PORTUGAL

VIAJE POR EL PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD DE PORTUGAL

 
Directorio:

EL VIAJE

Día 30 de marzo (viernes)

Hemos elegido el destino de Portugal, para poder hacer una ruta por sus principales ciudades y monumentos declarados como Patrimonio de la Humanidad, que no quiere decir que sean los más bellos o los mejor conservados del país.

Salimos a las 12,00 horas por la A-5 con destino la ciudad extremeña de Badajoz, en el camino paramos a comer en el área de descanso del pueblo de Peralada de la Mota, hacemos un breve descanso y continuamos nuestro viaje hasta la ciudad de Mérida (capital de la provincia de Extremadura), hacemos un pequeño alto y nos da tiempo para visitar el Puente Romano y el Puente nuevo de Santiago Calatrava (Puente

Lusitania). EL Puente de Lusitania fue construido entre 1988 y 1991, sobre el río Guadiana, tiene 478 metros, esta sujeto por un arco de acero de 34 metros, fue construido como una unidad sin añadidos, su suelo ha sido diseñado como paso para transeúntes y bicicletas, además dispone de dos vías para vehículos con una gran amplitud visual.

Continuamos el viaje hasta la frontera portuguesa cruzando el puente sobre Badajoz hasta la ciudad de Elvas. Pronto la estética del paisaje cambia; los rótulos de la carretera son diferentes, más parecidos a las carreteras francesas. Tomamos la autopista de peaje hasta la ciudad de Évora a medio camino de la capital Lisboa (el peaje 5,15 euros), aún nos quedan 8 Km. por la carretera nacional, pronto llegamos a la ciudad Patrimonio de la Humanidad de Évora, la ciudad es sencilla y pequeña, de fácil localización, no damos muchas vueltas y pronto nos encontramos con el hotel que nos alojará en los próximos días “Ibis Évora”, situado en la Quinta da Tapada, Urbanización da Muralha.

Rápidamente nos instalamos y decidimos aprovechar la luz del día para hacer una aproximación a la ciudad, lo hacemos andando pues el hotel dista muy poco del centro histórico y el coche se ha quedado resguardado en el parking exterior del hotel. Accedemos por una de las puertas a la ciudad situada en el centro amurallado, enseguida llegamos a la Praça Giraldo ( plaza mayor), caminamos entre estrechas calles donde predominan los colores blancos y amarillos de las fachadas, llegamos al templo Romano, que corona con todo su esplendor la parte más alta de la ciudad, desde allí se puede disfrutar de una preciosa panorámica del entorno de la Provincia de Alentejo. Descendemos por estrechas e intrincadas calles hasta llegar a la Sé Catedral, en esos momentos ya esta cerrada y solo podemos admirar su aspecto exterior, un poco más abajo nos conduce hacia la iglesia de los Ossos y enfrente está el Palacio de D. Manuel, situado dentro de un bonito parque, en su interior también podemos visitar las reliquias de una antigua iglesia.

Día 31 de marzo (sábado).

Nos levantamos pronto para poder disfrutar lo máximo posible de esta esplendida ciudad, tenemos que acercar nuestro reloj biológico hacia Europa.

Pagamos la cuenta del hotel ((55 euros) y dejamos el coche con las maletas en el Parking para recorrer la ciudad a pie.

Comenzamos por la Iglesia de San Francisco (entrada al conjunto 1,5 euros), su estilo pertenece al gótico tardío pero fue acabada en el estilo manuelino, adyacente se encuentra la capilla de los huesos, destacan las paredes donde se han ido amontonando diferentes huesos pertenecientes a los monjes del monasterio, formando un entramado perfecto de cráneos, tibias, rotulas, vértebras; es un conjunto un tanto macabro pero lleno de interés. En su bóveda se ha inscrito la leyenda que dice “Nos ossos que aquí estamos. Polos vossos esperamos” –Traducido “Nosotros, huesos que aquí estamos, por los vuestros esperamos”— esta leyenda nos hace quitar un poco de fuerza al drama de la imagen, también en otros lugares de Portugal reflejan este tipo de leyendas.

Subimos por las empinadas cuestas de la ciudad hasta llegar a la Catedral de Évora (entrada 3 euros). La fachada principal pertenece al estilo románico: formado por dos torres que limitan con el pórtico. En el portal principal se encuentran las estatuas de los doce apóstoles del siglo XIV, el atrio abovedado es del siglo XV. En el interior destaca la capilla mayor, fue reconstruida en el siglo XVIII, a ambos lados esta la capilla de San Lorenzo y la capilla de San Marcos. El claustro es rectangular de arcos huecos abiertos hacia el patio, esta cubierto por una bóveda de crucería ojival, muy similar al claustro del Monasterio de Batalla. La decoración de los rosetones es de influencia musulmana, en sus laterales hay varios sepulcros y una capilla dedicada a su Patrocinador D. Pedro.

Subimos un poco más hasta llegar a la gran plaza donde se encuentra el templo Romano (que ayer visitamos), enfrente, está el conjunto formado por la Iglesia de Loios, su Palacio y las dependencias del Palacio, ahora convertido en pousada Nacional de la cadena portuguesa de hoteles del Estado (similares a los Paradores Nacionales).

Primero, visitamos la Iglesia dos Loios (entrada 5 euros, todo el conjunto), su nombre es de San Juan Evangelista, fue restaurada en 1957 por su actual propietario particular Jaime de Cadaval. El pórtico es de estilo gótico del siglo XV, fue fundada según indica la lapida de inscripción por la figura de Rodrigo de Melo, primer Conde de Olivenza. La nave central es de estilo gótico y están revestidas las paredes con una bellísima colección de azulejos del pintor Antonio de Oliveira, datados en 1711, donde se representan la vida del Patriarca de Venecia Sao Luorenzo Justiniano, fundador del la orden de Santo Eloi, Loios (portugués) En el suelo hay varios túmulos de sus antiguos propietarios y sus descendientes, en la cripta hay varios huesos de frailes y una cisterna árabe. La capilla del Santísimo tiene un altar dorado del siglo XVIII Su conjunto es una autentica maravilla del arte portugués.

Pasamos –saliendo a la calle— al propio palacio del duque, destaca en su jardín los naranjos; en su interior están los salones y decoraciones de los descendientes del Palacio.

El otro edificio desgajado del conjunto y en el otra ala de la iglesia pertenece la Posada Loios, su interior fue rehabilitado para albergar el hotel conservando su carácter de palacio, el restaurante esta en el antiguo claustro y lo que fueran los dormitorios de los duques se han convertido en habitaciones.

Bajamos por el camino de la Universidad de Évora -- una de las más antiguas del país--, mandada construir por la orden de los Jesuitas y por el Cardenal Rey Enrique, las salas rodean al claustro, que está encalado con adornos azules, las aulas están todas decoradas con cenefas de azulejos, no podemos visitar la iglesia de la universidad por permanecer cerrada.

Ascendemos nuevamente por la calle donde esta situado el palacio de los Condes de Basto (no se permiten las visitas) y concluimos en la plaza del Ayuntamiento con la intención de visitar las “Termas Romanas” pero es sábado y esta cerrado.

Regresamos por el camino andado hasta llegar al restaurante enfrente de la iglesia de San Francisco donde degustamos los platos típicos del Alentejo, como es el Bacalao a Bras, Migas al Alentejo (con carne de cerdo), Almejas con carne, en el Restaurante de Artur Farinha (precio 36,99 euros para cuatro), incluido postre y entradas.

Antes de partir visitamos el Acueducto llamado “Agua do Prata” con una longitud de 8 kilómetros, fue construido en 1531 por el rey Joao II para atender las necesidades de la ciudad.

