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BLOG DEL VIAJE POR EL BARROCO DE SEVILLA por A. López
 
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INTRODUCCIÓN

Estamos ante un nuevo fin de semana en esta ocasión hemos de añadir el jueves día 1 de noviembre porque es fiesta nacional; hemos decidido salir y alejarnos un poco más de lo que normalmente hacemos.

Queremos visitar algunas de las poblaciones del sur pero desgraciadamente las previsiones meteorológicas no son muy buenas en toda España, no tenemos donde elegir porque la lluvia va a ser generalizada.

Itinerario del viaje

 

EL VIAJE

Día 31 de octubre (miércoles)

RUTA: Madrid-Ecija Km 445; tiempo estimado 4h 52'

Salimos de Madrid muy tarde son las 17,30 y el tráfico esta muy mal, nos cuesta mucho trabajo evitar las retenciones de la M-30 y la M-40 hasta llegar a la A-4 que no ofrece ninguna dificultad.

A mitad de camino, aprovechando el repostaje en una gasolinera, cenamos y después continuamos nuestro viaje hasta medianoche en que entramos en Écija. Desconozco de antemano alguna referencia para aparcar y pernoctar y tengo que usar un sexto sentido para buscar el sitio más adecuado, hemos entrado por la Av. del Doctor Fleming, al final veo el edificio del Centro Comercial las Torres y creo que es un buen lugar para pasar la noche, el parking esta cerrado con una valla, a su lado se encuentra el parking del Lidl que también tiene una cancela, creo que el entorno es bueno, veo la calle del Río Cabra y tiene las condiciones inmejorables para nuestros vehículos; las coordenadas GPS del parking válido para autocaravanas en la ciudad de Écija corresponde con: N37.53684 // W 5.07250.

Son las 12,00 de la noche, solamente nos queda poner los oscurecedores-térmicos y las medidas de seguridad y pensar en Morfeo. La noche es perfecta y solamente escuchamos el ruido de los árboles de los jardines.

Días 1 de noviembre (jueves)

RUTA: Écija-Sevilla

Monumento Augusto en Écija (Sevilla)

Nada más levantarme pongo el tom-tom en marcha para saber a que distancia estamos del centro de la ciudad, son unos 800 metros; aprovecho que veo gente paseando para preguntar si merece la pena coger el vehículo hasta un parking más cercano, me confirman que estamos en un sitio inmejorable sobretodo por la seguridad y callejeando a cinco minutos estaremos en la zona monumental.

La ciudad de Écija tiene un trazado urbano que corresponde con los restos de su pasado urbanístico islámico que a su vez sustituyó los restos de la antigua Astigi romana. La ampliación musulmana sometería la ciudad a profundas transformaciones como fue la construcción de las murallas y sus puertas de acceso.

En el siglo XI los trazados del interior corresponden con el hábitat musulmán donde la casa es el motor urbanístico, la medina queda aprisionada después de este tiempo las trazas de las calles han permanecido inalterables hasta nuestros días.

Calles de Écija (Sevilla)

La arquitectura en Écija queda suspendida hasta los periodos que abarcan entre los siglos XVI y XVIII en que llega el urbanismo barroco con la construcción de las casas de los burgueses y los aristócratas, además de una renovación en la arquitectura sacra y los nuevos edificios de carácter civil.

Resumiendo en la visita a la ciudad de Écija podemos encontrar muchos restos romanos, una estructura de una ciudad musulmana y unas trazas del esplendor del barroco andaluz.

Para entender Écija con el esplendor como ciudad hay que comprender el arte barroco, fruto de los conflictos religiosos entre protestantes y católicos. Mientras estos primeros construyen iglesias de maneras sobrias y sin decoraciones, la iglesia católica pretende diferenciarse con todas las armas a su alcance para producir un gran esplendor en las decoraciones constituyendo la expresión estética de la contrarreforma fue la gran contestación social, política y artística contra la Reforma protestante, tratando en todo momento de evangelizar el arte.

Torre barroca en Écija (Sevilla)

En este aspecto de turbulencias artísticas se desarrollo la imaginaria española y más en concreto la de Andalucía por medio de los grandes artistas como: Martínez Montañés, Alonso Cano, Pedro Mena

El arte barroco andaluz se extiende de forma paralela con el barroco italiano, aunque en Andalucía los templos no adquieren una condición exclusiva más bien el barroco interviene de forma importante en las artes decorativas prodigándose: los adornos en piedra o mármol, ladrillo o barro, azulejería o pintura, madera o yesería.

