la de Gia Long, muy cerca de las otras, el conductor nos indicó el comienzo del camino pero después de un rato vimos que no llevaba a la cascada, solamente se podía ver la parte superior. A la vuelta le preguntamos pero, con señas, insistía que era por allí. Al final no conseguimos llegar hasta la misma cascada de Gia Long, aunque después de todo era sólo una cascada, similar a una de las del conjunto de las de Dray Sap. El paseo en elefante lo hicimos en el mismo Parque Nacional de Yok Don. También se puede hacer en las afueras, en el pueblo de Ban Don, aunque nos dijeron que este es un lugar más montado para el turismo, así que nos decantamos por ir al Parque y de camino ver su vegetación. La experiencia fue extraordinaria. Una hora montados sobre un gigante, cada uno de nosotros en una cesta a cada lado y en el centro, sobre la cabeza, una persona del lugar que se encargaba de dirigir al animal, que cada poco paraba para arrancar ramas del camino y comérselas. Pocas veces tenemos la oportunidad de ver la vegetación desde 3 metros de altura. Advertencia: cuidado con las hormigas al rozarte con los árboles.

DE KONTUM A HOI AN

Casa Kontum (Vietnam)

Kontum destaca por su bellísima iglesia de madera pero lo que más nos sorprendió fue la parte antigua o pueblo original de Kon Tum, una aldea muy pobre donde en sus calles de tierra los niños y mayores nos saludaban mientras veíamos su quehacer diario.

Desde Kontum cogimos una furgoneta compartida (como en casi todo nuestro recorrido por las tierras altas centrales) y fuimos por la ruta Ho Chi Minh pasando por Phuoc Son hasta llegar a Hoi An. Este recorrido fue de lo mejor de las tierras altas centrales, pasando por zonas de montaña con una espesa vegetación. Eso sí, la furgoneta se dirigía a Danang (a pesar de que nos dijeron que iba a Hoi An) por lo que nos dejaron en un cruce de carretera a unos 15 km de Hoi An, donde tuvimos que utilizar los mototaxis para llegar a nuestro destino.

HOI AN:

Poco podemos contar de Hoi An que no se haya dicho ya. Por algo es de los pocos sitios a los que va todo el mundo. Sí nos parece necesario aclarar que la ciudad es muy bonita pero en un día completo se puede ver casi todo. Eso sí, levantándose pronto y sin dedicarse a ir de compras. Para estar de relax nos podemos quedar en España así que preferimos vivir los viajes intensamente aprovechando el tiempo al máximo y descansando lo imprescindible (a veces ni eso). Compramos la entrada necesaria para visitar la ciudad antigua, luego hicimos un recorrido para ver el aspecto exterior de los sitios que requerían la entrada y por último visitamos los que nos parecieron desde fuera más interesantes. Además, por supuesto, visitamos los que no pedían entrada. La ciudad estaba animadísima al ser fin de semana y coincidir con un festival japonés, aunque por esto mismo nos costó una barbaridad conseguir un hotel

Anciano en Hoian (Vietnam)

A la mañana siguiente salimos a las 5 de la mañana para ver el mercado de Hoi An. Siempre que se pueda recomendamos pasar por los mercados bien temprano (a esas horas no hay turistas) y cuantos más se visiten mejor, ya que es uno de las mejores formas de aproximarse al genuino Vietnam.

En cuanto a la comida recomendamos el archiconocido Café des Amis (buenísimo y baratísimo, reservamos a media tarde una mesa en la miniterraza del piso alto con magníficas vistas del río). Tampoco nos podemos olvidar de los sensacionales dulces del Tam Tam Café, de los mejores de Vietnam. Ambos sitios vienen en la Lonely Planet

MY SON, MONTAÑAS DE MÁRMOL Y PASO DE HAI VAN

Estos tres lugares se encuentran entre Hoi An y Hue y se pueden visitar perfectamente en un día si se dispone de coche propio. En Hoi An dejamos apalabrado el coche para el día siguiente pero cometimos el error de “contratarlo” en un puesto callejero. Por la noche, cuando ya no había tiempo para buscar otro, nos pidieron dinero a cuenta ya que decían que les había surgido otro cliente para una boda al día siguiente. Por supuesto nos negamos y nos quedamos sin coche Así que al día siguiente, domingo, a las 6:30 de la mañana y con todos los coches de alquiler ocupados (el negocio de las bodas en Vietnam as algo alucinante…) nos las vimos y nos las deseamos para conseguir uno. Al final un taxista nos ofreció su coche particular y llamó a un amigo para que nos llevara por el mismo precio que habíamos acordado el día anterior (1400000 dongs, 56 €uros. Nos habían llegado a pedir hasta 2000000 dongs)

Las ruinas de My Son son fabulosas, pero nada más llegar (a eso de las 8 de la mañana) el lugar comenzó a inundarse por los grupos de turistas organizados. Nos hubiera gustado llegar antes pero no fue posible debido a las dificultades para conseguir coche. Aun así es un lugar muy recomendable no sólo por las ruinas sino también por el entorno

Las Montañas de Mármol también merecen la pena. Una serie de pagodas diseminadas en lo alto de una montaña y unidas entre sí por caminos. Es recomendable comprar en la taquilla el plano de los caminos para llegar más fácilmente a los distintos puntos de interés. Cuesta 15000 dongs e incluye doce postales de la zona. Desde lo alto hay buenas vistas de los alrededores (lástima el pueblo que se encuentra al pie de la montaña que afea el paisaje). Lo más impresionante es la enorme cueva por la que entran los rayos del sol desde arriba por unos orificios, un lugar que parece sacado de una película de Indiana Jones.

La subida al paso de Hai Van permite admirar unas playas preciosas y a la bajada, de camino a Hue, tuvimos la suerte de encontrarnos con el tren de la reunificación que avanza por la escarpada costa entre túneles. Una vez pasamos la playa de Lang Co la carretera discurre entre bellísimos campos de arroz hasta unos kilómetros antes de llegar a Hue.

