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CATEDRAL DE PALMA DE MALLORCA (ESPAÑA)

 
Directorio:

Catedral de Palma de Mallorca (Baleares)

   
 

Catedral de Palma de Mallorca (GPS N39.567730 E2.648573), muestra imponente con esos sillares rosáceos que cambian de color con la luz del día, parece un barco fondeado en la tierra.

La entrada a la catedral es de pago, el precio es de 8 euros con la tarifa de jubilados que da opción de ver el Museo catedralicio cercano. Los horarios: de lunes a viernes: de 10:00h a 15:15h. Sábados de 10:00h a 14:15h. Domingos cerrado

La Catedral es una de las más imponentes del cristianismo, se muestra tan esbelta y con esa unidad constructiva que parece estar hecha en la misma década.

Su construcción se inició en 1229, después de la conquista de la isla por la Corona de Aragón. El rey Jaime I, decidió derribar la antigua gran mezquita de Medina Mayorca para construir un gran templo dedicado a Santa María, debido a que al estallar un fuerte temporal durante la travesía por mar hacia Mallorca para conquistarla, prometió construirle una catedral en veneración si esta les salvaba de la muerte.

En 1346, fue consagrada por el rey Jaime III, aunque los trabajos y acabados continuaron bastantes años después, ya que no se terminó hasta 1601, y, en rigor, se siguió (y se sigue) reformando y restaurando cada poco tiempo.

Comenzó a construirse por el testero, alrededor del año 1300, sobre el lugar que ocupaba la mezquita arábiga de Madîna Mayûrqa, la cual se fue derruyendo a medida que avanzaban las obras del nuevo edificio, hasta que ésta terminó de ser derribada en el año 1386. El primer arquitecto del proyecto fue Ponç des Coll, el cual comenzó construyendo la capilla de la Trinidad. A Ponç le siguió en el cargo Jaime Fabre, arquitecto también de la iglesia de Santo Domingo de Palma y de la Catedral de Barcelona. Posteriormente, entre los años 1314 y 1327, se construyó la actual Capilla Real, tras haber ensanchado hacia el mar la Plaza del Mirador. A mediados del siglo XIV se continuó la obra ya con la construcción de las tres naves. Se cree que parte del material usado, provino de la cala de Portals Vells, de donde extrajeron bloques perforando en un acantilado unas enormes cuevas, estos mismos se transportaban por barco hasta Palma.

La Seu es la segunda catedral gótica -después de Beauvais (Francia)- de mayor altura de la nave entre las de estilo gótico europeas. La altísima nave central de casi 44 metros exige robustos contrafuertes y doble solución de grandes arbotantes, debido a la diferencia de altura entre la nave central y las laterales. La cubierta se soluciona con bóvedas de crucería. Sorprendentemente la Iglesia parroquial de Sant Miquel de Llucmajor, es la segunda iglesia más grande de Mallorca tras la Catedral de Palma de Mallorca.

Los catorce pilares octogonales, esbeltos y sin columnillas adosadas, soportan la cubierta y alcanzan la máxima altura permitida por el material utilizado, estos pilares pueden ser considerados como una auténtica maravilla arquitectónica desde el punto de vista de la ingeniería, ofreciendo un amplio espacio interior de 6600 m2 construidos.

Nos paramos a ver las obras de Gaudí. Hay que recordar que estaba trabajando en la reforma de la catedral que le había encargado el obispo, iba y venía desde Barcelona para dirigir las obras e incorporar nuevos diseños de modernidad. Aunque la muerte le sorprende cuando le atropella un tranvía en Barcelona. De su cerebro se pueden ver las lámparas con formas de estrella que cuelgan desde las naves, las lámparas situadas en las inmensas columnas y el baldaquino de la capilla mayor, además realizó dos vitrales que ahora se exponen en el museo junto con una butaca de madera.

Entre 1903 y 1915 Gaudí trabajó en la reforma de la catedral. El edificio presentaba algunos daños en la fachada ocasionados por un terremoto, lo que sumado a problemas funcionales como la situación del coro en el centro de la nave y el estado inacabado de varias vidrieras que estaban cegadas dio impulso a la iniciativa del obispo Pere Campins.

Cuando éste visitó a Gaudí se sintió vivamente impresionado por sus ideas acordes con la reforma litúrgica, muy avanzadas para la época, que conocía a través de sus amistades religiosas, en especial el obispo Grau, para quien construyó el altar de la capilla del colegio de Jesús-María de Tarragona (1880-1884) y el Palacio Episcopal de Astorga (1887-1893). Campins era una figura alineada con una nueva concepción de la iglesia, más abierta a la sociedad de acuerdo con los tiempos que corrían. Trabajó en la conservación del patrimonio y fue promotor de la creación de museos eclesiásticos. El 7 de marzo de 1902 el cabildo catedralicio encargó a Gaudí la restauración litúrgica de la Catedral.