Comenzamos la visita a la ciudad siguiendo la estela de una de las torres barrocas que se elevan en el horizonte, nos internamos en un laberinto de calles de más parece una medina marroquí. Llegamos hasta la plaza de San Gil, allí se encuentra la torre !qué torre! es barroca y nos ilumina como un faro, estamos en la iglesia de San Gil. La torre dispone de un fuste muy estilizado, tiene tres cuerpos hasta la campana y luego va decreciendo hasta estar coronada con forma de bulbo.

La iglesia tiene unas trazas de estilo gótico-mudéjar pero en el siglo XVII y XVIII sufrió una profunda transformación arquitectónica, en el interior y en el mobiliario constituyen un hacia el barroco.

Nave iglesia san Gil en Écija (Sevilla)

El interior, la planta tiene tres naves del tipo basilical con capillas adosadas en la cruz que describen la forma de cruz latina, sobre el crucero se levanta una cúpula de linterna con pinturas murales sobre las pechinas.

En el presbiterio se encuentra el retablo mayor de estilo barroco dorado del siglo XVIII presidido por la figura del San Gil Abad, talla tardogótica del siglo XVI. En la nave del evangelio se abre la Capilla Sacramental con el retablo barroco que contiene la figura del Santísimo Cristo de la Salud, imagen que sale en procesión por las calles de Écija el Miércoles Santo. Es curioso el altar porque tiene un pequeño camarín con bóveda oval y de cañón, además de lunetos en el resto de la capilla y sobre el arco del acceso se encuentra la imagen de san Miguel Arcángel del siglo XVII.

En la nave de la epístola se encuentra la capilla Bautismal destaca la bóveda rococó y la pintura sobre el lienzo del siglo XVII, y la capilla de Belén, donde se encuentra la pintura de uno de los discípulos de Esteban Murillo, además, un cuadro con la escena de de la vida de san Gil, obra de Alejo Fernández del siglo XVI. En la iglesia se encuentra las tallas de la Virgen de los Dolores y el Cristo de la Caña.

Capilla Sacramental iglesia de san Gil en Écija (Sevilla)

Estamos en la estrecha calle de san Antonio y buscamos una nueva referencia para seguir nuestro recorrido, sobre el horizonte encontramos el faro con la estela de la torre de san Juan, el ruido de los coches se ha desvanecido, ahora aparece el rubor de las fuentes y el tintinear de las espuelas de un caballo sobre los adoquines. Pasamos junto un bonito edificio se trata del Palacio de Peñaflor.

El Palacio de Peñaflor es conocido entre la población de Écija como el de los balcones largos, es el tipo de construcción civil de estilo barroco, destaca por los balcones del segundo piso donde los marqueses hacían sus apariciones publicas, esta flanqueado por columnas salomónicas sobre cabezas de leones, también en las paredes exteriores se decoraron con motivos históricos y pinturas de paisajes al fresco, con diferentes marcos arquitectónicos, que fueron creados por Antonio Fernández.

A su derecha se encuentra el Oratorio de san Felipe Neri y el Palacio de Vallehermoso, seguimos nuestro camino hasta la plaza de san Juan donde se encuentra la iglesia del mismo nombre.

Iglesia de san Juan en Écija (Sevilla)

De la antigua iglesia de san Juan quedó muy poco en pie como consecuencia del terremoto de Lisboa de 1755. En 1776 se decide tirar la antigua iglesia y construir una nueva con forma basilical. Se proyecta un nuevo edificio neoclásico con tres naves cubierto por una bóveda de cañón y lunetos.

De la actual iglesia destaca la torre construida sobre los pies de la epístola, esta última sustituye a la antigua derribada en el siglo XVIII, siguiendo el proyecto de Lucas Bazan y Antonio Corrales. Tiene tres cuerpos de campanas muy decorados donde se muestra el abigarrado barroquismo donde destacan las incrustaciones cerámicas de color azul, están coronadas por una veleta con la figura de un ángel que porta el estandarte de la Orden de Malta.

Después de iniciadas las obras en la iglesia tuvieron que ser suspendidas en 1807 por falta de presupuesto, solamente quedo en pie de la antigua fabrica la Capilla Sacramental que fue separada del resto de la obra y es lo que constituye la actual iglesia de san Juan.