HUE

A Hue le dedicamos un día entero. Por la mañana bien temprado visitamos la pagoda de Thien Mu y después tres tumbas imperiales (Tu Duc, Minh Mang y Khai Dinh) y el puente japonés de las afueras de Hue. Fuimos en mototaxi y el recorrido nos encantó no solo por las magníficos recintos de las tumbas sino también porque de una a otra nos llevaron por unos caminos estrechos entre huertas y casas. Solamente fuimos por carretera en un pequeño tramo. A eso de la 1 de la tarde los mototaxis nos dejaron en la ciudadela. Allí estuvimos unas 3-4 horas caminando bajo un sol abrasador. La ciudadela tiene muchísimas cosas para ver y terminamos reventados de caminar de aquí para allá.

Para comer en Hué recomendamos sin dudarlo el garito del encantador sordomudo, famoso por sus abrebotellas (los fabrica sobre la marcha y nos dio uno de recuerdo). El sitio se llama Lac Thien y está en la calle Dinh Tin Hoang nº6 (inexplicablemente no aparece en la Lonely de 2008 aunque sí en la Routard ). Mucho cuidado porque cuando llegamos allí nos encontramos con que el restaurante de al lado se llama igual e incluso había un tío haciéndose pasar por sordomudo. Cuando entres comprueba que en el piso de arriba todas las paredes estén llenas de graffitis hasta el techo. Si es así has dado con el lugar correcto. La comida es fabulosa, comimos los dos varios platos con bebidas y nos costó todo 5 Euros.

CUEVAS DE PHONG NHA Y DE TIEN SON:

Desde Hue llegamos en autobús hasta Dong Hoi. Al día siguiente fuimos en dos mototaxis (200000 dongs cada uno) hasta el pueblo de Son Trach, desde donde una barca nos llevó hasta las cuevas y nos esperó varias horas para traernos de vuelta.

El río se adentra en la misma cueva de Phong Nha y por allí entramos con la barca. Luego nos bajamos y comenzamos un camino a pie dentro de la cueva. Lástima que estaba llena de ruidosos vietnamitas.

Al salir de esta cueva nos dirigimos a la de Tien Son. Para ello hay que subir a pie un empinado camino bajo un sol de justicia. Afortunadamente el esfuerzo se ve recompensado con magníficas vistas del río por el que habíamos llegado. Además, esta cueva recibe muchos menos visitantes y la pudimos disfrutar prácticamente solos todo el tiempo que quisimos. Trípode en mano y fotografiando las magníficas formaciones íbamos empapándonos de la tranquilidad del lugar. Nos olvidamos del tiempo que estuvimos allí dentro.

TAM COC, HOA LU Y KENH GA

Pescadores en Tam Coc (Vietnam)

Aunque la gente suele coger el tren, nos decantamos por un autobús nocturno en Dong Hoi para llegar a Ninh Binh. Los asientos del autobús se reclinaban y formaban una cama en la que se podía dormir con bastante comodidad, por lo que no echamos de menos el tren. Poco antes de las 5 de la mañana llegamos a Ninh Binh y aún amaneciendo contratamos dos mototaxis para visitar Tam Coc, Hoa Lu , la aldea flotante de Kenh Ga y terminar el recorrido en el Parque Nacional de Cuc Phuong.

Tam Coc ni nos sorprendió ni nos decepcionó. Era lo que esperábamos, un tranquilo paseo por el río entre bellos paisajes de formaciones cársticas. Fuimos los primeros en salir esa mañana (a las 7 en punto) lo que nos permitió disfrutar de casi todo el camino sin cruzarnos con barcas de turistas y además evitamos el intenso calor. En cuanto a la remera, ya íbamos advertidos del show que nos esperaba a la vuelta. Simplemente la ignoramos y no mostramos el menor interés por lo que vendía.

El camino de Tam Coc a Hoa Lu merece bastante la pena y en la moto se disfruta mejor. En Hoa Lu visitamos los dos templos y subimos a la tumba de Dinh Tien Hoang para admirar la vista panorámica de la zona. Los templos no están mal aunque tampoco nos parecieron especialmente destacables.

Para visitar Kenh Ga los mototaxis nos llevaron a un lugar donde alquilamos una embarcación. Navegamos cosa de una hora pasando entre las calles de esta particular Venecia vietnamita y continuamos por el río entre las formaciones rocosas que dominan esta zona de Vietnam. Kenh Ga no nos pareció una visita imprescindible aunque si te coge de paso y tienes tiempo vete. No creemos que te decepcione.

PARQUE NACIONAL DE CUC PHUONG:

Parque Nacional Cuc Phuong (Vietnam)

Llegar a este parque fue una odisea. Los mototaxis no conocían el camino y fueron preguntando cómo llegar. Acabamos en una carretera en obras y una de las motos pinchó. Nos tuvimos que quedar bajo el sol más de media hora esperando a que fuera a encontrar a alguien que reparara el pinchazo mientras los camiones que pasaban junto a nosotros nos llenaban de polvo. Al final les pagamos 300000 dongs (12 €) a cada uno por el recorrido completo (salimos de Ninh Binh antes de las 6 de la mañana y llegamos al Parque Nacional sobe las 4 de la tarde), incluyendo en el precio una buena propina debido a lo largo e incómodo del camino hasta el parque nacional.

Allí pasamos la noche en una casa de palafito (10 dólares entre los dos) cerca del centro de visitantes y al amanecer recorrimos el Botanical Garden Loop Trail, un sencillo pero bonito camino que sirve de aproximación para conocer la vegetación de la zona.

A continuación visitamos el centro de recuperación de primates, que ya por sí solo justifica la visita al parque. Allí vimos una gran variedad de monos en enormes jaulas esperando ser reinsertados en la vida salvaje, motivo por el cual los guías son bastante quisquillosos cuando te intentas acercar a los monos.

Desde el centro de visitantes parte una preciosa carretera que discurre entre la tupida vegetación durante unos 20 km hasta llegar a una zona donde también hay alojamiento. De allí parten algunos de los trekkings más interesantes del Parque Nacional. Nosotros hicimos el denominado “Thousand year old tree loop trail”, un interesantísimo recorrido circular que pasa por un gigantesco árbol. Por cierto, aquí no hay sanguijuelas.