Partimos de Évora en dirección a Lisboa por la NI-14, a unos 5 Km. nos desviamos en dirección al pueblo de Guadalupe para visitar el conjunto megalítico Cromeleque dos Almendres, formado por el conjunto agrupado de “Dos almendres” y el menir (monumento prehistórico a modo de piedra clavada en el suelo) “Do monte dos Almendres”. Este conjunto megalítico es uno de los más impresionantes y mejor conservados de la península ibérica, estando asociados al culto de los astros y de la natureza, siendo considerados un lugar para hacer rituales religiosos, U n kilómetro antes, está situado el menir solitario, a una distancia de unos 500 metros de la carretera, se accede por un camino debidamente señalizado. Así de esta forma terminamos nuestro recorrido por los alrededores de Évora.

Continuamos el viaje por la autopista de peaje (7,25 euros más el peaje a la entrada al puente 2,65 euros)

pronto divisamos el imponente puente 25 de abril (cruza el río Tajo para unir la ciudad de Lisboa) cuando transitamos por el nos da ese carácter de fragilidad y de movilidad, de estar literalmente suspendidos en el aire. Damos varias vueltas hasta encontrar al hotel Holiday Inn, situado Avenida Antonio José de Almeida, 28 en Lisboa.

Después de instalarnos hacemos una aproximación a la ciudad por su centro histórico; el Rossio, la Plaza de Comercio, el Elevador de San Justa, etc.

Día 1 de Abril (domingo).

Nos levantamos tempranito para desayunar tranquilos y conseguir que el día nos cunda, el buffet del hotel no es muy variado pero la calidad es aceptable.

Nos dirigimos al pueblo de Sintra, conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad, salimos de Lisboa por la circunvalación C-2 dirección Estoril, enseguida subimos las empinadas cuestas que nos acercan hasta el pueblo de Sintra, no ha cambiado mucho el centro histórico desde hace 25 años que lo visité por ultima vez, quizás hay más pequeños comercios y los restaurantes son más variados, también he notado como los precios son mucho más caros que antaño.

Comenzamos nuestra visita por el Palacio Nacional de Sintra, hacemos caso omiso a todas las recomendaciones de las guías, donde aconsejan empezar por el Palacio Nacional de Pena y así evitar las aglomeraciones de media mañana.

La entrada al Palacio Nacional de Sintra se realiza por una pequeña escalinata que nos conduce a una fuente donde se sitúa la puerta principal de palacio. Las entradas al palacio son gratuitas (imagino por ser domingo). Comenzamos por la sala llamada de los arqueros, este es uno de los pocos palacios supervivientes de la edad media en Portugal, en el se aprecia los numerosos vestigios del antiguo palacio árabe, que estuvo ocupado por los alcaldes moros de Lisboa, la ciudad de Sintra no ofreció resistencia al Rey Alfonso Henriques (1147). El palacio es esplendido en la concepción y en el decorado, durante las siguientes dinastías se han ido redecorando adaptando el estilo de la época, hasta llegar al estilo manuelino que decora con exclusividad un ala del palacio, también destaca el revestimiento de azulejos de origen mudéjar, todo ello dota al conjunto de una gran valor artístico. Las dos monumentales chimeneas que sobresalen del conjunto, son cónicas y nacen desde la cocina del palacio.

Después de la visita hacemos caso a los recomendaciones de las guías turísticas y dejamos el coche en el parking del pueblo, y nos disponemos a subir en autobús (línea 438) dirección a la Palacio de Pena, como tarda mucho en llegar, cogemos un taxi –es más económico coger un taxi 4,70 euros que subir en autobús 4 euros ida y vuelta por persona--. Las ascensión a la parte más alta de la Sierra de Sintra se realiza por el camino estrecho y resbaladizo de 4 Km., nada más llegar nos ponemos en la fila para sacar los ticket de entrada al Palacio (precio conjunto jardín y palacio 7 euros)

Nada más entrar al jardín nos espera un autobús con la decoración de un tranvía (precio1,5 euros ida y vuelta) hace el trayecto de subida hasta casi la puerta del Palacio.

Este hermoso Palacio esta construido sobre la antigua ermita-santuario de Pena o Peña (español).

La primera edificación corresponde a un convento en madera mandado construir por Manuel I, posteriormente será sustituido en época de D. Fernando de Saxe-Coburgo-Gotha, (Fernando II rey consorte), su construcción definitiva tuvo lugar en 1836. El estilo del palacio es romántico, con una clara influencia gótica y también se encuentran algunas dependencias de estilo oriental, sobre todo en arcos y revestimientos de azulejos. La decoración interior pertenece al estilo de principios del siglo XX de la “Belle Epoque”

Bajamos al pueblo buscando un restaurante en el centro del pueblo antiguo, pese a las indicaciones de los lugareños para que evitemos esta parte de la ciudad (para comer) por sus altos precios adaptados al turismo, pero el tiempo apremia y el hambre también. Comemos ensaladas, purés y de segundo bacalao bras, sardinas y postres (todo 59 euros 4 personas)

Regresamos hasta Lisboa y vamos directamente hacia la parte más nueva de la ciudad, está zona fue ganada al mar para la Exposición Universal 98.

El Parque das Nações está situado en la confluencia de todas las grandes terminales de transportes, beneficiándose de las infraestructuras construidas para la Expo 98, Estación del Oriente y la Terminal Fluvial, Aparcamos el coche en un gran centro comercial seguramente uno de los grandes pabellones de la Exposición Universal, para acudir hasta el Oceanográfico de Lisboa. (entradas 25 euros familiar), situado dentro de una edificio anclado literalmente sobre el mar, que flota gracias a grandes pivotes, su aspecto parece una gran plataforma petrolífera anclada sobre el Atlántico, está unido a tierra por una pasarela, su estilo es “Tecno-moderno”, destaca su interior, es lo importante del edificio y no tiene complejos en descubrir en su aspecto exterior los servicios de equipamientos (tubería, accesos de aire, luz, etc) , como si de una gran fabrica se tratase, El Oceanográfico de Lisboa fue construido por el equipo de Cambridge Seven Associates, dirigido por el arquitecto americano Peter Chermayeff, .

Sobre el gigantesco acuario central con 1.000 metros cuadrados y 5.000 metros cúbicos de agua, situado en el centro del edificio, se hace una visita en forma circular. Durante este viaje nos explican la relación de un Océano Global interdependiente entre cada uno de los mares. La visita se desarrolla en dos niveles, uno marcadamente terrestre y otro subacuático; El primero, representa 4 habitas costeros: Atlántico Norte, Antártico, Pacífico e Índico Tropical. En el nivel inferior nos muestran dos habitas distintos construido por 24 acuarios. Esto nos ilustra la diversidad de especies que coexisten entre cada uno de ellos.

Día 2 de abril (lunes).

Los lunes permanecen cerrados los principales monumentos de Lisboa, lo que nos hace viajar hacia el extrarradio para poder aprovechar el día en ver los monumentos situados fuera de la capital.

Marchamos por la carretera de circunvalación C-19 con dirección a Sintra, hasta llegar al desvió de Queluz,

lugar donde esta uno de los Palacios declarados Monumento Patrimonio de la Humanidad, “Palacio de Queluz” para muchos historiadores guarda en cuanto al estilo arquitectónico unas ciertas similitudes con el “Palacio de Versalles” en París.

Fue construido en 1654 por edicto real de D. Juan IV, su primera fase, más adelante se amplio durante el siglo XVII y posteriormente se acometió una segunda fase coincidiendo con el matrimonio de D. Pedro y su sobrina María I, celebrado en 1760. Manda traer el arquitecto francés Jean-Batiste Robillon, que incorpora los nuevos jardines con una estructura geométrica al estilo francés, fue concebido como un Palacio de Verano para asistir a las serenatas, cabalgatas y espectáculos.

El día es lluvioso y entramos al palacio (entrada 4 euros), la visita se realiza con un carácter libre, siguiendo los carteles de cada dependencia se puede hacer un paseo cultural muy ameno, finalizamos el recorrido por el jardín, --en estos momentos se encuentra en restauración--, lo que hace que la visita se limite al entorno del perímetro del palacio.