El proyecto fue redactado en 1903 tras varias visitas a Palma. Incluía el traslado del coro gótico al presbiterio con el objeto de liberar para los fieles el espacio de la nave central y así adaptarlo a las nuevas formas litúrgicas, y retirar los dos retablos mayores, el gótico y el barroco, quedando a la vista la cátedra episcopal del siglo XIII. Gaudí hizo una maqueta de madera del proyecto, no conservada.

Las paredes del presbiterio fueron decoradas con piezas cerámicas policromadas con los escudos de los obispos de Mallorca y representaciones de ramas de olivo componiendo figuras hexagonales. Siete lámparas votivas sobre la cátedra representan los espíritus frente al trono de Dios mencionados en el Apocalipsis. Para el mejoramiento de las condiciones de iluminación interior se proyectó la apertura de las vidrieras que estaban cerradas con mampostería, y se trasladó el altar mayor a una posición más adelantada para dar lugar a la sillería del coro. Fue suspendido de la bóveda un baldaquino de siete caras con un gran crucifijo y lámparas colgantes abarrocadas. Completaron este conjunto artefactos de iluminación, unas elaboradas barandas formadas por cadenas y piezas de forja con los escudos de Mallorca y Aragón y diverso mobiliario litúrgico de hierro y madera. Al adelantar el altar fueron resituados los púlpitos renacentistas. Gaudí proyectó tornavoces sobre ellos, de los que solo uno llegó a construirse.

El conjunto de las vidrieras del presbiterio debía representar las invocaciones “Regina” de la letanía lauretiana. Como es sabido, el sistema de formación de los colores que Gaudí aplicó fue la tricromía con tres cristales superpuestos, concepto profundamente naturalista que hace de la propia luz solar el agente formador de los tonos. En el diseño colaboraron los artistas Ivo Pascual, Jaime Llongueras y Joaquín Torres García.

La capilla de la Trinidad situada en la cabecera, hasta entonces tapada por los dos retablos, fue abierta para ubicar allí las tumbas de los reyes mallorquines Jaime II y Jaime III. La propuesta que incluía la construcción de los sarcófagos bajo los arcos laterales de la capilla con elaborada decoración quedó sin completarse. Es conocida por las maquetas, un dibujo de Gaudí conservado y otros realizados por su sucesor en las obras. Años más tarde se ejecutaron las tumbas con un nuevo proyecto y esculturas yacentes de Frederic Marès. Las ideas de carácter histórico-patriótico estaban en la mente de Gaudí desde la propuesta de restauración del Monasterio de Poblet, elaborada con dos amigos en su juventud en la que, como lo haría en Mallorca, proponía un homenaje a los reyes allí sepultados.

La capilla iba a estar presidida por un conjunto escultórico simbólico compuesto por la paloma del Espíritu Santo, y a ambos lados el Padre y el Hijo. Se colocaría en el centro la imagen de la Virgen recuperada del retablo gótico. El baldaquino colgante que se dispuso sobre el altar mayor tiene una inclinación que permite que desde la entrada se tenga la visión de la Virgen y la Trinidad enmarcados por este elemento simbólico que representa los siete dones del Espíritu Santo. En el exterior se preveía la reforma de las cubiertas de la catedral donde se construirían pináculos y un campanario. Para esta obra Gaudí contó con la colaboración de Joan Rubió. En los aspectos decorativos tuvo importante participación el entonces joven arquitecto Josep Maria Jujol, especialmente en la decoración del ábside donde la libertad creativa que le otorgó Gaudí provocó algunos roces con los canónigos.

De este ambicioso programa una gran parte llegó a concretarse en 12 años de trabajo hasta que Gaudí en 1914 tuvo diferencias con los constructores y algunos miembros del cabildo. Tras el fallecimiento del obispo Campins el año siguiente dejó definitivamente la obra y quedó a cargo Rubió hasta que fue designado un nuevo arquitecto. Quedaron pendientes de acabar 6 de las nueve vidrieras proyectadas, parte del mobiliario, las cubiertas y las tumbas reales.

Sabemos por testimonios que Gaudí fue un ávido lector de Viollet-le-Duc, arquitecto restaurador de gran influencia. El proyecto se enmarca en la corriente romántica de intervención en las catedrales inacabadas extendida durante el siglo XIX, entre cuyos más notables ejemplos se cuentan las de Colonia, Florencia o Barcelona. La restauración de Mallorca va mucho más allá de una reinterpretación de las formas de la época ya que constituye una aplicación de conceptos de reforma litúrgica.