HAIPHONG Y LA ISLA DE CAT BA

Isla de Cat Ba (Vietnam)

Regresamos a Ninh Binh para tomar un autobús directo hasta Haiphong pero esta línea tiene pocos servicios así que hicimos el trayecto Ninh Binh – Hanoi. En la capital cogimos un taxi para ir de la estación de autobuses de Giap Bat a la de Loung Yen y allí subimos a otro autobús con destino a Haiphong. En total fueron unas 5 horas desde Ninh Binh. Apenas perdimos tiempo esperando los autobuses ya que los servicios con Hanoi son bastante frecuentes.

Llegamos a Haiphong ya de noche. La ciudad nos sorprendió con sus calles poco iluminadas salpicadas de hogueras en las que la gente quema la basura. Intentamos buscar dos hoteles: el hotel du Comerce y el Khach San Thang Nam, ambos muy cercanos según la Lonely , pero el primero lo han derribado y el segundo lo han cerrado. Al final nos quedamos en otro bastante cercano que no viene en la guía por unos 20 dólares. Comer tampoco fue fácil porque los restaurantes no abundan. Fuimos al tailandés BKK (viene en la Lonely ) que, aunque algo caro para lo que es Vietnam, ofrece muy buena comida y servicio.

Por la mañana fuimos al muelle para coger el barco rápido con destino a la isla de Cat Ba. En unos 20 minutos llegamos a la costa occidental de la isla donde un autobús nos recogió (el precio estaba incluido en el billete del barco) para llevarnos hasta el pueblo de Cat Ba. El paisaje desde la carretera es inolvidable, con vistas al mar y a las frondosas montañas. Pasamos de largo por la entrada al Parque Nacional y llegamos al pueblo para buscar hotel y a continuación reservar un barco para los días siguientes. Nuestra intención era hacerlo en Cat Ba Ventures, en el hotel Phong Lan (siguiendo el consejo de momaq en el foro Lonely planet), pero el dueño no estaba y teníamos que esperar. En eso vimos el hotel de al lado, el My Ngoc Hotel Restaurant, que también viene en la Lonely. Aquí también ofrecían barcos para la bahía de Halong así que fuimos a preguntar. Nos atendió Tuan, un chico muy atento que habla bastante bien el inglés. Con un gran mapa sobre la mesa le preguntamos por dos posibilidades: de dos o de tres días. Nos pareció de fiar y al final acordamos un tour de 3 días/2 noches solo para nosotros dos en un barco con capitán y cocinero con tres comidas diarias, visita a dos cuevas y a la isla de Titop y posibilidad de hacer kayak, todo por 6000000dongs (unos 240 Euros entre los dos, o sea, 40 Euros por persona y día).

En el mismo hotel alquilamos dos mototaxis para visitar sobre la marcha el Parque Nacional de Cat Ba. Por el camino vimos desde lo alto la pintoresca bahía de Cat Ba y paramos a visitar un túnel utilizado en la guerra contra los americanos (los vestigios de la guerra no nos interesaban especialmente y pasamos de visitar los túneles de Cu Chi y la zona desmilitarizada). En el Parque nos dejaron donde comienza la excursión que sube a lo más alto (tendría que buscar el nombre de la cima pero nosotros no lo sabíamos y con pocas explicaciones enseguida entendieron lo que queríamos). La subida se hace en una hora pero su último tramo es bastante empinado y embarrado, por lo que recomendamos llevar botas de montaña y palo de trekking (todavía recuerdo a algún que otro guiri con chanclas y calcetines blancos, paberse matao). En la cima se puede subir, si el vértigo lo permite, hasta lo alto de una torre de observación donde aguarda una impresionante vista de 360 grados sobre las verdes montañas de la isla. Eso sí, desde allí no se alcanza a ver los islotes de la bahía de Halong, para eso hay que ir a la isla de Titop.

A la mañana siguiente a las 8:30 nos recogían para llevarnos al barco. Salimos a la calle al amanecer (como casi siempre) y dimos un largo paseo por las tres playas de Cat Co, muy cerca del pueblo de Cat Ba. Las playas son bonitas de ver aunque lo que más nos gustó fue el camino que une Cat Co 2 con Cat Co 3 por el acantilado. Hay otro camino que une Cat Co 1 con Cat Co 2 pero está cerrado por motivos de seguridad.

BAHIAS DE LAN HA, HALONG Y BAI TU LONG

Bahía de Hanlong desde la isla de Titop

Los tres días en el barco nos sirvieron para recuperarnos del cansancio acumulado en lo que llevábamos de viaje. El primer día recorrimos la bahía de Lan Ha, la más cercana a Cat Ba. Paramos en un playa para bañarnos e hicimos kayak adentrándonos a través de una cueva en una laguna rodeada de montañas. Por la tarde cambiamos de barco, en el que pasamos los dos días siguientes.

El segundo día lo dedicamos a la bahía de Halong. La cueva de las sorpresas nos decepcionó: la encontramos muy masificada y sus encantos palidecen al lado de las de Phong Nha y de Tien Son. Sin embargo, la subida a la cima de la isla de Titop nos pareció imprescindible. Las vistas desde arriba son de órdago, desde allí nos llevamos las mejores imágenes de esa maravilla de la naturaleza que es la bahía de Halong. Cuando llegamos un grupo de chinos ruidosos llenaban el pequeño mirador, pero no era cuestión de agobiarse. Nos sentamos para secarnos el sudor de la subida y tras diez-quince minutos de espera nos quedamos casi solos disfrutando de uno de esos instantes mágicos que hacen un viaje inolvidable.

El tercer y último día fue en el que más navegamos. Nos acercamos hasta Bai Tu Long y enseguida notamos como el tráfico de barcos turísticos cesaba. A media tarde terminamos el recorrido en Ciudad Halong, donde tomamos un taxi hasta la estación de autobuses que se encuentra a unos 5 Km. y de allí fuimos directos hasta Hanoi en autobús.