Continuamos nuestro viaje hasta el pueblo de Mafra, situado al norte de Lisboa, a unos 34 Km. Llegamos en plena tormenta de agua, y como está cerrado el palacio, aprovechamos para comer, anticipando nuestro horario de comidas tan antieuropeo, aquí ya la mayoría lo está haciendo en este momento. Nos dirigimos hasta el Restaurante Paris, situado justo enfrente del palacio, aunque un poco más alejado de los restaurante más turísticos, su aspecto es limpio, aunque en su interior hay varios turistas franceses, pero también hay gente comiendo del pueblo, algunos con monos con el emblema de “Citroën” ¡seguro que es garantía de éxito! . Pedimos varios platos que vemos entre los comensales pudieran gustarnos: pulpo cocido con judías verdes, filetes de lenguado, filetes de pavo rebozado, de entrante para picar queso fresco, con pan, bebidas y agua (precio 38,65 euros 4 personas), todo un acierto precio y la calidad.

Son las 13,45 y es la hora para comenzar la visita a uno de los monumentos de Portugal declarado Patrimonio de la Humanidad “Palacio Nacional de Mafra” (entrada 4 euros).

José Saramago dio vida a este palacio con la descripción de sus dependencias en el libro “ Memorial del Convento”, además también ha dado nombre al instituto de enseñanza de Mafra.

La visita es guiada (portugués) cada 15 minutos hay una salida. El aspecto exterior del Palacio es comparándolo muy similar al Palacio del Escorial en Madrid, este dispone de más 1400 dependencias,; por lo que se le conoce como uno de los edificios más grandes del mundo durante su época de esplendor.

Fue mandado construir por Joáo I en 1689, como una ofrenda por su curación de una grave enfermedad, es el monumento más importante del estilo barroco portugués.

Construido de piedra calcárea de la región Pinheiro y de Sintra, sus estadísticas son escalofriantes 37.790 metros, 4.700 puertas y ventanas, 156 escaleras, 29 patios, en los tiempos de su construcción era la mayor “fabrica” del país, en el llegaron a trabajar cerca de 50.000 personas, todo ello gracias a la afluencia de oro de brasil, que no faltaba para la financiación de la obra.

La Basílica, ha sido dedicada a Nuestra señora y San Antonio, de sus dependencias destaca la biblioteca, una de las más importantes de la época con 40.000 volúmenes, también es destacado el gran salón dedicado a la caza, la sala del trono y la sala de Diana.

Regresamos hacia Lisboa por la autopista de peaje Norte (pago peaje 0,75 euros y 0,85 euros).

Por la tarde visitamos en campo de las Naciones, partiendo de la estación de Metro Alameda (billete 0,75 euros trayecto), cogemos la línea naranja hasta la estación de Oriente, allí se puede contemplar la obra del gran arquitecto español “Santiago Calatrava”, que realizo para la exposición Universal “Expo 98 Lisboa”.

Su aspecto es un gran dragón cuyas vértebras de hormigón armado están sujetas a las alas metálicas de la estación terminal de trenes situada en la parte superior, en la parte posterior, está el intercambiador de autobuses que formaría parte de la columna vertebral inferior, la boca estaría situada en el acceso más cercano al mar y los chorros de fuego serian ambas pasarelas metálicas que comunican el centro de comunicación con el centro comercial más cercano.

La noche se echa encima y nos queda tiempo para visitar la nueva torre de telecomunicaciones y el nuevo puente Vasco de Gama.

Volvemos para casa por el mismo trazado del metro que nos ha resultado: limpio, eficaz y seguro.

Día 3 de abril (martes).

El día comienza lluvioso y decidimos coger el coche para hacer el recorrido del día, aunque Lisboa (como todas las grandes ciudades) tienen numerosas restricciones de circulación y aparcamiento, pero nuestras intenciones de visitar los monumentos más alejados de la ciudad.

Vamos con destino al Monasterio de los Jerónimos, situado en la parte baja junto al río Tajo, aparcamos el coche en un lateral del palacio junto al Palacio Municipal de Belem, allí el parking es gratuito .

La visita al Monasterio, situado en la plaça do Imperio, Lisboa. Su aspecto exterior es muy destacado, pero no da la impresión de la autentica maravilla que atesora su interior.

La entrada se hace por el lateral izquierdo, adyacente a la puerta de la Basílica (entradas 4,5 euros). Se accede directamente al imponente claustro de talla única en el mundo, su estilo es manuelino y está construido durante la época dorada de los grandes descubrimientos, su aspecto tan trabajado fue financiado con el oro procedente del nuevo mundo sobre todo de Brasil, durante su construcción eclipso la construcción de muchas obras publicas en Portugal, dotando al proyecto de los grandes artesanos portugueses. Su estilo exclusivo incorpora aspectos del gótico tardío y también del renacimiento.

El Monasterio fue dedicado a la adoración de la Virgen de Belem, los frailes de la orden de Cristo se dedicaron a dar asistencia a los viajeros procedentes de los descubrimientos del nuevo mundo.

A finales del siglo XIX se trasladaron a la iglesia las arcas sepulcrales de Vasco de Gama y Luis de Camöes.

El coro es único y una joya del arte manuelino, destaca el refectorio de Leonardo Vaz (1517), decorado en sus laterales con esplendidas cerámicas manuelinas.

La sala capitular está ahora destinada a contener el túmulo mortuorio del escritor Alexandre Herculano.

La iglesia es la parte más reformada, su altar mayor data del siglo XVI; es una obra de Lurenço Salzado.

Aprovechamos que tenemos el coche bien aparcado y continuar con la visita a la zona caminando hasta llegar al monumento a la descubridores, “Padrao dos Descubrimentos” esta situado en la Avenida de Brasilia, Lisboa (entrada 2,5 euros), se trata de una torre emblemática con una gran cruz, adornada con una barca, donde sobresalen las estatuas a ambos lados de los descubridores.

Su diseño comienza en 1940, fue construido para la Exposición dedicada al mundo portugués de ultramar, posteriormente se edifico en piedra en 1960 para celebrar los 500 años de la muerte del infante Enrique “el navegante”, el interior fue concluido en su aspecto actual en 1985

El monumento está diseñado para asemejarse a una carabela, lleva estampado el escudo de Portugal visible en los lados del monumento y la espada de la Casa Real de Avis sobre el barco. D. Henrique el Navegante, se alza en la proa, con una carabela tomada en las manos. En las dos filas en sentido descendiente de cada lado del monumento, están las representaciones de héroes nacionales portugueses de la era de los Descubrimientos. En la cara occidental se encuentran D. Manuel I, que coge una esfera armilar, el poeta Camões, con un ejemplar de Os Lusíadas, el pintor Nuno Gonçalves .

En la parte exterior su solado esta decorado con una gran rosa de los vientos, se accede a su terraza mediante una escalera o en ascensor con 6 niveles que nos conduce a una mirador desde donde se puede contemplar una bonita panorámica del puente 25 de abril al norte, el río Tajo al este, el monasterio de los Jerónimos al oeste y la torre de Belem al sur.

Caminamos por el antiguo espigón del puerto hasta la torre de Belem, situada en la misma avenida de Brasilia (entrada 3 euros).

Su construcción se inicio en 1514 y se demoro durante 6 años. Es una torre de carácter defensiva para proteger la ciudad de Lisboa durante la época de los descubrimientos.

Esta dividida en dos partes, la propia torre según la tradición medieval y el baluarte dispuesto a su alrededor. Pronto la torre entro en desuso pasando a tener otras funciones y usos, sus almacenes se convirtieron en improvisadas mazmorras para encarcelar a presos políticos.