Retablo de la Iglesia de san Juan en Écija (Sevilla)

La iglesia tiene solo una nave con planta con cruz latina, donde se divide en crucero el camarín y la capilla bautismal.

A los pies de la nave se encuentra la capilla del Sagrario, está cubierta con una bóveda vaída con pechinas gallonadas. El presbiterio esta presidido por el retablo mayor donde se venera la figura central compuesta por Jesús el Nazareno, obra del siglo XVIII de estilo barroco, esta acompañado a la derecha por los apóstoles san pablo y san José, a la izquierda por san Pedro y san Juan Bautista.

En el lado del evangelio se encuentra el retablo de la Virgen de los Dolores y de santa Lucia. En la nave se encuentra también el retablo de las Ánimas y un crucifijo del siglo XVI, la figura de san Estanislao de Kostka, varios medallones de los jesuitas y un retablo más pequeño donde se encuentra la figura de san Juan Nepomuceno.

En el lado de la epístola se halla el retablo de san Juan Evangelista, obra del siglo XVIII; otro retablo es el de san Gregorio del siglo XVII; el retablo con la figura de la Virgen de la Antigua del siglo XVI; el dedicado también a la Virgen del Carmen y frente al sagrario la pintura de la Piedad.

Vista desde la Torre de san Juan en Écija (Sevilla)

La sacristía tiene una figura del Cristo Crucificado de Pedro Roldan de 1681 y la sala Capitular destaca por el artesonado y la azulejería del siglo XVI y una pintura del siglo XVIII con la alegoría Ecce Homo y Sentencia de Cristo.

Desde aquí marchamos hasta la Plaza de España donde se encuentra el ayuntamiento con su sala Capitular, actualmente en obras, también podemos ver la iglesia de santa Bárbara y la iglesia de san Francisco.

En uno de los extremos encontramos una pequeña y recoleta plaza, se trata de Santa Maria, donde en el centro se encuentra el monumento a la Virgen del Valle y san Pablo, se la conoce como el Triunfo de la Virgen del Valle, fue construido por la donación del Coronel de Caballería Francisco Reinoso y Espinosa, en 1868. Se encuentra construido sobre una plataforma cuadrada, con columnas adosadas, tres por lado, y rematadas por una balaustrada de piedra.

Monumento Virgen del Valle y torre en Écija

En el segundo cuerpo se levanta el monumento con una planta triangular con formas barrocas que contienen una hornacina con la imagen de san Pablo sobre la que asienta una nube de ángeles que sirve de base para la colocación de la Virgen del Valle, patrona de la ciudad.

En uno de los laterales de la plaza se halla la iglesia de santa María, fue levantada sobre los restos de un antiguo templo mudéjar, las obras comenzaron por su torre en 1717, según consta en su inscripción, aunque el terremoto de Lisboa, en este caso, también cuaso daños el segundo y el tercer cuerpo.

La iglesia de santa María fue construida en el siglo XVIII en los restos del antiguo templo mudéjar, el proyecto de construcción fue obra del arquitecto Pedro de Silva.

La iglesia fue construida siguiendo el estilo neoclásico, la portada norte es de estilo barroco, obra de Antonio Matías de Figueroa, destaca sobre una hornacina la imagen de la Asunción, encima lleva la inscripción: Assumpta est María in Cœlum, la Virgen María fue llevada a los cielos.

Adosada a la iglesia se levanto la torre del campanario, fue construida en ladrillo con vanos decorados, esta ornamentada con azulejería del siglo XVIII, las campamas tiene su origen en el anterior edificio del siglo XV.

El interior, la planta es rectangular y esta dividida en tres naves cubiertas con bóveda vaída. La nave de la epístola esta presidida por el retablo dedicado a la veneración del príncipe de los Apóstoles, entre los retablos de la nave encontramos los dedicados; a Jesús, Crucificado de Misericordia y a san Lorenzo. En esta parte de la iglesia se encuentra la sillería del coro, del siglo XVI, obra de Pedro de Villegas Marmolejo. En la nave del evangelio se encuentran varias puertas que dan paso: la sacristía, la casa parroquial y al claustro. En este último se ha incorporada una colección arqueológica donde destaca la cabeza romana de Julio Cesar Germánico. La capilla del Sagrario está adosada a la nave, fue construida por Cayetano González, destaca relretablo y las bóvedas, estás ultimas son de aristas y media naranja.

