Basílica de Son Peretó GPS N39.5964076 E3.2625616, se encuentra situada en una finca de acceso libre en la Carretera de Manacor a Sant Llorenç, km. 7,5, 07500 Manacor.
Ayer visitamos el Museo de Manacor y muchos de los objetos que pudimos contemplar proceden de las excavaciones en este lugar.
Sabemos, por los pocos textos que nos han llegado, que el cristianismo se extendió muy pronto por las islas Baleares, que a principios del siglo V se produjo la conversión de los judíos de Ibiza y que en tiempos de dominación vándala, en el año 484, varios obispos baleares asistieron al sínodo de Cartago. Todo ello indica la fuerza del cristianismo en las islas en esa época, posiblemente potenciada a partir de su conquista por los bizantinos en el año 534.
De este mismo periodo paleocristiano se conocen los restos de varias basílicas en Mallorca y Menorca, de las que Son Peretó es una las mejor estudiadas.
El conjunto paleocristiano está formado por una iglesia, un baptisterio de dos pilas bautismales y una serie de habitaciones anexas. La estructura de todo este conjunto, después de las últimas actuaciones sobre el yacimiento, es perfectamente visible hasta algo menos de un metro de altura, aunque por el momento sólo se ha investigado una parte de lo que debió ser el conjunto completo, muy superior a la parte excavada.
Se trata de una basílica de 21 x 14 m y orientación este-oeste. Consta de tres naves, mayor y más alta la central que las laterales, separadas por columnas que se supone que soportaban arquerías terminadas en pilares en los extremos, con un ábside semicircular de la misma anchura que la nave central, elevado un par de escalones sobre el suelo de las naves, en el que se encontró un altar de piedra. Las naves laterales acababan en dos compartimentos a los lados del ábside, posiblemente añadidos posteriormente. Las naves estarían cubiertas por techumbre plana, la central a dos aguas.
Adosado al muro occidental se encuentra el baptisterio, de planta cuadrada en el que sorprendentemente existen, en muy buen estado de conservación, dos pilas bautismales, quizá para adultos y niños o, posiblemente la mayor, que recuerda a la pila bautismmal de la Basílica de Algezares, fue sustituida al pasar del rito de bautismo por inmersión al bautizo por aspersión. Está excavada en el suelo, tiene forma de cruz latina con los lados del brazo corto redondeados y en el lado largo los siete escalones que corresponden a los siete grados del misterio del Espíritu Santo descritos posteriormente por San Isidoro: tres de descenso, el central y tres de ascensión. La menor elevada unos 80cms sobre el suelo, es semejante pero en forma de cruz griega, con todos los extremos redondeados y sin escalones interiores.
Existen otras construcciones adosadas al baptisterio: en el lado sur varios compartimentos cuadrados con algunas tumbas en su interior y en el occidental con varias habitaciones que fueron utilizadas para vivienda y lugar de trabajo.
La estructura de la basílica, de tres naves, un solo ábside y un nártex utilizado como baptisterio, sin un segundo ábside opuesto ni pórticos laterales, como es habitual en la basílicas de tipo norteafricano de esa época en la península nos hace pensar en la influencia bizantina, lo que sugiere una datación en la segunda mitad del siglo VI.
No obstante, el hecho de que se hayan encontrado restos de pavimentos de dos momentos, siendo los mosaicos que cubrían el suelo de la basílica de una segunda fase datada en el siglo VI, en un momento en el que también se hicieron modificaciones en la basílica, como el añadido de los dos compartimentos a los lados del ábside, y en el que posiblemente se añadió la segunda pila bautismal, nos lleva a pensar que quizá su construcción inicial pudo ser en tiempos de los vándalos, como iglesia arriana, reconvertida a católica después de la conquista bizantina, lo que obligaría a algunos cambios y, sobre todo, a la sustitución de la pila bautismal, como es posible que el paso de arriana a católica fuera también el motivo de los cambios que sufrió la zona del baptisterio de la Basílica de Eio.
Esta iglesia tendría una cubierta de tejas planas sobre las cuales, en las juntas, las habría de curvadas, muy parecidas a las de hoy en día. Esta cubierta se aguantaría con una estructura hecha de vigas de madera, menos la parte del ábside, donde podría haber, quizás, una parte hecha de obra.
La localización de las puertas de entrada y salida de la basílica es conflictiva, ya que los muros este y sur se encuentran muy arrasados. Se han propuesto dos puertas que conectarían la iglesia con el edifico bautismal, pero no se conoce ningún elemento las pueda identificar ni situar con precisión. Tampoco se puede descartar una puerta en la fachada meridional, tal como sucede en otras iglesias de esta época.
La religión cristiana necesitaba un altar para efectuar es acto del sacrificio simbólico, la transubstanciación del pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo. En Son Peretó, igual que en otras basílicas baleares, parece que el altar se encontraba situado en el ábside, tal como sucedía en la Península Ibérica.
El altar de Son Peretó se situaba en el centro de la cabecera del santuario. Por eso, el clero se colocaba fuera de este, en un recinto delimitado en el primer tramo de la nave central que se denominaba coro.
Este altar consistía en una mesa sostenida por diversas barras que se insertaban en una base rectangular de piedra arenosa, donde se situaba la caja de reliquias.
La pieza del altar de Son Peretó que se conserva es parte de la base. Se pueden observar dos agujeros donde iban dos de las cuatro barras. Esta parte del altar tenía como función contener las reliquias de los santos o mártires dentro de la cavidad cuadrangular. Esta cavidad, debía ir cubierta con tres losas de madera o piedra encajadas en los rebajes que se ven.
Delante del ábiside se encontraba un espacio delimitado por canceles. Tanto este espacio como el ábside solía estar reservado para el clero. La mayor parte del aula, es decir, las naves, era el sitio donde se colocaban el resto de los fieles. La iglesia de Son Peretó presenta también, en sus pies, una construcción que se ha denominado contracoro. Este era un elemento parecido a un podio de planta rectangular.
Dentro de la basílica, se pudo identificar más de una treintena de tumbas, muchas de estas corresponderían a niños pequeños. Todo indica que en este edificio se pudieron practicar enterramientos durante mucho tiempo. Así, se han documentado inhumaciones bajo los mosaicos y tumbas con cubierta musiva, pero también se han documentado sepulturas que rompían los mosaicos y tumbas sobre los mismos. |