Son las dos de la tarde y es hora de reponer fuerzas, preguntamos y nos indican que los restaurantes situados en los aledaños a la torre son más caros y de menor calidad, que los situados al otro lado de la autovía. Cruzamos por el paso elevado y a unos 400 metros encontramos el Restaurante O Navegador, Rua Bartolomé Díaz, 121, Lisboa, está regentado por Zélia & José López todo un descubrimiento, pedimos según nos siguieren sardinas al grill, croquetas de bacalao, sopas de verdura con pasta, pollo al curry, aquí los postres son excepcionales por su elaboración propia (precio total: 58,15 euros 4 personas). Salimos contentos con la elección y la atención recibida.

Nos trasladamos al hotel para descansar una hora y por la tarde visitar el castillo de San Jorge, Pronto

llegamos al mirador de Graça, donde aparcamos el coche, y aprovechamos para visitar la Iglesia de Graça, desde allí se ve una bonita panorámica desde una de las colinas más altas de Lisboa, es el punto más cercano al castillo de San Jorge, --su acceso rodado esta restringido a los residentes—caminamos durante 10 minutos hasta llegar al castillo (entrada 3 euros). Su construcción data del siglo X, fue conquistado a los musulmanes por D. Alfonso Henriques, originariamente era un edificio defensivo y de carácter militar, aunque se utilizó posteriormente como residencia de monarcas y nobles.

Aprovechamos la ocasión para disfrutar de una bonita puesta de sol sobre los edificios de Lisboa, con una iluminación especial de la ciudad como la Plaza de Comercio de Mirador de Santa Justa, el puente 25 de Abril, el Roxio, etc.

Día 4 de abril (miércoles).

Para el día de hoy hemos pensado dejar el coche en el parking del hotel para no estar pendientes del ticket del aparcamiento regulado de Lisboa (13.65 euros 24 horas). Ayer compramos la tarjeta Lisboacard que permite el transporte y la entrada a ciertos museos ilimitadamente, con el fin de saborear las calles, plazas, metro, tranvías y elevadores de esta preciosa ciudad.

Comenzamos el día por el metro en la estación de Alameda y cogemos en dirección a la línea verde, con destino a la estación de Rossio. Nuestro primer objetivo es el “Elevador de Santa Justa” (entrada normal 2,5 euros, nosotros los hacemos gratis con la tarjeta Lisboacard).

En el siglo XIX se iniciaron ciertas respuestas arquitectónicas para aliviar a la población de las pesadas cuestas que comunican los diferentas barrios con la zona alta, en este caso el barrio de Baixa, con el barrio de Chiado El elevador es un gran ascensor que sube hasta el nivel del “Convento do Carmo”, su mirador es esplendido sobre la plaza de Comercio, Rossio, Restauradores, etc. En el penúltimo nivel se encuentra la maquinaria que con esmero mueve este elevador. Se ha declarado monumento Nacional lo que ha hecho que la compañía que lo explota tenga un especial esmero en su mantenimiento, se ha dedicado completamente una persona que vigila el funcionamiento de esta joya de la arquitectura para su correcto uso. Las máquinas que mueven los ejes son las primitivas así como los mandos eléctricos, lo que necesita una espacial atención sobre su engrase y vigilancia.

Paseamos hasta “Largo do Carmo” plaza donde esta el museo Arqueológico Nacional y la iglesia do Carmo, parcialmente destruida durante el terrible terremoto que asolo Lisboa, quedo su techumbre completamente derruida y muchos de sus muros desaparecieron, únicamente se conserva en pie una pequeña parte del antiguo templo, dejando un aspecto desolador y lleno de incertidumbre del paisaje lisboeta. Durante muchos años las autoridades barajaron la posibilidad de reconstrucción pero nunca se llego a materializarse.

Bajamos en el mismo ascensor y podemos volver a admirar esta autentica joya del diseño perteneciente al siglo XIX y que trabaja como el primer día.

Continuamos la visita a la ciudad en tranvía, cogemos la famosa línea nº 28 en dirección a la Sé de Lisboa

(Catedral) de nombre “Igreja do Santa María Mayor”, mandada construir en el lugar de la victoria contra los moros en 1147 Durante este periodo sufrió numerosas modificaciones importante, sobre todo en el estilo gótico que corresponde a la puerta de entrada, realizada por Alfonso IV en el siglo XIII. La construcción del claustro comenzó en el siglo XIII y se demoró hasta bien entrado el siglo XIV, también fueron modificadas las capillas que en la actualidad son de un estilo barroco.

Durante las obras de restauración del claustro iniciadas en 1990 pusieron al descubierto una serie de estructuras de épocas anteriores a la construcción de la catedral dentro del periodo del siglo VI a.C. hasta el siglo XIV de nuestra época, se han encontrado vestigios y cerámicas fenicias, árabes y de origen musulmán.

De vuelta hasta el centro de la ciudad cogemos un microbús que nos devolverá hasta la plaza del comercio, allí cogemos el tranvía nº 18 con destino al “Palacio Nacional de Ajuda” situado en la calle largo de Ajuda, al llegar nos indican que hoy es miércoles y permanece cerrado, pero aprovechamos para echar un vistazo por su exterior, de estilo barroco, fue mandado construir por D. Juan príncipe regente en 1802, el palacio con el paso del tiempo se transformo en residencia oficial de la familia real portuguesa en 1861.

Son las 13,30, hora de comer, nos informamos de un buen lugar para ello, cerca esta el Restaurante A menina do Tejo, situado en Rua do Guarda Jóias, 44 sala 12, Lisboa. Podemos comprobar que se trata de un lugar excepcional para comer con un menú variado y unos precios asequibles, comemos unas entradas de crepes de pollo, queso variado y aceitunas negras, de segundo plato pescadillas pequeñas fritas con guarnición, filetes de ternera al grill, postres y bebida (pagamos 41, 50 euros)., recibimos un trato exquisito dentro de un entorno especial y unas vistas sobre el río Tajo y el puente 25 de abril..

Nuevamente cogemos el tranvía nº 18 y volver sobre nuestros pasos andados en dirección a la plaza del comercio, antes de llegar nos bajamos para subir en el “Elevador de Bica”, --declarado Monumento Nacional--. Ante nosotros tenemos toda una joya del sistema de comunicaciones del siglo XIX, en este caso comunica la zona más baja cercana a la ribera del río con el “Barrio Alto”, se trata de un vagón con forma de tranvía pequeño que en breves instantes hace una subida salvando el gran desnivel entre los dos barrios, una vez en la parte más alta y sin esperar mucho más bajamos en el mismo tranvía.

Cogemos un autobús que nos conduce hasta la Plaza de Comercio, donde cogeremos el autobús nº 742 hasta la “Igreja de Madre Deus” (entrada 3 euros para nosotros gratis) En la actualidad ocupa el museo del Azulejo de Portugal, toda una sorpresa este museo, se han colocado una gran cantidad de azulejos de iglesias, palacios, desescombrados durante los terremotos y catástrofes que asolaron Lisboa en tiempos pasados, se han integrado de forma maestra al convento, la iglesia y el claustro, formando una unidad única; la iglesia es una autentica joya del estilo barroco portugués y sido acompañada de decoraciones en cerámica de estilo manuelino, la iglesia quedo completamente abandonada en 1834 cuando se produjo la expulsión de la orden religiosa que la custodiaba

Regresamos en el autobús nº 759 hasta la plaza de los Restauradores y allí cogemos el metro hasta la estación de Saldaña para regresar al hotel.

Día 5 de abril (jueves).

Hoy nos espera un día de traslado en coche hasta la ciudad norteña de Figuerira da Foz, entremedias queremos visitar dos Monumentos Nacionales también declarados Patrimonio de la Humanidad: “El Monasterio de Alcobaça” y el “Monasterio de Batalha”, ambas ciudades separadas por unos pocos kilómetros y para finalizar el día pasaremos por el pueblo marinero de Nazaré.