Iglesia de santa María en Écija (Sevilla)

Hay dos leyendas que se atribuyen a la historia de esta iglesia: El Milagro de la Puerta Maldita, es atribuido a San Vicente Ferrer. Cuentan que un Domingo de Ramos, durante el sermón de la misa que oficiaba el Santo, éste observó que una mujer de religión judía no prestaba la debida atención e incluso hacía gestos de desaprobación. El Santo la mira y en ese momento la puerta de entrada del templo sobre la que estaba recostada, se desploma matando a la judía. Todos acuden a su socorro y el Santo alza por la mano a la difunta, que vuelve a la vida, y arrepentida se convierte a la religión cristiana.

En el "Bosquejo Histórico de la Ciudad de Écija" del presbítero Don Manuel Varela y Escobar, se describe este milagro de la siguiente forma:

"Hay colgado un cuadro de lienzo sobre el arco de la nave lateral derecha de la iglesia de Santo Domingo, con el siguiente escrito explicando el asunto que representa:

Retablo de la Iglesia de santa María en Écija (Sevilla)

Pasando por Andalucía el glorioso San Vicente Ferrer, predicó en la iglesia de Santa María de Écija, domingo de Ramos de 1410, como se refiere de la Historia del Rey Don Juan II. Despreciando en su corazón una mujer la doctrina del Santo, lo conoció él con espíritu de profecía y pidió a Nuestro Señor que volviese por su causa; y luego cayó sobre la mujer la puerta de la iglesia, que no había hecho jamás vicio, y la cogió debajo y la mató; y el Santo avisó antes a los circunstantes para que se apartasen. Después de esto hizo oración por ella y resucitó con conocimiento de este milagro. Dejó constituida de su hacienda una solemne procesión y fiesta perpetua el domingo de Ramos, y ordenó que siempre predicase un Religioso de Santo Domingo.

Es firme tradición que el Santo predicó en el púlpito que hasta hoy se conserva en la misma iglesia y que se pintó por su orden el Juicio y el Infierno."

Cúpula de la Iglesia de santa María en Écija (Sevilla)

El otro milagro se atribuye a san Pablo. Ocurrió en la madrugada del veinte de febrero de mil cuatrocientos treinta y seis en la persona del joven Antón de Arjona, al que, en una aparición, encomendó la tarea de advertir a las autoridades locales de los vicios y pecados que se cometían contra Dios Nuestro Señor, amenazando con una epidemia de peste si éstos no se corregían. Para que fuera creído en su encargo, le anudó los dedos de la mano derecha y le ordenó que se organizara una procesión con las jerarquías civiles y religiosas con todo el pueblo hasta el convento de San Pablo y Santo Domingo, de la orden dominica y allí, después de la Santa Misa, a la vista de todos, pasó la mano por una cruz, desatándosele los dedos y quedando la mano sana.

Salimos a la plaza de santa María y caminamos hasta la plaza Mayor donde una de las fachadas es la iglesia de san Francisco. La iglesia fue construida en el siglo XV en estilo gótico mudéjar, aunque de esta época quedan pocos vestigios, destaca sobre el atrio de su enorme espadaña, que más bien parece una de las torres de Écija. La portada de la plaza es de estilo manierista con una pequeña hornacina en el centro con la imagen del santo.

Iglesia de san Francisco en Écija (Sevilla)

El interior, la planta es de tres naves, la central y más ancha esta cubierta con una bóveda de cañón, las colaterales con bóvedas de aristas. El presbiterio tiene una cúpula semiesférica con pechinas, está presido por un retablo barroco del siglo XVII, presidido en la hornacina principal por la talla de la Inmaculada Milagrosa, flanqueada por las tallas de santo Domingo de Guzmán y san Francisco de Asís.

Otra vez en la plaza, caminamos por la calle Cinteria hasta llegar a la calle Canovas del Castillo donde se halla el Palacio Benameji, propiedad de los marqueses del mismo nombre, donde es encuentra el Museo Histórico Municipal, en uno de sus laterales se abre la Puerta de las Caballerías, magnifica sala donde se alojaban los caballos del palacio, construido en estilo mudéjar, el interior parece más bien una mezquita en pequeño.

