Museo de Historia de Manacor GPS N 39.5579578 E3.2184678, situado Carr. de Cales de Mallorca, km 1.5, 07500 Manacor. Horario de invierno (de 16 de septiembre a 31 de mayo): De lunes a sábado de 9.00 a 14.00 h, Jueves, viernes y sábado de 17.00 a 19.30 h, domingo de 10.30 a 13.00 h, martes cerrado
Los orígenes del Museo de Historia de Manacor se sitúan cuando Mn. Joan Aguiló i Pinya descubrió en 1908 la basílica paleocristiana y el conjunto de Son Peretó. El presbítero cedió sus descubrimientos y los terrenos de Son Peretó al Ayuntamiento de Manacor y la colección pasó de estar expuesta en la rectoría, conocida como el Museo Aguiló al Museo Municipal de la Torre de Ses Puntes, inaugurado el año 1926.
El cambio político del 1931 supuso un golpe para el Museo Municipal, ya que se optó por su traslado al primer piso del claustro del convento de los dominicos de Manacor donde pasó desapercibido. Con el traslado, se sufrieron muchas pérdidas, no todas documentadas, como por ejemplo parte de las monedas, y otras registraron desperfectos de consideración.
Acabada la guerra civil los mosaicos y el resto de objetos son almacenados en la dependencia parroquial que se abre entre las plazas del Palau y la del Cos y allí permanecerán cerradas bajo llave hasta el año 1951 cuando se inauguró el Museo Arqueológico ubicado en el centro de Manacor.
En el año 1985 el Ayuntamiento de Manacor adquiere la Torre dels Enagistes y después de unas importantes labores de restauración y rehabilitación para devolverle su aspecto gótico original y para acondicionarlo a su nuevo uso, se instala el Museo de Historia de Manacor.
La Torre dels Enagistes tiene su origen en la aparición de Pelai Onis en la alquería Ancrad del término de Manacor, justo después de la Conquista de 1229, y por cesión del conde Nuno Sanç.
El edificio está formado por una serie de cuerpos rectangulares dispuestos alrededor de un patio llamado clastra o patio. Estos cuerpos son fruto de las diferentes épocas por las que ha pasado este edificio. La parte más conocida es la del cuerpo gótico con la torre de dos plantas con saeteras y que están rematadas por almenas.
Los romanos conocían Mallorca y Menorca como las Baliares, e Ibiza y Formentera como las Pityusae. Los habitantes de las Pityusae, primero colonos fenicios y después cartegineses, fueron durante siglos el principal punto de unión de los isleños con el exterior. De hecho, ellos contribuyeron a dar a conocer las Baliares a los romanos.
Cuando los romanos llegaron a Sicilia a principio del siglo III a. C., se encontraron con los cartagineses que tenían intenciones parecidas: extender su poder por todo el Mediterráneo. Después de varios enfrentamientos entre las dos potencias, los romanos derrotaron a los cartagineses en la Segunda Guerra Púnica (218-202 a. C.). Los romanos pasaron a controlar la península Ibérica y la organizaron como provincia romana. Las islas quedaron fuera de su dominio hasta el año 123 a. C., cuando los romanos conquistaron las Baliares.
A partir de este momento llegaron colonos romanos a las islas y la población local tuvo contacto por primera vez con las nuevas costumbres romanas, como la escritura y la moneda. Durante muchos siglos convivieron las dos poblaciones: la local y la romana. Así, en plena época romana, en Manacor había poblados indígenas, como el de s'Hospitalet Vell, y también nuevos asentamientos romanos, como la villa romana de la colina des pou de Son Joan Jaume.
Gran parte del material expuesto en esta sala proviene del barco romano cargado con lucernas y otros productos, hundido el siglo I d. C. en Porto Cristo. Este barco se conoce como el “vaixell de ses llumetes”.
En 1912 Joan Aguiló descubrió el yacimiento de Son Peretó. Este yacimiento está formado por la basílica paleocristiana y su baptisterio, una importante colección de mosaicos y numerosos materiales arqueológicos, como lámparas de vidrio, cerámica y ánforas. A partir de este descubrimiento se creó el actual Museo de Historia de Manacor.
Hace unos 1.600 años, a principios del siglo V, la población mallorquina tenía completamente incorporadas la lengua y la cultura de Roma: hablaban latín, seguían las formas de vida de los romanos y también adoraban sus dioses. Políticamente, las Baleares eran una provincia del Imperio romano. Esto, pero, cambió en 455 d. C., cuando el reino vándalo del norte de África conquistó las islas y las incorporó al nuevo estado africano. Se puso fin a seis siglos de dominación romana.
En la antigüedad, el mosaico era un elemento decorativo de lujo que permitía construir pavimentos más frescos para combatir el calor del verano. Se trataba de alfombras de piedra muy valiosas que imitaban el realismo y la perspectiva pictórica. De hecho, eran pintura de piedra. Para la gente que tenía mosaicos caros y estéticamente imaginativos constituía un símbolo de riqueza y servia para hacer ostentación de su posición
Entre los años 533 y 534, las islas fueron de nuevo conquistadas, esta vez por el Imperio bizantino, el estado mediterráneo más poderoso de la época. Fueron unos años de cambios importantes causados, sobre todo, por el derrumbe del Imperio romano.