Después de un recorrido de 100 kilómetros, hacia las 11,30 llegamos al Pueblo de Alcobaça, desde lejos se adivina los picos de los tejados que dibujan el monasterio, tenemos que dejar el coche en un Parking habilitado para los viajeros que visitan el monasterio (gratuito). El monasterio es muy grande y destaca el color ennegrecido de la piedra por el paso de los siglos, una pequeña escalinata nos conduce a la entrada de la puerta principal de la iglesia (entradas 6,25 euros familia). La iglesia tiene una aspecto sobrio sin decoraciones, este lugar es donde se produce el romance entre Dª Ines y Dº Pedro, la sepultura de ambos se encuentra en los interiores de este monasterio.

La abadía cisterciense de Santa María de Alcobaça fue fundada en 1153 por D. Alfonso Enriques, su principal interés de la época era su arquitectura reveladora, fruto de su rigor y austeridad, también la pureza de las formas se encuentra con el espíritu verdadero que promulgaba de San Bernardo.

El rey D. Dinos mandó construir el “Claustro del Silencio”, uno de los mayores que edificaron los cistercienses, junto con el Refectorio que pertenecen a la misma época de construcción, encontrándose allí una de las más bellas piezas de todo el conjunto, el pulpito del lector.

Posteriormente, se fueron añadiendo el primer piso del coro y la sacristía nueva, mandados construir por D. Manuel I. El terremoto de 1755 afecto a la sacristía y quedo desolada excepto la puerta que dispone motivos renacentistas y se han incorporado cerámicas al mas puro estilo manuelino. En 1876 fue inaugurado el panteón Real donde fueron instalados los túmulos de D. Pedro y de Inés de Castro, Dª Urraca, de Beatriz y algunos infantes.

La extinción de las órdenes religiosas de 1834 lleva a los monjes abandonar completamente el monasterio.

Son las 13.30 y decidimos seguir hasta nuestro próximo destino el pueblo de Batalha, antes de entrar al monasterio hacemos un alto para comer, la distancia que nos separa es mínima (14 Km.) , llegamos enseguida y aparcamos enfrente del monasterio, no tiene perdida pues el monasterio es la construcción más alta de la ciudad. Nos alejamos un poco del conjunto artístico para buscar un buen lugar para comer y encontramos la “Pensao Vituria” es un lugar entrañable y bien servido pero no apto para los muy mirados, comemos las típicas entradas y de segundo plato pedimos lomo de cerdo asado con una buena guarnición y bacalao frito con una salsa de cebolla y patatas panaderas -- de los mejor que he probado nunca—postres, bebidas. (28,60 euros cuatro personas).

Son las 15,00 horas, buen momento para comenzar la visita al “Monasterio de Santa María da Victoria”

(entradas familiar 6,25 euros). Este monasterio es uno de los más complejos que haya visitado nunca, su estilo general es gótico portugués con el mejor estilo manuelino.

El monasterio se realizo mediante un voto hecho a la Virgen por parte del futuro rey Joao I, si le fuese concedida la victoria al ejercito castellano en la batalla de Aljubarrota (por la que se proclamo la independencia de Portugal de Castilla) , que se libro en 1385, fue una afirmación del poder de la dinastía Avis.

Su construcción principal se demoro desde 1386 hasta cerca de 1517.

En 1388 el rey entregó la custodia del monasterio a la orden de Sao Domingos de Gusmao.

El estilo Manuelino nació en este monasterio y desde aquí se fue desplazando hacia el resto del país.

Una de las salas más bonitas y especiales es tribuna de las “Capillas Imperfectas”, recibe el nombre de imperfectas porque nunca fue acabada su techumbre, cayó en el olvido su terminación; ya que otros edificios reales que se encontraban en construcción necesitaban de la mano de obra y del dinero como era el Monasterio de los Jerónimos en Lisboa, en esta parte del monasterio se encuentran los túmulos de D. Duarte y Dª Leonor, se representan cogidos de la mano hasta la eternidad.

A las 17,00 horas decidimos acercarnos hasta el pueblo costero de Nazaré (17 Km. dirección Lisboa) habíamos previsto ir hasta la ciudad de Tomar pero dado la hora es mejor cambiar la ruta, pronto llegamos y vamos directamente a lo que llaman “EL Sitio” no tiene perdida, esta situado en la parta más alta del pueblo. Allí se encontró la tabla de la virgen de Nazaré en el siglo VIII que dio nombre a la población. En la plaza principal se encuentra la Basílica de Nazaré del siglo XVIII, en el retablo se custodia la imagen original. Justo enfrente se encuentra una pequeña ermita con azulejos donde manda la tradición que se encontró la talla de la Virgen.

Desde el promontorio rocoso hay una vista excepcional sobre dos playas que dividen al pueblo y sobre el océano Atlántico. Bajando 1 Km. se llega hasta el faro, situado sobre un pequeño baluarte defensivo, lugar ideal para disfrutar de las vistas sobre el océano.

Nuestro destino final es la ciudad portuaria de Figueira da Foz, situada a medio camino entre Lisboa y Porto, llegamos al hotel Ibis, Rua Libertades nº 20 (precio habitación 40 euros) , la ciudad esta tomada por la nueva moda de los parquímetros, que ya no respeta ni el mas pobre pueblo y se extiende por todo el mundo, nos vemos obligados a dejar el coche en el parking concertado del hotel (4,50 euros diarios), es un hotel céntrico situado en la zona más comercial y también de mas vida nocturna, justo a espaldas del Casino.

Día 6 de abril (viernes ).

Hoy nos levantamos con la incertidumbre de ir o no ir hasta la ciudad de Coimbra, hoy es viernes santo y en todas las guías figuran los monumentos de esta ciudad como cerrados, pero según nos informaron en el pueblo de Batalha, había una indicación general este año de abrir los monumentos, aunque no podían confirmarlo al 100% en que ciudades se iban a aplicar.

Coimbra esta a 44 Km. por la autopista A-14 (peaje 2,15 euros), llegamos en media hora, nada más llegar nos damos cuenta que esta todo abierto.

Comenzamos la visita por la famosa Universidad de Coimbra (entrada 6 euros), fue fundada por el rey Dinos el 1 de marzo de 1290 y fue confirmado por el Papa Nicolás IV el día 9 de agosto del mismo año.

De todo el conjunto comenzamos por la Capilla de San Miguel, situada a la izquierda de la torre. El altar es de los más notables manieristas (se trata de un estilo en transito desde el renacimiento hasta el estilo barroco, viene desde Italia del termino “maniera” uno de los genios de este estilo es El Greco) del país, las obras de la carpintería comenzaron en 1605. En su interior destaca el estilo barroco añadido en 1733 combinado con azulejos de Lisboa del siglo XVII.

En el coro alto destaca la escultura de San Miguel y las pinturas que describen la vida de Tobias. Sobre esta construcción se eleva una tribuna destinada a la realeza.

Saliendo a la calle dentro del gran patio central esta la parte propia de la Universidad, subiendo una escalera llegamos hasta el salón dedicado a los Grandes Actos llamado “Sala dos Capelos”, lugar donde se celebra la entrega de los doctorados, la investidura de Rectores, la ceremonia de apertura del año lectivo, un poco más adelante se encuentra el salón de “Examen Privado”, fue renovado en 1701, tiene una maravilloso zócalo de azulejos realizados en la propia Coimbra, también destaca la pintura del techo, la carpintería en maderas nobles y las decoraciones en madera. Pasamos a la sala de armas o también conocida como “Sala Azul”, alberga una panoplia de armas de la Guardia Real Académicas, usada en las ceremonias más notables (otorgamientos solemnes de doctores “Honoris Causa”, Investidura del Rector, Apertura Solemne de Aulas, en las paredes esta un friso de azulejos figurados de 1773 en la que se muestran galantes cenas, inspirados en estampas holandesas.