El Palacio tiene una fachada señorial del estilo barroco andaluz del siglo XVIII, tiene dos plantas con una portada monumental donde cuatro columnas sujetan una balconada, desde aquí arranca dos columnas que sujetan el remate final donde se halla el escudo nobiliario y dos figuras decorativas de salvajes que lo acompañan, en los extremos de edificio, se levantan dos enormes torres con miradores, la planta baja carece de vanos y en la segunda aparecen unos preciosos balcones. El interior corresponde con el tipo de palacio ecijano compuesto por: un patio apeadero realizado con tres arcos con columnas dóricas, las caballerizas que hemos hablado de ellas, cuya entrada es por el lateral, un gran patio con una fuente central y arcos de medio punto que comunican con las estancias inferiores, una doble gran escalera que conduce a las estancias superiores.

Palacio Benameji en Écija (Sevilla)

Dice la leyenda que Carlos III paso por Écija y se alojo en el palacio, el marques le pidió permiso para levantar una torre en los extremos de la fachada. Pasados unos años, el monarca regreso al palacio y se percato de los dos torres, pregunto al marques porque había edificado dos torres cuando el solamente había dado permiso para una, este le contesto “la primera torre fue edificada por concesión real y la segunda por mi rango”.

Subiendo por la majestuosa escalera se llega al Museo Histórico Municipal, fue inaugurado en 1999 para albergar todos los fondos de gran valor artístico que poseía el ayuntamiento.

La primera sala que encontramos esta dedicada a la prehistoria donde se muestra la sociedad en diferentes apartados dedicada a la caza, agrícolas y metalúrgicas.

La sala 2 está dedicada a la protohistórica donde se muestran los orígenes de la ciudad antigua llamada Astigi —se estableció en Écija en el siglo VIII a.C. — , también estelas funerarias de los guerreros, numerosos ejemplares de la orfebrería tartésica, los restos de los descubrimientos arqueológicos en el yacimiento Albornoz, se hace una reconstrucción de la necrópolis iberorromana del Cerro de las Balas.

Amazona Herida en el Palacio Benameji en Écija (Sevilla)

La sala 3 está dedicada a la época romana donde se exponen la comercialización del aceite de oliva dedicada a la exportación al imperio entre el siglo II y III a.C. Los vestigios de la forma de vida en la casa en Astigi y un paseo por el cementerio.

La sala 4 muestra el esplendor de la época romana donde se plasma el arte con un conjunto de esculturas que fueron descubiertas en la Plaza de España, destaca como excepcional la figura de “Amazona herida”, se encontró en la zona de las termas de la antigua ciudad romana. Se encuentra en perfecto estado por que fue depositada y ocultada, seguramente para salvarse de la llegada de los cristianos al poder. Las termas para los cristianos eran consideradas como edificios paganos donde se practicaba el placer y la lujuria, en este contesto seguramente alguien decidió ocultar la preciosa figura antes de destruirla. Está documentado que Écija, en el siglo VIII, era ya sede episcopal y se habían construido los primeros monasterios.

La figura de Amazona herida esta inspirado en los modelos oficiales de la cultura clásica griega, eran modelos que se esculpían en bronce pero con la llegada de los artistas romanos se empiezan a transmitir estas figuras a estos modelos, esculpiéndolos en mármol. Está obra fue realizada en el siglo I d.C. en los momentos de esplendor del Alto Imperio.

Pie de bronce en el Palacio Benameji en Écija (Sevilla)

La escultura representa los rasgos perfectos de una mujer con una impresionante estampa, apoya su brazo izquierdo sobre una columna, el brazo derecho lo tiene alzado y su mano sobre la nuca, esta posición consigue elevar sus atributos y además deja de ver su herida sobre el costado. Destaca la obra porque después del paso del tiempo todavía se pueden ver los restos cromáticos en rojo sobre el pilar, los cabellos, el cinturón y sandalias.

En la mitología griega la figura de las amazonas eran mujeres que vivían en las tierras del Caucaso y Asia menor, eran descendientes de Ares y la ninfa Harmonía; mandadas por una reina ya que ningún hombre podía intervenir en su gobierno, por lo que a estos sólo se les permitía desempeñar trabajos de servidumbre; eran sus esclavos y únicamente se unían a ellos con el fin de reproducirse.