La experiencia de estar tres días solos en un barco recorriendo las tres bahías es absolutamente recomendable. Vayan a la isla de Catba, que es preciosa. El que diga que la isla no tiene nada es porque se queda en el pueblo. Lo único que está bastante construido es el paseo marítimo, aunque ya se ven proyectos de urbanizaciones turísticas. Allí encontrarán varias opciones para alquilar barcos y tienen distintos tours para elegir. En cuanto a la comida, el cocinero que nos tocó era muy bueno, aunque creemos que eso no es una excepción sino la norma. Crepes de plátano al desayuno y varios platos al almuerzo y a la cena, con exquisiteces como calamares con piña y marisco (aunque el marisco que se cría en la bahía no es tan sabroso como el que se come en España).

HANOI

Cueva Tien Son (Vietnam)

De Hanoi poco podemos decir que no se haya contado ya. Intentamos alojarnos en el Hotel Thien Trang, cerca del lago, pero no quedaban habitaciones. Afortunadamente justo al lado hay otro hotel (en realidad parece solo una agencia de open tour) y allí nos quedamos (habitación doble con A/C por 15 dólares, buen precio para la zona que es).

Sí que nos parece absolutamente recomendable ir bien temprano al lago Hoan Kiem para asombrarse con la riada de gente haciendo deporte, desde jóvenes hasta ancianos. Unos corriendo, otros caminando, otros haciendo tai chi y otros aerobic. Y en medio de todos ellos unos pocos guiris (como nosotros) cámara de fotos en mano y sin salir de nuestro asombro. ¿Cómo es posible que en una ciudad tan caótica y agobiante haya ese interés por la vida sana? Fue una de las mayores sorpresas del viaje, y eso que ya íbamos sobre aviso, pero una cosa es haberlo leido y otra verlo in situ.

Nos desayunamos en el restaurante-escuela KOTO, frente al templo de la literatura. Nos pareció caro ya que en otros sitios comimos igual o mejor por bastante menos.

Después continuamos pateando hacia la zona del mausoleo y a media tarde vimos la función de las marionetas de agua (que nadie se la pierda, reserven el día antes o por la mañana). El resto de la tarde la pasamos recorriendo el barrio antiguo. Una experiencia estresante y agotadora. No es que no nos gustara, realmente es algo único adentrarse por los distintos gremios. Lo que ocurre es que las aceras están totalmente llenas de motos y de las mercancías de las tiendas, por lo que hay que ir caminando por la calzada mientras las motos pasan rozándote, así que vas más pendiente del tráfico que de las tiendas. Incluso nos perdimos, pero preguntando conseguimos regresar a la zona del hotel.

En cuanto a la comida, buscamos el Baguette y Chocolat pero en la dirección que viene en la Lonely lo que hay ahora es una pastelería normalita con otro nombre; no sabemos si lo han cerrado o lo han cambiado de dirección. Cenamos en el Hanoi Garden (viene en la Lonely , aunque al contrario de lo que dice no vimos vietnamitas, casi todos éramos guiris. La comida está bastante bien, aunque es algo caro). A la vuelta del circuito por las montañas del norte volvimos a cenar en Hanoi, esta vez en un vegetariano: el Com Chay Nang Tam (viene en la Lonely ). Verdaderamente es una experiencia única incluso para los que no sean amantes de la comida vegetariana. El menú III-C es absolutamente delicioso y a un precio ridículo dada la calidad de la comida y lo bien montado que está el local.

CIRCUITO POR LAS MONTAÑAS DEL NORTE (8 DIAS)

HANOI-MAI CHAU-SON LA-DIEN BIEN PHU-SAPA-HA GIANG-PARQUE NACIONAL DE BABE

Etnias vietnamitas

¿Por qué no nos detuvimos más en los lugares que visitamos antes de llegar a Cat Ba? Muy sencillo. Teníamos la firme intención de hacer algo fuera de lo normal en las montañas del norte y necesitábamos ocho días. Queríamos hacer un circuito en un todoterreno con conductor. Ya desde España habíamos enviado emails a varias agencias para tener precios de referencia. Cuando planteamos lo que queríamos hacer algunas nos decían que no nos daba tiempo e incluso otra nos desaconsejó completamente ir al Parque Nacional de Babe desde Sapa por lo mal que podía estar el camino debido a las lluvias. Pero cuando queremos hacer algo no nos rendimos fácilmente así que en Hanoi preguntamos en varias agencias y al final nos decidimos por Ocean Travel, en el nº 22 de la calle Hang Bac (unos 200 metros al norte del lago Hoan Kiem). Ya habíamos leido buenas críticas de esta agencia y las facilidades que nos pusieron nos hizo decidirnos. Nos ofrecieron un Toyota Land Cruiser (no de los nuevos, pero queríamos un jeep de los más estoico, incluso preguntamos por jeeps rusos pero ya están en desuso) durante 8 días incluyendo el conductor con su alojamiento y su comida todo por 459 dólares (precio total, no por persona). Y encima lo conseguimos de un día para otro. Les planteamos el recorrido y llamaron al conductor por teléfono para asegurarse que nuestra propuesta era posible. Solamente fue necesario un pequeño cambio: dormir en Ha Giang de camino a Ba Be dado que el recorrido desde Sapa es muy largo. Nos permitieron pagar en Euros haciéndonos mejor cambio incluso que los bancos. Nos salió todo por 320 Euros (40 Euros diarios) y nos dieron un voucher con todo el itinerario detallado día por día. Por cierto, el email es info@oceantours.com.vn , aunque seguro que se consigue mejor precio allí que reservando por internet. También les compramos los billetes de avión para regresar a Saigon 8 días después. Nos salió por 75 dólares cada uno con la compañía Jetstar (por Vietnam Airlines salía unos 100 dólares). El itinerario de esos ocho díass fue el siguiente:

PAGODA DEL PERFUME: Salimos de Hanoi a las 6:30 am para dirigirnos a la pagoda del perfume. Aunque no se encuentra en el camino hacia el norte aprovechamos el coche para hacer la visita (así habíamos quedado con la agencia). Primero hay que coger una barca a remos (similar a Tam Coc) para hacer un recorrido por el río durante cerca de una hora. Después comienza una subida a pie por un camino bien marcado que pasa junto a un par de pagodas. Una hora después o algo menos llegamos al final del recorrido: una gran cueva donde se encuentra un altar budista. Intentamos hacer la subida en el teleférico pero no estaba en funcionamiento, aunque cuando subíamos a pie vimos que empezaba a funcionar. Al parecer solamente lo accionan cuando llegan grupos ya que es costoso mover todo el mecanismo si va poca gente (son muchas cabinas que se mueven a la vez, parecido al mecanismo de las estaciones de esquí, aunque las cabinas son cerradas). Aprovechamos la ocasión y bajamos en el teleférico junto con el grupo que lo había utilizado al subir y la verdad es que resultó lo más espectacular de la visita. Las vistas desde la cabina son soberbias. Aunque a mi mujer le gustó bastante esta visita yo no le encontré nada distinto de lo que ya habíamos visto, excepto por la experiencia del teleférico.

Calle Mai Chau (Vietnam)

MAI CHAU : De nuevo en el todoterreno hicimos un bonito recorrido de tres horas hasta Mai Chau en el que pasamos bastante cerca de la zona de Cuc Phuong por lo que tuvimos la oportunidad de disfrutar de nuevo de los paisajes cársticos de la zona. Mai Chau resultó una bonita experiencia. Nos quedamos a dormir en la aldea de Lac en una casa de palafito de la etnia Thai blancos. Nuestro conductor, Binh, nos llevó a la casa nº7 (todas están numeradas). La planta superior resultó ser toda para nosotros. De las casas particulares en las que dormimos podemos decir que esta fue la más cuidada y la que ofrecía mayores comodidades. Además la cena que nos pusieron resultó deliciosa y abundante. Por la mañana estuvimos caminando por la aldea de Lac y por la de Pom Coong entre casas de palafito y también por los campos de arroz circundantes. Se nota que el turismo está cobrando auge en estas aldeas y las tiendas de artesanía están proliferando, aunque se trata de un turismo nada masificado, por lo que la experiencia de pasar allí la noche es muy gratificante.

SON LA: De las ciudades del nordeste Son La es una de las más agradables. La gente nos saludaba por las calles, especialmente los niños con sus ¡Hello!, una tónica habitual en los lugares menos frecuentados del norte. Cenamos y dormimos en el Sunrise Hotel (viene en la Lonely ). Llegamos a media tarde y en primer lugar hicimos la subida al mirador desde el que se divisa la ciudad. No es ninguna maravilla pero merece la pena. A la mañana siguiente visitamos el mercado, donde vimos el pellejo de un perro desollado. Y es que por las tierras del norte la carne de perro es un manjar de lo más normal. Los carteles anunciando “Thit cho” son bastante habituales en las casas de comidas frecuentadas por la gente de allí. Por último fuimos a la antigua prisión francesa, una visita interesante que superó nuestras expectativas.

Noria para regar los altos campos de arroz (Vietnam)

DIEN BIEN PHU: A partir de Son La el paisaje es aún más asombroso. Los campos de arroz se suceden salpicados de casas de palafito y enormes valles. Paramos a almorzar en Tuan Giao en un buen y sencillo restaurante al que nos llevó Binh. El camino hasta Dien Bien Phu continuó sublime con los sombreros cónicos asomando entre campos de arroz y niños que nos saludaban a nuestro paso. La ciudad de Dien Bien Phu no tiene ningún atractivo excepto recuerdos de la guerra contra los franceses. Para comer hay que ir hasta el cementerio y seguir la calle que parte desde allí. Hay varios sitios aunque no vimos ninguno que destacara sobre los demás. Acabamos en el que aparece en la guía y aunque no fue de los mejores tampoco estuvo mal.

DE DIEN BIEN PHU A SAPA: Este fue el día más largo. Salimos a las 7 de la mañana y llegamos a Sapa a las 7 de la tarde. Una vez nos aproximamos a Muong Lai la carretera se convierte en un camino de piedras debido a la descomunal obra que están realizando para construir una presa faraónica. En varias ocasiones estuvimos parados un buen rato debido a los cortes intermitentes. Por algunos tramos el camino exigía tracción a las cuatro ruedas. Pasado Muong Lai, siempre entre paisajes de postal, paramos a almorzar en Pa So. Una de las cosas más destacables de nuestro recorrido por el norte fue ver a las etnias de las montañas, principalmente hmongs y dzaos de diversos colores. Estaban a las puertas de sus casas de madera y paja y gracias a Binh pudimos tener un encuentro más cercano con ellos, incluso llegamos a entrar en algunas casas. Ver a las etnias en su medio natural fue algo fantástico y a pesar de lo que pueda pensar aquel que solo visite Sapa, no nos intentaban vender nada de nada: esto es Vietnam en estado puro. Por la tarde, después de pasar por Lai Chau, afrontamos la subida al puerto de Tram Ton. Lástima que ya oscurecía y no pudimos ver el paisaje con todo su esplendor. Tardamos en llegar a Sapa debido a las obras (creemos que estaban retirando las piedras de algún desprendimiento, ya que un sábado a esas horas no es normal estar trabajando en obras de carretera). Casi en lo más alto del puerto de montaña encontramos una hilera de vehículos parados por los cortes intermitentes.