Salimos nuevamente al patio para dirigirnos hasta la Biblioteca Joanina, fue mandada construir por el rey Joao V, en la primera mitad del siglo XV. Se accede por la puerta noble, de estilo barroco con un gran escudo Nacional.

Su interior dispone de tres amplios salones decorados con tallas lacadas en verde, rojo y dorado (tiene cierta influencia asiática) , que comunican entre si por arcos idénticos. Las paredes están cubiertas de estanterías de maderas exóticas, separadas por una barandilla apoyada en preciosas columnas que terminan con formas de capricornio, los techos pintados, por los artistas Simões Ribeiro y Vicente Nunes de Lisboa, se mezclan de forma armoniosa con el resto de la decoración.

El conjunto nos ofrece en 1250 metros cuadrados una de las maravillas del mundo de la sabiduría escrita donde se guardan más de 300.000 libros antiguos, escritos en varios idiomas, incluido el castellano antiguo, cuyas centenarias hojas solamente las pueden consultar reconocidos investigadores, además estas salas se suelen acondicionar para el disfrute de algún concierto de música y otras manifestaciones culturales.

Salimos al patio central y en la parte posterior de la biblioteca esta la cárcel académica de la Universidad, data de 1832 aunque su interior era de 1541, era de destacar que unas salas de la propia Universidad se destinasen para castigar a los peores alumnos de la Universidad.

De camino a la catedral de Coimbra, comemos en el restaurante Trovador, situado en LG. Da Se Velha nº 15/17 Coimbra, dentro de un elegante salón, donde nos sirven (sin pedirlo) un primer plato de melón con fiambres y de segundo pedimos Bacalao estilo Coimbra (parecido al bacalao dorado), lulas con salsa de tomate (calamares) y Vichysoisse con almendras, postres, pan y entradas (todo 55 euros cuatro personas).

Comenzamos la visita a la Catedral llamada “Se Velha do Coimbra” (entrada 1 euro persona), fue iniciada su construcción por D. Miguel Salamao en 1162 y terminada en 1184, la iglesia esta decorada con azulejos de origen sevillanos del siglo XVI, que la da un carácter oriental, en los laterales están varios túmulos de príncipes, arzobispos. La capilla mayor tiene un magnifico retablo del siglo XV en estilo gótico flameante.

Por un lateral se accede al claustro de estilo gótico primario, iniciado en 1218, en su interior tiene una capilla de la misma época, además tiene otra dedicada a Santa María y la situada en el sur en honor de Santa Catarina que luego con el paso del tiempo se dedico a San Nicolas.

Paseando calle abajo llegamos hasta la única puerta que se conserva de la ciudad medieval de las cinco que tenia, cruzamos el puente de Santa Clara y pasamos frente al convento del mismo nombre, con destino a la atracción turística “Portugal dos Pequeninos”, se trata de un parque infantil (entrada 7 euros), donde están representados los principales monumentos de Portugal a tamaño reducido, como ejemplo: podemos citar la fuente de Braga, el Palacio de Sintra, el Castillo de Tomar, edificios de Madeira, Azores, también están construidos edificios de las antiguas colonias como Macau, Mozambique, Brasil, etc., todos ellos a tamaño reducido pero lo suficientemente grande para permitir la entrada de los niños. Es un espacio maravilloso de diversión cultural para los más pequeños, y no tan pequeños que para si quisieran muchos nuevos parques infantiles de estilo anglosajón.

De regreso a la ciudad de Figuiera da Foz, donde visitamos su iglesia principal. Por la noche cenamos en una Pizza Hutt --no es fácil encontrar este tipo de comidas-- (precio 24,30 euros 4 personas).

Día 7 de abril (sábado).

Hoy nos espera un cambio de localidad, partimos prontito desde Figueroa da Foz, por la nacional con destino Aveiro, donde empalmaremos con la autopista A-17 hasta nuestro último destino, la emblemática ciudad de Porto o Oporto, se trata de la segunda ciudad de Portugal pero en su historia bien pudiera ser considerada la primera, aunque desgraciadamente existe una notable dejadez en la conservación de sus monumentos y algunas calles, personalmente creo que necesita una urgente actuación para la rehabilitación del conjunto y así conseguir sacar a la luz todo el esplendor que atesora esta gran ciudad (no solo de vino de porto vive el hombre).

Llegamos a las 12,30 horas al hotel que habíamos reservado con mucha antelación por internet el hotel Novotel, tercera marca de la cadena francesa Accord, situado en Porto Gaia, pueblo ubicado antes de cruzar los puentes de entrada a la ciudad antigua de Porto, actualmente, zona en desarrollo comercial, de oficinas y de casas.

Aprovechamos para comer en el pueblo pesquero de Afurada, parece que se ha detenido el tiempo hace 25 años atrás, los pesqueros llegan a puerto, los pescadores reparan sus artes de pesca, la ermita es venerada como la joya del pueblo marinero, las mujeres lavan en el lavadero público, imagen inusual para los tiempos que corren, en el interior del lavadero, el agua corre limpia y clara, dentro de unos grandes pilones donde las mujeres en uno echan el jabón, en los otros restriegan intensamente, en otros aclaran con agua limpia, posteriormente, las mujeres llevan la ropa limpia hasta un tendero público, donde la ropa se seca al sol ayudado con la brisa del mar. Estamos en la desembocadura del río Duero, son las 13,00 horas y esto es Portugal, nada mejor que pensar en almorzar, preguntamos a los paisanos y nos indican un sitio propio de la gente del país –justo lo que nosotros buscamos--.”Casa do Pescador”, restaurante regentado por Carminda da Cruz Rôla, situado en la Rua da Gamma, 18 Afurada de Vila Nova de Gaia (junto al puerto pesquero). Comenzamos con mejillones a la marinera, una masa frita de bacalao, aceitunas negras y queso, de segundo una fritada de peixes variada (pez espada, raya, mero, calamares y otros peces que desconozco su nombre) todo ello a la parrilla, acompañada de una gran variedad de vegetales: zanahorias, coles, grelos, acelgas y destacan unas mini patatas aderezadas con una mezcla de salsas de aceite, limón y ajo, toda una delicia para el paladar, no tomamos postres (precio 41 euros 4 personas). Continuamos por la parte baja del puente Arrabida, fue inaugurado en marzo de 1952, en su época fue una innovación para el futuro desarrollo de la ciudad, tiene una vano de 270 metros, durante esos años supuso un record mundial para el tipo de puente de hormigón armado. El arco tiene 52 metros y el tablero se eleva 70 metros por encima del nivel de las aguas, su construcción se demoró casi seis años. Continuamos por el margen derecho del río Duero, esta es la zona de las antiguas bodegas del famoso vino Porto. Atravesamos el río por el “Puente do Infante”.

Visitamos caminando la plaza de Humberto Delgado, la avenida dos Aliados, la plaza de Almeida Garrett, paramos unos instantes para ver la estación central de trenes, decorada con azulejos azules de estilo manuelino, su decoración es la típica francesa con grandes puertas de acceso en color verde oscuro.

Seguimos caminando por las pequeñas calles de Porto hasta llegar a Se Catedral, situada dentro del conjunto formado por la propia Catedral, la casa del Cabildo y el Palacio Episcopal. En los años 1940 se derribaron todo el entorno de origen medieval que había permanecido inalterable hasta ese momento.

La catedral fue edificada en el siglo XII, con su estilo románico, aunque durante largo tiempo ha sufrido algunas modificaciones. El deambulatorio original fue destruido en el siglo XVII, como consecuencia de ello algunas dependencias pasaron a tener un estilo barroco. La capilla mayor sustituye al ábside durante el periodo manierista (1610). En el transepto, del lado izquierdo está entronizada la imagen de Nra, Señora de Vandoma, del siglo XIV, patrona de la ciudad de Oporto “Cintas Virginia”.