Entre otros, de todos los resto hallados se encuentra el Pie en Bronce sobre dorado de un emperador o una divinidad. Se halla en perfecto estado, también tiene la parte del tobillo, corresponde con los restos de una enorme figura de más de 2 metros de altura, conserva los restos de plomo que servia para fijar la figura al pedestal. Apareció dentro del estanque romano que se encontraba en la parte trasera del templo dedicado al culto imperial, rellanado con escombros y restos de figuras y de inscripciones y cubierto por el derrumbe del edificio en el siglo IV d.C, imaginamos que el origen debió de ser el mismo que la anterior figura.

Cabeza juvenil en el Palacio Benameji en Écija (Sevilla)

En mármol blanco se exponen la Cabeza juvenil con casco corintio, corresponde con la época del siglo II d.C., tiene los rasgos de una figura que plasma la griega clásica de estilo severo (siglo V a.C.). Probablemente perteneció a un luchador griego o a una representación del dio Ares/ Marte, de joven. Forma parte de las representaciones romanas de lo qué ellos llamaban el Arte Ideal (Amazonia herida, atletas, dioses y héroes); también fue hallada dentro del estanque imperial.

De la figura destaca lo conseguido que están los claro oscuros de la zona de los rizos del pelo, las patillas y la ligera barba, logrados mediante la perforación a trepano (dispositivo para el golpeo). El hueco en el casco servia para encajar una cimera metálica.

En el pasillo central se muestra una amplia colección de mosaicos romanos aparecidos en las excavaciones urbanas, en total son seis, constituyen uno de los conjuntos más importantes de Occidente romano por su calidad, variedad y dimensiones.

Mosaico estaciones del año en el Palacio Benameji en Écija (Sevilla)

El Mosaico de la Estaciones del Año, fue descubierto durante las excavaciones realizadas en la calle av. de Miguel de Cervantes, 35, Écija; entre el periodo 2003 y 2004 y corresponden con unas teselas de pasta vítrea, cerámica y piedras diversas, realizadas entre la segunda mitad del siglo II d.C o inicios del siglo III d.C.

La temática del mosaico corresponde con las estaciones del año, y sugiere la prosperidad económica y armonía del tiempo para los propietarios de la casa. En el centro presenta la representación del dios Annus (Año), una divinidad romana que personifica el ciclo natural anual, se encuentra sentado en un trono celestial entre dos Victorias aladas, y portando una rama de olivo en la mano derecha y una cornucopia (o cuerno de la abundancia) en la mano izquierda.

El octágono central aparece rodeado de alegorías de las cuatro estaciones, en forma de cestas de frutos de cada época del año y de amorcillos o erotes portando los atributos correspondientes: una cesta con espigas de trigo y una hoz para describir el verano; un pastor con una cesta de flores para describir la primavera; y cesta con aceitunas y un junco para mostrar el invierno; o una cesta de uvas para mostrar el otoño. A ambos lados se acompañan con los animales que se pueden ver en cada estación: jabalí y patos en invierno; toro, paloma y golondrina en la primavera; león, abejaruco y la perdiz en el verano. El toro y el león hacen referencia aquí a su significado zodiacal. Cada grupo estacional está separado por una figura que sopla, posibles alegorías o personificaciones de los vientos.

Mosaico Doble Rapto en el Palacio Benameji en Écija (Sevilla)

Dos orlas decoran y recuadran la composición central: la primera con roleos vegetales, flores de loto, cisnes, máscaras y cabezas de felinos, y la segunda con motivos geométricos.

El mosaico del Doble Rapto donde se representa a Europa y Ganímedes, fue descubierto en las excavaciones de la calle san Juan Bosco número 8 de Écija, fue encontrado en 1986, construido en teselas de terracota en el siglo III d.C.

Habla de Zeus/Júpiter, se encuentra transformado en águila, para raptar a Ganímedes, y un toro para raptar a Europa. Una cabeza, posiblemente relacionada con Baco, emerge del mar.

Es muy original la representación del mosaico porque habla de sendos mitos del rapto divino por Júpiter.

El mosaico de las Nereidades, fue encontrado en las excavaciones de la plazuela de Santo Domingo, 5-7 en el 2005, construido en teselas de pórfido en la segunda mitad del siglo II d.C.

Mosaico romano en el Palacio Benameji en Écija (Sevilla)

Es un fragmento de un mosaico de temática marina: una nereidad cabalga un monstruo marino. Pavimentaba una antigua casa romana o alguna terma doméstica.

Las nereidas eran nietas del dios Océano según la mitología griega, es un tema recurrente en los mosaicos de temática marina romanos, y en particular en la salas de la frigidaria (salas del baño de agua fría) o algunas veces también en la apodyteria (vestuarios) de las termas.