Gaudí realizó además algunos trabajos menores durante sus estancias en la isla, como las reformas en la galería de la fachada sur del palacio episcopal de Palma, de las que pueden apreciarse un pináculo y merletes de piedra, algunas rejas y una vidriera en la capilla privada. También se le atribuye el diseño del pavimento de la iglesia de Nostra Senyora dels Àngels en Pollença, que le habría encomendado Ramón Picó Campamar, el secretario de Eusebi Güell quien era oriundo de esa localidad. Se ha sugerido que sería el autor de la casa “Villa Alegre”, ya desaparecida, propiedad de un amigo de Güell, de marcada inspiración en las formas del Park Güell, y se afirma su participación como asesor de Joan Rubió en las reformas en el Monasterio de Lluch.

La otra de las obras que más admiración nos parece, es la capilla de Miquel Barceló, es un ejemplo surrealista de una obra que hay que mirar con mucha atención. Se trata de la Capilla del Santísimo, se emplazó sobre la que ocupaba la antigua de San Pedro en el ábside lateral derecho de la Seo, una de las zonas más antiguas de la catedral, de traza gótica originaria del siglo XIV. Entre 2001 y 2006 fue rehabilitada recibiendo una nueva decoración de la mano del conocido pintor, ceramista y escultor mallorquín.

La concesión al artista de un Doctorado Honoris Causa por la Universidad de las Islas Baleares fue la que inspiró la reforma de la capilla, pues Miquel Barceló lo aceptó condicionándolo a la realización de una gran obra para la isla. Sorprendió a los mallorquines el hecho de que la Iglesia, institución conservadora donde las haya, promoviera que un artista de agnosticismo conocido como Barceló, fuera a trabajar en una adenda a la Seo, dándole además amplia libertad expresiva.

Tal decisión no estuvo exenta de controversia y aún hoy levanta discusiones apasionadas. No fue extraño pues, que la actuación se mantuviera paralizada durante un tiempo, hasta que diversas instituciones isleñas, incluyendo al Govern, pusieran su empeño en que viera la luz. La financiación corrió a cargo de la Fundación Art a la Seu, compuesta por la Iglesia, la UIB, el Govern, Aena y Endesa. El propio Obispo de Mallorca don Teodor Úbeda, uno de los mayores impulsores de la reforma de la capilla, pidió incluso ser enterrado allí a su fallecimiento con el fin de “proteger la obra”, sabedor de las discrepancias que suscitaba.

Tres años de preparación precisó Barceló para concebir su creación y desarrollar la técnica necesaria para ejecutarla. Ocupa unos 300 metros cuadrados de la capilla, con aplacados de 12 m de altura, que el artista consideró siempre como una “nueva manera de pintar”, una suerte de retablo evolucionado hecho con arcilla cocida en Vietri sul Mare, localidad napolitana con especialistas capaces de dar su punto a la cerámica de la obra, cuya arcilla procedía de canteras del Norte de Alemania, Roma y Salerno, elegidas por sus adecuadas texturas y cualidades cromáticas.

La intervención incluyó los cinco vitrales de la capilla, que llevaban varios siglos tapiados, manteniendo al recinto en una triste penumbra. Los nuevos vitrales se fabricaron en Touluse con la técnica de la “grisalla” y pretenden reproducir la luz del fondo marino sobre dibujos de olas, algas y palmas. También el mobiliario litúrgico, hecho en piedra de Binissalem es obra de Barceló, así como los ornamentos.

El motivo iconográfico del retablo cerámico es el Milagro de la multiplicación de los panes y los peces (cap. VI del Evangelio de San Juan). En su lado izquierdo se representan los frutos de la mar y, en el derecho los de la tierra. Preside el centro del conjunto una figura etérea, la de Transfiguración de Cristo tras su Resurrección; su aspecto fantasmagórico responde al hecho descrito en la Biblia de que “su cara se volvió resplandeciente como el sol y sus vestidos blancos como la luz”, no obstante, también se aprecian en la figura del Señor las llagas en costado, manos y pies del Crucificado. Sobre la puerta del sencillo sagrario se marcan huellas de manos y dedos que son el símbolo de la devoción de los cristianos, de su adoración y deseo de seguir a Jesús.

En mi opinión, encuentro ciertos parecidos con la obra de algunas pinturas del Bosco, donde aparecen orejas gigantescas, peces globos, pulpos, sandías. Quizá sea una visión mía particular y otras personas vean algo muy distinto.

   
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