La entrada al claustro (pago 2 euros persona) es de estilo gótico, fue iniciada su construcción en el siglo XIV y decorado posteriormente con siete grandes paneles de estilo manuelino con escenas “El cantar de los cantares”. La escalera noble da acceso al patio superior del claustro gótico también, esta decorado con azulejos que representan escenas campestres y mitológicas. La casa del cabildo es un edificio anexo del siglo XVIII, donde se encuentra la sala de los tesoros.

Bajamos hacia el margen izquierdo del río, donde podemos disfrutar de la imponente figura del puente Luis I, fue mandado construir en 1879, fue adjudicado su proyecto a la empresa Willenbroeck, con la firma del ingeniero Teofilo Seyrig, que había sido unos años antes el jefe del equipo que había construido con mucho éxito el famoso puente de María Pía, como socio de Eiffel, su construcción se inicio en 1881 y se demoro cinco años. El arco mide 172 m de cuerda y tiene una altura de 44,6 metros.

Un poco más adelante se encuentra el puente de María Pía, es el más famoso de la ciudad pues se trata de la primera gran obra civil de Gustavo Eiffel, con su arco biarticulado para soportar las vías del ferrocarril. Los trabajos para su construcción comenzaron en 1876 y su construcción se demoro casi un año. A su inauguración asistió el rey Luis y la reina María Pía. Estuvo en uso durante 114 años hasta la entrada en funcionamiento del puente Joao.

De regreso aprovecho para presenciar una imponente puesta de sol sobre la desembocadura del río Duero, un lugareño me indica que es precioso, pero que el pasa a diario en ese lugar y ya no le presta atención, yo de digo que cada nuevo día es diferente.

Día 8 de abril (domingo).

Hoy domingo de Pascua no es un buen día para visitar los monumentos de Oporto, permanecen cerrados casi todos los que dependen de cultura, únicamente podremos visitar algunas iglesias importantes de la ciudad.

Empezamos por la torre de los Clérigos, se trata de unos de los Monumentos Nacionales (entrada 2 euros), fue construida por iniciativa de la Hermandad de Clérigos pobres. Su construcción fue encargada al arquitecto Italiano Nicalau Nasoni, Por aquella época 1763 era la torre más alta de Portugal con 76 metros, actualmente se trata de uno de los iconos visuales por los que se conoce a la ciudad de Porto. Para subir hasta el nivel más alto hay que ascender 225 peldaños hasta llegar al campanario situado en el penúltimo nivel, en este lugar se encuentra gran numero de campanas de diferentes tamaños que forman un carillón, en determinados días se tocan conciertos para campanas. Ascendiendo hasta el último nivel es un lugar ideal para descubrir una panorámica sobre toda la ciudad: el río, la catedral, la plaza de Batalha, la calle de las Victorias, etc. En el primer nivel de la torre se encuentra la figura de San Paulo, un poco más bajo esta el texto que dirigió en su carta a los romanos, en este nivel el espesor de las paredes de granito es de 2,20 cms. En el segundo nivel tiene una ventana oval y su estructura esta dedicada a la seguridad de la torre, pues también estaba considerada como una torre de carácter defensivo. En el tercer nivel es donde se ha instalado el carillón para los conciertos, con 49 campanas de distintos tamaños, últimamente se ha automatizado el carillón por medio de un computador, su música suena de cuatro formas diferentes para marcar las horas del día. El cuarto nivel tiene una venta abalaustrada con cuatro miradores para disfrutar del paisaje. Subiendo un poco más se llega al cuerpo final de la torre, desde este punto se puedo distinguir las cruces de las iglesias de Porto; la iglesia de Lapa, un poco más a la derecha la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, las Torres do Bonfim, el edificio de la Camara do Porto. la plaça da Libertade, la Se Catedral y su Palacio Episcopal, la iglesia do Grilos, etc. Una vez bajamos se puede visitar la iglesia dos Clérigos, fue construida entre 1731 y 1749, fue también proyectada por el arquitecto Toscazo Nasoni; además era un gran pintor y decorador, su trabajo fue gratuito, adapto el estilo barroco portugués, imperante en Europa en ese momento. En síntesis, la iglesia es considerada como barroca fastuosa y sus piedras exteriores de granito del norte del país, estas dos características son las que marcaran a este arquitecto en sus futuras construcciones. En su interior tiene forma elíptica, la bóveda es de mármol con 12 columnas de granito, en el centro de la bóveda esta pintado un escudo con el monograma A M (Ave María) y las palabras de San Pedro “Sugere e Igreja”. Las tablas de los retablos, pulpitos y tribunas son de estilo “barroco-rococó” combinado con mármol en cuatro colores, en su interior descansan los restos mortales de San Inocencio, en 1752 fue designado Patrón de Lisboa.

Justo enfrente, en la plaza se encuentra la antigua Presión y Tribunal de relación, fue creada en 1582, muchas personas tuvieron relación con el lugar como el escritor Camilo Castelo Branco y Ana Placido, cuyo proceso fue muy sonado en la Ciudad de Porto, otros procesos celebres fue el Zé do Telhado que era un carismático asaltante de caminos de la región, era considerado por el pueblo como un protector de los necesitados.

Bajando por la calle San Bento da Vitoria, se llega a la iglesia del mismo nombre. En 1755 fue edificada por el obispo D. Frei Antonio de Sousa, sufrió distintas desgracias hasta el incendio de 1874 que destruyó el altar mayor y la imagen de la patrona. Se volvió a reconstruir la imagen por Soares dos Reis, la cabeza fue sustituida por otra, encargada a un santero, ya que no gusto a los fieles.

El retablo mayor es de estilo rococó portugués, obra de Francisco Pereira Campanha, los pulpitos fueron realizados por José Teixeira Guimaraes, además de la cenefa (palabra que proviene del árabe “sanifa”) del arco crucero (1769) y los cuatro retablos. El retablo mayor fue modificado en 1780 por el maestro tallista Damiao Pereira de Azevedo.

Subiendo un poco se llega a dos iglesias que están juntas, a la izquierda esta la iglesia de los Carmelitas y a la derecha la iglesia do Carmo, se distingue esta última por tener la decoración exterior de azulejos azules manuelinos en su fachada lateral derecha cubierta en 1912 con un panel de azulejos, en donde están pintados composiciones figurativas alusivas al culto de Nuestra Señora realizadas por Silvestre São. La iglesia fue realizada por el arquitecto José de Figueiredo Seixas entre 1756 y 1768 dentro de la orden religiosa de Terceira.

La iglesia de los Carmelitas pertenece al antiguo edificio del Convento de los Carmelitas Descalzos, su construcción comenzó en 1628 y terminó 1630. Edificada en granito y dos pisos con un frontón de forma triangular. En el primer nivel están las imágenes de Nossa Senhora do Carmo, S. Domingos y Sta. Teresa de Jesus, colocados en nichos por cima de tres arcos separados por pilastras dóricas que constituyen las entradas exteriores. En el segundo nivel hay tres ventanas separadas por pilastras que soportan el frontón triangular que remata la fachada.

En su interior el templo tiene seis altares de estilo barroco y dorados, la nave tiene forma abovedada con decoraciones doradas. El retablo mayor es barroco dorado de 1622. En la sacristía se encuentra un cuadro donde se representa la muerte de Santa Teresa de Jesús.

Bajando hacia el centro se llega a la plaza de la Batalha, donde se encuentra una bonita iglesia de origen medieval, San Ildefonso en sus comienzos pertenecía al convento de los franciscanos, de su exterior destaca su extraordinario pórtico del siglo XVII, con decoraciones posteriores de azulejos azules de Jorge Colaço (1932) de estilo manuelino La nave es de tipo poligonal su estilo es barroco aunque del tipo modesto, el techo es en madera con estucos y ornamentos en las paredes. Tiene dos grandes cuadros de estilo rococó, el retablo es de estilo barroco-rococó de la segunda mitad del siglo XVIII. Son las cinco de la tarde, del pórtico de la iglesia salen numerosos hombres vestidos con un colorido traje azul con capa haciendo juego con los azulejos de las paredes, portan varios crucifijos grandes y hacen sonar las campanillas, numerosos viandantes acuden para besar las imágenes, su labor en el día de hoy consiste en llevar la imagen de cristo crucificado a los fieles impedidos en las casas del barrio.