Mosaico de los Océanos, fue encontrado en las excavaciones de la Plaza de España, Écija, entre el periodo de 1997 y 2004; construido en teselas de terracota en el siglo IV d.C.

La representación de los Océanos o temas marinos guardan relación con la petición a los dioses por la buena fortuna y la prosperidad, estos eran aspectos muy importantes en una ciudad que, como Colonia Augusta Firma Astigi, estaba directamente vincula con la exportación de aceite de oliva por todo el Imperio.

Mosaico Triunfo de Baco en el Palacio Benameji en Écija (Sevilla)

El mosaico del triunfo de Baco, descubierto en las excavaciones de la Plaza de Santiago en Écija, construido en teselas de pasta vítrea, en la segunda mitad del siglo II d.C.

Este mosaico estaba instalado en el salón de una rica casa romana, fue extraído en 1977. En el medallón aparece una cuadriga romana tirada por centauros y centauresas, esta dirigida por el dios Baco o Dionisios, era acompañado de la diosa Victoria, esta parte del mosaico no fue recuperada.

El medallón estaba rodeado de octágonos, círculos y hexágonos en los que se representa diversos personajes de la mitología clásica griega como: Leda y el cisne; Orfeo y una ninfa; Narciso; Castor con un caballo; Sileno, Pan, sátiro, una ménade, alegorías de las estaciones del año y escenas marinas; en los lunetos centrales hay animales relacionados con Baco: panteras, leones y ciervos. Alrededor de las figuras se desarrollaba una decoración geométrica de cubos tridimensionales.

Mosaico Triunfo de Baco en el Palacio Benameji en Écija (Sevilla)

El mosaico tiene un verdadero carácter pictórico, con el uso de escorzos, perspectivas y juegos de sombras, y el pequeño tamaño de las teselas, entre las que abundan las de pasta vítrea de brillantes colores azules o verdes. Todo esto se manifiesta sobre la escena central, merece dirigir la atención a la perspectiva de la cuadriga porque es la parte del mosaico más representativa.

Los mosaicos que se incluían en los tricliniun o comedores de la Écija romana en muy frecuente la utilización como tema principal los motivos relacionados con Baco, porque principalmente este dios estaba en el culto relacionado con los banquetes.

La mitología clásica nos cuenta que Baco o Dionisios, era hijo de Júpiter y Sémele, era el dios de la fecundidad, también de la vid, la embriaguez mística y de la inspiración, y el creador del teatro. El cortejo de Baco, o thiasos, estaba formado por los Ménades y las Bacantes, los sátiros, Sileno y Pan, a menudo se representa rodeando al dios, y aportando panderos, trompetas, copas o cayados de pastor(cetro o bastón de dignidad). Los miembros de su séquito y los iniciados en sus misterios caían en un delirio místico, bajo la influencia del dios y del vino.

Recreación habitación romana en el Palacio Benameji en Écija (Sevilla)

En el mosaico se aprecia la presencia de centauros, símbolos de las fuerzas salvajes domesticadas por Baco, alude a la prosperidad y el bienestar. Los animales que aparecen en los lunetos (gacela, león y pantera) también eran motivos que se relacionaban con: Baco, Cástor y Pólux eran considerados por los romanos como protectores de la estabilidad cósmica, del ciclo del día y de la noche y de la prosperidad del hogar. El conjunto de las representaciones del mosaico se relacionan con la armonía del Universo.

Una de las salas del museo está dedicada a la Recreación de una habitación romana abierta a un peristilo, donde se muestra el ambiente doméstico de las casas romanas, además, muchos de los elementos que se muestran son originales y otros son reproducciones, como los mosaicos y una excepcional pintura parietal aparecidas en las excavaciones de la avenida de Miguel de Cervantes, 34 de Écija.

Hay otro pequeño mosaico de báquico del “Don del vino”, encontrado en las excavaciones de la calle Espíritu Santo en 1990 construido con teselas de terracota en la segunda mitad del siglo II d.C.

Mosaico Don del Vino en el Palacio Benameji en Écija (Sevilla)

El mosaico cuenta la historia de la entrega del Dios Baco o Dionisios donó a la humanidad el secreto del cultivo de la vid y la fabricación del vino. Formaba parte de la decoración de una rica domus, o casa urbana romana, en la que había al menos otros siete mosaicos. Destaca su elevado nivel pictórico que se aprecia en las sombras y en la expresividad de las miradas y el amplio uso de teselas de pasta vítrea azul turquesas y verdes y, en general, de teselas muy pequeñas.