Cien años más tarde, un nuevo poder, el islámico, irrumpió en gran parte del Mediterráneo. A pesar de que la primera invasión documentada de los musulmanes en las islas Baleares es del año 707, la conquista definitiva fue entre los años 902 y 903.
El periodo de tiempo que va desde la conquista de los vándalos en 455 hasta la invasión musulmana en 902 se conoce como antigüedad tardía.
En su expansión por el Mediterráneo, los musulmanes atacaron varias veces las islas Baleares hasta que las conquistaron entre el año 902 y 903.
De este modo, las Baleares, que en este periodo eran conocidas como las islas Orientales, se integraron dentro de al-Andalus. La isla de Mayurqa se convirtió en una provincia que dependía del emirato de Córdoba, y Manacor era el distrito más grande.
Poco después de la conquista, llegó población campesina de origen árabe (procedente de Oriente) y bereber (del Norte de África). Una parte de esta población se instaló en cascos urbanos y otra escogió zonas rurales. El poblado prehistórico de s'Hospitalet Vell es uno de los asentamientos rurales musulmanes más antiguos de las Baleares. De esta época encontramos restos cerámicos y metálicos, como ollas, agujas y enseres para cocinar y conservar los alimentos.
Cuando Jaume I conquistó Mallorca entregó las tierras de Manacor a Nunó Sanç, el conde del Rosellón. Así quedó registrado en un librotitulado Remebrança, del año 1238. A la muerte de Nunó Sanç estas tierras pasaron a manos de su sobrino Jaume I.
En el ámbito religioso, Mallorca fue dividida en diferentes parroquias. En el año 1248 el papa Inocencio IV estableció la parroquia de Santa Maria de Manacor.
El primer piso, donde se ubican las exposiciones temporales del Museo, está dividido en 4 salas amplias y luminosas. Las paredes de este espacio nos cuentan historias, porque en algunas podemos ver grafitis.
Los grafitis son muestras de arte popular que nos aportan datos importantes sobre los esquemas de vida y pensamiento de sus autores y de su época. Son quienes vinculan la vida de la torre con la evolución de la historia general de Mallorca y tienen gran valor arqueológico, documental e iconográfico.
La gran cantidad de grafitos que podemos ver en las paredes del primer piso fueron realizados en épocas diferentes y con diversas técnicas: pintados, con almangra o carbón, e incisos; y en varios soportes, como el marés o el referido de cal o de yeso.
Guerreros enfrentados con alfange y cimitarra: dibujos hechos con almangra y color negro, identificados como piratas berberiscos (XVI), representaciones casi únicas en Mallorca sobre este tema. Llevan la cabeza rapada, con bandas firmes, vestimenta arábiga y las armas en la mano. Al lado, barco identificado como tipo “nave”. Virgen de la Inmaculada: en negro y rojo, datada de principios del siglo XVIII, por detalles.
Hombre haciendo volar una cometa por encima de una iglesia: por la indumentaria del hombre, se ha datado de finales del siglo XVI, comienzo del XVII. Dicen que el edificio puede ser la iglesia del convento de Sant Vicenç Ferrer, ya que las fechas del dibujo coinciden con las de su proceso de construcción.
Tres personajes: figuras humanas pintadas en negro, s. XV. Parece que un personaje sostiene un instrumento musical.
Conjunto de ocho escudos: incisos en el marés, representan a las diferentes familias relacionadas con la torre desde el s. XIII hasta el XVI. Se han identificado los de las familias Nuniç, Verí, Bordils y Berga.
Esfinge (lado izquierdo del arco): incisa, con trazo muy fino, es un elemento mitológico usado durante el Renacimiento en heráldica. Vestida a la moda italofrancesa, está fechada hacia 1490; es una figura imaginaria con cabeza y busto de mujer, y cuerpo, garras y cola de león.
Inscripción en bloque de marés sobre puerta condenada, en letra goticizante. La transcripción es: «Oy - Sy temps mi baste – Vives...».
Cabezudo entre las casas de un pueblo: almangra sobre referido de cal, siglo XVII. Parece ser la misma iglesia del grupo 2 ya recién construida y rodeada de casas; al lado, una cruz de simbolismo inquisitorial, relacionada con los padres dominicos.
Rodeando esta imagen, encontramos aisladas, como barcos, datados entre los siglo XVI y XVII, con técnica incisa y con almangra.
Caballero con lanza de torneo: hecho con almangra y repuesto con incisión; es de finales del s. XVI o principio del XVII.
En el exterior podemos ver una noria de tiro de época musulmana que dota de agua al aljibe de la torre y da servicio a la huerta y jardines. En Mallorca, la noria de tiro es un elemento que ya existía durante la época medieval. En el Llibre del Repartiment (1232) apenas se enumeran las norias, lo que no supone que no se utilizaran como medio de regadío en la Mallorca musulmana. Se ha de tener en cuenta la marginación de la pequeña hidráulica en los textos musulmanes y en la documentación medieval cristiana. La presencia de huertos puede implicar la existencia de norias de tiro, pero también se ha de presuponer que había otros sistemas de regadío, como por ejemplo los qanats.
Respecto al mecanismo de las norias de tiro, la historiografía es prácticamente nula, pero el trabajo de campo ha permitido identificar las tipologías más comunes, a saber: noria de tiro de madera y arcaduces, de hierro y arcaduces, tambor y rosario. |