Capos de arroz en la montañas del norte

SAPA: En Sapa dormimos en el Sapa View Hotel (no confundir con el Mountain View) y cenamos en el Baguette y Chocolat, donde tomamos unos pasteles buenísimos (los mejores que probamos junto con el Tam Tam Café de Hoi An). A la mañana siguiente visitamos el mercado y los puestos de artesanía de las etnias, donde acabamos comprando alguna que otra cosa. La ciudad de Sapa nos recordó un poco a Dalat, no es fea, con su lago, pero tampoco es especialmente bonita. A las 10 de la mañana emprendimos una caminata (la contratamos en el hotel) por las aldeas de la zona con homestay incluido. La guía que nos tocó era una niña muy despierta llamada Pe. Nos asombró el inglés que había aprendido solo de oidas y su gran madurez. Salimos caminando desde Sapa hasta la cercana aldea de Lao Chai y desde allí terminamos en Ta Van, donde pasamos la noche. La caminata fue bastante corta (unas cuatro horas a paso lento). La sensación que nos llevamos de Sapa fue en cierto modo agridulce. En la ciudad vivimos la cara más mercantilizada de las etnias del norte. Las mujeres viven de la venta de tejidos mientras las niñas y adolescentes se dedican a hacer de guías. Estas últimas parecen ser las más “afortunadas” y todas van con su móvil por muy crías que sean, lo que nos llamó la atención. Nada que ver con lo que encontramos por otros lugares del norte donde no saben lo que es el turismo. En cuanto a los alrededores de Sapa, no se puede negar que son espléndidos, con verdísimos campos de arroz cubriendo las laderas, pero ni mucho menos se puede decir que sea el lugar más bonito del norte de Vietnam (aunque pudiera parecerlo si nos fijamos solamente en la cantidad de gente que elige este lugar como único punto de visita al norte de Hanoi). En nuestro amplio recorrido por el norte vimos muchos paisajes tan bonitos e incluso más que los de la zona de Sapa, con la gran ventaja de no estar contaminados por el turismo. Sapa fue, por tanto, un bonito lugar donde hacer un alto en el camino, pero no el punto culminante de nuestro viaje por el norte.

DE SAPA A HA GIANG: Después del homestay Binh nos recogió cerca de Ta Van. La siguiente parada fue en Lao Cai, apenas unos minutos para ver la frontera con china. Desde allí tomamos rumbo sur hasta Pho Rang, donde almorzamos, y desde allí al este hasta Viet Quang. Desde aquí hicimos 60 km hacia el norte para pasar la noche en Ha Giang. Se trata de una tranquila ciudad, totalmente ajena al paso de turistas. Un buen lugar para tomar el pulso a la vida en el lejano norte. Allí, como en muchos otros lugares, fuimos el centro de atención. Probablemente éramos lo únicos occidentales en toda la ciudad.

DE HA GIANG AL PARQUE NACIONAL DE BA BE: Al día siguiente deshicimos el camino hasta Viet Quang y continuamos hacia el sur hasta unos 10 km pasados Ham Yen (todo este recorrido se puede ver en google maps), donde giramos hacia el nordeste pasando por Vinh Loc y Na Hang. Desde Vinh Loc la carretera se convirtió en una sucesión de enormes socavones provocados por las lluvias, un camino solo apto para todoterrenos (realmente solo vimos circular por allí unas pocas motos). Nunca olvidaremos ese tramo hasta Ba Be. La espesísima y frondosa vegetación invadía el estrecho camino: helechos, ñameras, enormes árboles… No habíamos visto nada igual desde que estuvimos en Nueva Zelanda. Nos sentimos alejados del resto del mundo, inmensamente felices por haber llegado hasta aquí, por encontrar tanta belleza en un lugar tan remoto al que rara vez se habrán acercado los extranjeros (las visitas organizadas a Ba Be comienzan y terminan en Hanoi y por mucho que buscamos en internet no supimos de nadie que haya ido directamente desde Sapa)

Parque Nacional de Ba Be (Vietnam)

PARQUE NACIONAL DE BA BE: En Ba Be se puede dormir en los alojamientos del parque nacional o en las casas particulares de los thai (más económicas y con menos comodidades) a orillas del lago. Preferimos sin dudarlo la segunda opción y Binh nos llevó hasta una casa que conocía, donde cenamos, dormimos y desayunamos. Antes de caer el sol dimos un paseo por la hermosa carretera (más bien es un camino) que bordea el lago, desde donde vimos una de las mejores panorámicas de la zona mientras disfrutábamos de la tranquilidad del lugar. Al la mañana siguiente dimos un bonito paseo en barco de unas dos horas y media por el lago incluyendo un parada en una pequeña isla. Nos costó 500000 dongs (20 Euros) en la misma casa donde dormimos, lo que nos pareció caro. Nos hubiera gustado hacer un paseo más largo, visitando la cueva Puong y las cataratas Dau Dang, pero teníamos que emprender el regreso a Hanoi a la una de la tarde para evitar hacer el camino de noche (son unas seis horas desde Ba Be). Habíamos llegado al Parque Nacional por el oeste, mientras que la salida fue por el este, pasando por el pueblo de Cho Ra. Al llegar a Phu Thong enlazamos con la carretera principal que se dirige a Hanoi.

DE SAIGON A CAN THO:

Por la mañana fuimos al aeropuerto de Hanoi. Recomendamos ir en las furgonetas de Vietnam Airlines (35000 dongs o 1,40 Euros) ya que se tarda cincuenta minutos y en taxi debe ser bastante caro. Estas furgonetas se cogen frente a las oficinas de Vietnam Airlines (justo al sur del lago Hoan Kiem, se ve en el mapa del barrio antiguo en la Lonely Planet ) y salen con bastante frecuencia, al menos durante el día. No te piden el billete de avión así que las puedes usar aunque no vueles con Vietnam Airlines, como era nuestro caso.

Transporte en Vietnam

Una vez en el aeropuerto de Saigon cogimos un taxi hasta la estación de Mien Tay. Allí compramos el billete hasta Can Tho (poco más de 3 Euros cada uno) en la taquilla de la compañía mailing, una de las más conocidas y serias. Fueron en total algo más de cinco horas de viaje en las que tuvimos que soportar la televisión a todo volumen emitiendo unas comicadas estúpidas. Pasamos por Vinh Long tras cruzar un gran puente que salva uno de los brazos del Mekong. Justo antes de llegar a Can Tho tuvimos que coger un barco para atravesar otro de los brazos del río. No hizo falta salir del autobús ya que entramos directamente en el transbordador y diez minutos después ya estábamos al otro lado. Lo más pesado fue la larga espera para embarcar en una cola llena de autobuses y camiones (los coches y motos embarcan más rápido en otros transbordadores). El autobús nos dejó en una estación a 4 Km. del centro, por lo que tuvimos que tomar otro taxi, esta vez compartiéndolo con dos francesas.