Bajando por la calle Augusto Rosa, se llega a la antigua muralla medieval, desde donde se puede contemplar una bonita panorámica del puente D. Luis I., allí cogemos el fonicular de nueva construcción que salva el desnivel para llegar al río Duero en el comienzo de la Avenida de Gustavo Eiffel, este funicular sustituye al antiguo ascensor de principios de siglo XX.

Caminando por la rua Nova Alfandega, llegamos a la plaça da Ribeira nº 5, donde se encuentra anclado el barco que nos conducirá por un mini crucero por el río Duero, contratamos con la compañía “Cruceiros no Rio Douro”, el denominado 6 puentes por un precio de 10 euros por persona. Este crucero dura 50 minutos y primeramente nos conduce hacia el norte hasta el último puente de la ciudad “Ponte di Freixo”, ejecutado por Antonio Reis, fue construido por dos vigas gemelas separadas, tiene 8 vanos y el principal mide 150 metros y los otros posteriores de 115 metros, por su superficie circulan vehículos por cuatro vías por sentido.

Damos media vuelta y pasamos por el puente de San Joao, dedicado al transito ferroviario para sustituir al puente de María Pía. Fue construido por Edgar Cardoso, la estructura adopta una solución de pórtico, con tres vanos, el mayor de 250 metros y dos de 125 metros, están apoyados en grandes pilares hundidos sobre el mismo río muy cerca de ambos márgenes. Su inauguración se produjo el 24 de junio de 1991.

Un poco más adelante esta el imponente puente de María Pía de Gustavo Eiffel, pasar debajo de él es toda una experiencia.

El puente do Infante es el siguiente que pasamos y un poco más alejado es el de D. Luis que sustituyo al primitivo puente de Pénsil, oficialmente llamado de María II, este puente fue adjudicada la obra a los ingenieros Mallet y Bigot, la primera piedra se puso en 1841 y su inauguración se realizo en 1843. El puente tenía dos obeliscos de piedra de 18 metros de altura a cada lado. El vano central tenía 150 metros y 170 metros el vano que da a Guindai y Penedo en Gaia, los cabos estaban formados por 220 hilos de hierros cada uno, que mantenían el tablero a 10 metros por encima del agua, de esta obra solamente queda dos obeliscos situados en el margen izquierdo.

Un poco más adelante pasamos por el muro de la Ribera, donde esta un hermoso bajorrelieve en bronce, obra de Teixeira Lopes, recordando el desastre de las barcas, que sucedió el 29 de marzo de 1809 cuando las tropas francesas tomaron la ciudad, la población espantada intento huir hacia Gaia atravesando un puente hecho con madera encima de barcas, pero fue tal la muchedumbre que el paso termino derrumbándose, causaron numerosas victimas, este puente fue sustituido por el puente de Pénsil.

El crucero llega hasta final del río Douro y da media vuelta hacia el punto de partida.

Caminamos y cruzamos hasta la orilla de Gaia, donde están situadas las famosas bodegas de vino do Porto, en un tiempo era una visita reclamada de los bodegueros a los turistas, los tiempos cambian y ahora son los turistas los que reclaman las bodegas, antes su visita era gratuita y ahora es mediante el pago de 3 euros por persona, por lo menos las bodegas situadas en el primera línea del margen del río. Andamos un poco hasta la segunda línea donde visitamos la bodega Croft (horario 10h. hasta 18.00 horas, entrada gratuita), situada en Largo Joaquim Maglnaes, 23 Vila Nova de Gaia, además de la visita se puede degustar los mejores vinos de la bodega. Hay botellas para todos los gustos y precios, para el día y la noche, para lo dulce y lo muy dulce (a partir de 6 euros)

Día 9 de abril (lunes).

Día de viaje de regreso, nos despedimos del hotel y de la preciosa Oporto, ciudad que nos deja un agradable sabor de boca y a la vez como casi sucede siempre, nos quedamos con muchas cosas sin ver; lo que nos deja la puerta abierta para regresar en un futuro próximo.

Son las 10,00 y nos dirigimos a la autopista A-1 que no dejaremos desde la ciudad de Aveiro hasta llegar a la ciudad de Vila Formoso, durante todo este recorrido por mi cabeza pasa la última vez que pase por este mismo recorrido en concreto por la antigua carretera nacional y la verdad no reconozco los paisaje de la cantidad de obras que se han hecho para adaptar a los nuevos trazados,

Son las 12,15 horas y nos salimos de la autopista para dirigirnos a unos 12 kilómetros al norte hasta el pueblo de Almeida. Precioso pueblo fortificado con 12 baluartes, nos llama la atención la cantidad de ciudades fortificadas que existen en la frontera de Portugal y no por el contrario en la parte que limita con España. La historia de la ciudad esta llena de conflictos desde que el rey D. Dinos en 1296 tomo las armas hasta nuestros días. Con sus murallas y baluartes constituye este pueblo un ejemplo defensivo del estilo Luis XIV de Francia al emplearse la técnica defensiva del “hexágono”. Cada ángulo del polígono es un baluarte con forma de lanza y entre uno y otro están otros más pequeños llamado revellines (se trata de una fortificación interior más pequeña de forma triangular que se sitúa frente a la fortificación principal, cuyo objetivo es dividir las fuerzas atacante y proteger los muros mediante el fuego cruzado) este tipo de diseño corresponden con las tácticas defensivas del siglo XVII y XVIII, Durante la invasión francesa esta población fue sitiada en 1810 por general Massena, el pueblo resistió durante 17 días pero se tubo que rendir por la negligencia de un soldado que explosiono el polvorín, matando a 500 soldados de la guarnición, los términos de la rendición fueron firmados en la puerta de San Francisco.

El pueblo tiene aún en su interior ese rancio sabor, que tienen las poblaciones limítrofes, con casas de piedra y madera, con calles empedradas.

Comemos en el restaurante 1810, situado en la Rua dos Combatientes, 16 Almeida, la comida es exquisita y sencilla: una simple ensalada de lechuga, tomate y cebolla; aderezada con un buen aceite de oliva, de segundo filetes de ternera, y un buen bacalao de la casa, hecho con cebolla y patatas (este plato nunca decepciona); postres de la casa (34 euros 4 personas).

Después del almuerzo visito la torre guía, situada en la parte más alta del pueblo, pegado al cementerio, la fortaleza se encuentra en perfecto estado de conservación, destaca el color verdoso del musgo que la engulle, su plaza mayor donde están los edificios oficiales como el de la justicia, a su lado hay una curiosa plaza llamada “Plaza del Conde”, según los lugareños ahora esta destinada para que los jóvenes hagan botellón en fiestas.

Durante el regreso pasa por mi cabeza todos los lugares que no hemos podido visitar unos por estar cerrado otros por las distancias, como podíamos citar el castillo de templario de Tomar, el palacio de Ajuda (Lisboa), el tranvía de Gracia (Lisboa), la casa del infante (Oporto), el castillo de Cascais, el episcopado (Oporto), la ruta por el barroco del norte de Portugal (Braga, Vila Real, Mateus), bueno tantos y tantos sitios que merecerá una segunda oportunidad en próximas ocasiones.

Para definir con dos palabras este viaje podemos decir. “Portugal estas tan cerca pero también tan lejos”, espero que estas letras contribuyan acercarles un poquito a nuestras cabezas.

Regresamos a casa sobre las 20,00 horas, el marcador total del coche indica: 2.145 Km.

-FIN-

 

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Ángel López

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