CAN THO:

Una vez en Can Tho nos alojamos en el Xuan Mai Hotel I (viene en la Lonely ). Allí mismo nos ofrecieron una barca para visitar los mercados flotantes al día siguiente por 630000 dongs (25 Euros), dejándoles claro que no queríamos visitar ninguna turistada del tipo fábricas de noodles o similares. A las cinco de la mañana, todavía de noche, ya estábamos en recepción, donde nos esperaba el remero. Visitamos primero el mercado de Cai Rang y después el de Phong Dien. El regreso lo hicimos por canales estrechos y paramos en un huerto de frutas. La parada la aprovechamos para dar una vuelta por los caminos que zigzaguean entre las casas en la orilla de los canales. A las 12 del mediodía regresamos a Can Tho.

DE CAN THO A VINH LONG:

Para ir de Can Tho a Vinh Long nos recomendaron hacer lo siguiente. Primero tomamos un taxi hasta el embarcadero por el que pasamos el día anterior. Una vez allí compramos el billete del transbordador tras sortear a varios cazaturistas que pretendían meternos en las furgonetas que se dirigían a Saigon. Entre una marabunta de motos embarcamos a pie con las mochilas y esta vez pudimos disfrutar mejor de la corta travesía, mezclándonos entre la gente. Vimos que están construyendo un enorme puente que atraviesa el río, por lo que dentro de algún tiempo los transboradores pasarán a la historia. Una vez en el otro lado preguntamos por la estación de autobuses de corta distancia, que se encuentra apenas a 2 minutos a pie desde el embarcadero. Por 20000 dongs (menos de 1 Euro) llegamos en unos 50 minutos a la estación de autobuses de corta distancia de Vinh Long, en pleno centro de la ciudad. Si hubiéramos cogido el autobús directamente en Can Tho nos habría dejado en la estación que se encuentra 5 Km. a las afueras de Vinh Long, además de la incomodidad de la espera en el embarcadero. Quizás esta no fuera la forma más cómoda para ir de un lugar al otro pero probablemente es la que más se disfruta si lo que se pretende es vivir la aventura de moverse por libre en Vietnam.

VINH LONG:

Mercado flotante (Vietnam)

Nuestro objetivo en Vinh Long era quedarnos en una de las islas en casas particulares. Habíamos leido que junto al río había gente que ofrecía estas casas así que hacia allí nos dirigimos. Tras dar varias vueltas infructuosas por la zona del mercado al fin encontramos a una señora muy cerca del restaurante Phuong Thuy (viene en el plano de la Lonely ). Le preguntamos por la casa Sau Giao, con magníficas referencias en la Lonely , y nos la ofreció por 15 dólares cada uno incluyendo la cena y el desayuno, además de un recorrido en barco al día siguiente visitando el mercado de Cai Be por 16 dólares entre los dos. Por el barco que nos llevó hasta la isla nos cobró 100000 dongs (4 Euros) entre los dos. A ella no tuvimos que pagarle nada ya que el barco de ida se lo pagamos al mismo conductor y todo lo demás lo pagamos directamente en la casa donde nos quedamos. Al menos así sabíamos que el precio de la casa era ese y que no se estaba aprovechando de nosotros. En unos 20 minutos llegamos a la isla y después de un corto camino llegamos a la casa. La pareja que la regenta es amabilísima y nos quedamos en una habitación privada con mosquitera. Tanto esa tarde como a la mañana siguiente antes de desayunar estuvimos recorriendo los estrechos caminos que discurren entre los huertos de las casas. Desde el primer momento la experiencia nos cautivó. Se trata de un lugar precioso y muy tranquilo, solo alterado por el poco tráfico que discurre por la carreterilla principal. Además la casa que elegimos nos encantó. Está construida en madera y muy bien conservada (las construcciones accesorias, donde dormimos, no son de madera, solamente la construcción original). La cena fue exquisita y nos la sirvieron en la parte delantera de la casa en un ambiente sosegado y muy agradable..

A las 7 de la mañana nos pasó a recoger un chaval para llevarnos al embarcadero y hacer el recorrido en barco. Esto sí nos decepcionó ya que lo que más nos interesaba era recorrer los canales de la isla y eso apenas duró quince minutos. Después fuimos al mercado flotante de Cai Be (lo vimos en 5 minutos) y a continuación nos paró en una casa. Entramos con cierta desconfianza y enseguida nos fuimos al comprobar que se trataba de una fábrica de tortitas de arroz o algo parecido (todavía recordamos la cara de sorpresa del chaval al decirle que ya nos íbamos…). Lo más desagradable vino cuando nos preguntó si queríamos que nos dejara en Vinh Long o regresar a la isla. Le dijimos que lo primero y cual fue nuestra sorpresa al ver que nos pedía 10 dólares. Le intentamos explicar que ya habíamos pagado 16 dólares en la casa por el recorrido y que el precio incluía dejarnos en Vinh Long. Nos tuvimos que poner bastante serios para conseguir que nos llevara sin cobrarnos más. Quizás sin este incidente hubiéramos disfrutado más del paseo, pero a esas alturas episodios como este no nos sorprendían demasiado.

DE VINH LONG A SAIGON:

Monje en la calles de Saigón (Vietnam)

Para ir a Saigon nos dirigimos a pie a la estación de autobuses de corta distancia de Vinh Long y allí subimos al autobús con destino a Can Tho indicando que queríamos bajarnos a 5 Km. de allí en la estación de autobuses de largo recorrido. Por supuesto todo esto con varios cazaturistas alrededor intentando “ayudarnos”. Nada más llegar a la otra estación estaba a punto de salir un autobús a Saigon, adonde llegamos sobre el mediodía. El resto del día (nuestro avión de regreso a España salía por la noche) lo pasamos en Saigon comprando algunas cosas como por ejemplo una mochila North Face de 55 litros por 150000 dongs (6 Euros) en las tiendas que se encuentran en la calle Le Loi, muy cerca del mercado de Ben Tranh.

A grandes rasgos este fue nuestro recorrido por el país. De la experiencia acumulada durante 30 días de viaje podemos extraer algunas reflexiones:

LOS VIETNAMITAS

Multitud de debates se han generado en torno a la forma de ser de los vietnamitas, predominando las opiniones negativas. No podemos negar que normalmente las personas que se acercan al viajero suelen ser deshonestas e intentan aprovecharse de su desconocimiento para cobrar precios abusivos o proporcionar servicios innecesarios. Fue entre los conductores de mototaxis donde más notamos este comportamiento y especialmente en las estaciones de autobuses. Es normal que cuando llegas en autobús o furgoneta notes varios brazos por la ventanilla que te tocan diciendo “¡Moto! ¡moto! Where do you go?” El extranjero suele ser el centro de atención de este tipo de personas y todo aquel que se le acerca con aspecto de ofrecerle ayuda suele buscar algo a cambio. Por eso si limitas tu viaje a los lugares más típicos es muy posible que acabes harto de ellos a menos que te armes de paciencia.

Pero no debemos generalizar al hacer estas reflexiones. ¿Con cuantas personas podemos llegar a tratar en un viaje? ¿Doscientas, trescientas…? Y normalmente se trata de taxistas, camareros, guías de viaje, tenderos… ¿Representa eso a una parte significativa de la población como para considerar válida nuestra opinión?

Hemos de decir que después de un mes recorriendo Vietnam hemos encontrado también a muy buena gente. Sin duda al que más tratamos fue a Binh, nuestro conductor por las tierras del norte. Una persona muy de fiar, responsable en su trabajo y muy atento. Paraba donde hiciera falta si queríamos sacar fotos, nos buscaba alojamiento y nos recomendaba lugares para comer a pesar de que su cometido era únicamente el de conductor.

En ocasiones una buena persona vale por cien malas experiencias. Nunca olvidaremos lo que nos ocurrió en nuestro tercer día de viaje. Al regresar del Parque Nacional de Cat Tien bajamos de la furgoneta en una ciudad en mitad de una calle. Nos sacaron las mochilas del maletero a toda prisa y cuando se acababan de ir mi mujer se dio cuenta que se había dejado una bolsa con las botas de montaña. Desesperadamente hice señas a varias personas que se encontraban a las puertas de una tienda intentando obtener una ayuda que se antojaba imposible. La furgoneta ya estaba muy lejos y por señas nos dijeron que nada se podía hacer. Unos cinco minutos después, aún consternados por el disgusto, vimos como llegaba un hombre con las botas en la cesta de su moto. Sin nosotros saberlo, esta persona se percató de nuestra desgracia y fue detrás de la furgoneta hasta alcanzarla, pero lo que más nos sorprendió es que por mucho que insistimos no quiso aceptar dinero ni ninguna otra cosa a cambio. Este gesto marcó definitivamente nuestra opinión sobre los vietnamitas y lo tuvimos muy presente como contrapunto cuando sufrimos alguna experiencia negativa posteriormente en el trato con ellos.

LA COMIDA

Hmong negro (Vietnam)

La comida vietnamita es muy rica y variada. Ahora, dicho esto, es conveniente puntualizar que la dieta diaria del vietnamita de a pie no suele ser muy variada, predominando las sopas de noodles y sobre todo el arroz. La carne y el pescado no están al alcance de mucha gente. Ahora bien, para el visitante la cosa es muy distinta, sobre todo si se encuentra en alguno de los sitios frecuentados por el turismo, ya que podrá encontrar una enorme variedad de platos sublimes con originales combinaciones de sabores y texturas. Y todo a precios irrisorios para un occidental.

Un consejo, sobre todo a tener en cuenta si se va a comer a los lugares frecuentados por vietnamitas: si en el menú no vienen los precios hay que preguntar antes de pedir. En un par de ocasiones pecamos de exceso de confianza y se aprovecharon cobrándonos lo que les dio la gana. A la tercera preguntamos primero y como el precio nos pareció exagerado nos fuimos a otro sitio. Así de sencillo. No hay que tener vergüenza por ello.

DINERO

En todo el viaje no pagamos ni una sola vez con tarjeta de crédito. Cambiamos dinero en el aeropuerto y en los bancos y pagábamos en efectivo. Hubiéramos preferido pagar con tarjeta de crédito para no llevar mucho dinero encima pero esa posibilidad solamente la encontramos en algunos establecimientos de Saigon, Hoi An, Hue y Hanoi y además con un incremento del 3% sobre el precio normal.

En 28 días útiles de viaje nos gastamos 1090 Euros en total por persona. Evidentemente no somos de los que se dan muchos caprichos ni tampoco buscamos lujos. Preferimos gastar el dinero en llegar a los sitios que queremos ver y en hacer excursiones más que en buscar comodidades, aunque tampoco podemos decir que hayamos pasado estrecheces. Nos quedamos en hoteles económicos pero donde ofrecieran limpieza y a la hora de comer intentábamos buscar la mejor relación calidad-precio, aunque fijándonos más en lo primero que en lo segundo. Queda claro entonces que para nosotros Vietnam es un país baratísimo.

El billete de avión nos salió por 920 Euros (tener en cuenta que fue en agosto), así que nos gastamos cada uno en total 2010 Euros en un mes, incluyendo todo, hasta el visado. Acabamos de ver en las agencias paquetes de viaje de tan solo 10 días por precios superiores a este, así que ya tenemos otra razón para recomendar el viaje a Vietnam por libre. Por eso animamos a todo aquel que se lo esté pensando. La aventura, sin duda alguna, será una experiencia enriquecedora.

Dzao negro (Vietnam)

by

japbidea+epergard

propiedad www.viajeuniversal.com

   
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