La escena central de mosaico muestra a Baco niño cabalgando una pantera, se halla vestido con una capa ligera y portando un tirso (bastón decorado con flores y hojas, atributo de la divinidad); a los dos lados, dos objetos relacionados con Baco: una pandereta y un recipiente con forma de cuerno. La pantera se dirige hacia un recipiente para mezclar el vino. Alrededor hay varias escenas independientes relacionadas con el vino y la vendimia: la primera figura de la izquierda un anciano pastor sentado sobre una roca, da un racimo de uvas a una cabra, puede identificarse con el joven Icarios, fue el primer mortal al que Baco inicio en el cultivo de la vid y la fabricación del vino. A continuación, se ve una ménade con Pan, con patas de cabra, portando una bandeja y una cesta de uvas. Termina, un sátiro con corona de pámpanos pisa las uvas en el lagar, sujetándose a una cuerda para no perder el equilibrio; del lagar brotan chorros de mosto que caen en sendos recipientes esféricos.

Musa Calíope en el Palacio Benameji en Écija (Sevilla)

Una gran sala muestra numerosos vestigios entre los que están la figura de La Musa Calíope, está tallada en mármol de Carrara, fue encontrada en la calle Emilio Castelar y tallada en el siglo II d.C.

Calíope era una de las nueve musas de las divinidades tutelares de las artes y las ciencias según la mitología clásica griega. Era la musa de la poesía épica y de la elocuencia, era considerada la mayor y la mas importante de todas ellas. Se la representa en actitud pensativa, sosteniendo un rollo de pergamino o unas tablillas enceradas y el stylus o punzón para escribir.

Esta escultura destaca por el vuelo de los paños, desgraciadamente la cabeza y los brazos no han llegado a nuestros días. De acuerdo con los modelos conocidos en Roma, es probable que apoyase un brazo en el regazo, sosteniendo el punzón, y en la otra mano las tablillas.

El descubrimiento de esta escultura testimonia la importancia de Astigi romana, de las riquezas que debía de tener las casas y la ciudad romana.

Caballerizas en el Palacio Benameji en Écija (Sevilla)

Acudimos a la Caballerizas del Palacio de Benameji actualmente se utiliza como una sala de proyecciones en tres dimensiones, es una de las dependencias de actual museo de Historia Municipal de Écija.

Se proyecta un documental donde se ensalza el caballo ecijano, se sitúan en la yeguada Cárdenas y la yeguada militar. La proyección es excepcional en 270º se repasa la importancia del caballo para la ciudad de Écija.

Es la hora de la comida, enfrente del Palacio Benameji se encuentra un restaurante tiene varias mesas al sol del otoño y hemos pactado un menú por 9,95€, nos trae de primero una migas ecijanas y de segundo fritura de pescaito frito y de postre dulce de batata.

Desde aquí seguimos hasta el Palacio Santaella y Conde de Puertohermoso, es propiedad de una sociedad privada. La portada es amplia para el paso de carruajes, tiene dos pilastras a los lados con cariátides labradas, da paso en un lateral a un pequeño patio que desemboca en la escalera y el patio porticado. La escalera tiene una bóveda con una gran cúpula sobre tambor decorada con yeserías policromadas y una orientación floral y de paisajes.

Patio del Palacio de Santaella en Écija (Sevilla)

El patio del palacio es una de las partes más destacadas, tiene un doble nivel de galería, las inferiores con columnas de mármol que sujetan arcos de medio punto construidos de ladrillo, la segunda planta se diferencia por las columnas de mármol blanco.

Marchamos por la calle de Santa Catalina hacia la plaza de Nuestra Señora del Valle, es un lugar evocador; con una enorme Cruz de forja negra y rodeada de naranjos y buganvillas, donde en uno de sus extremos se levanta la iglesia de santa Cruz. Del antiguo edificio todavía se conservan diferentes restos del arco mudéjar, parte del claustro y la torre.

La torre fue aprovechando el fuste de la antigua alminar de la mezquita musulmana. Tiene una planta rectangular y se encuentra decorada de azulejería dotando al conjunto de un estilo renacentista. La primera parte del cuerpo es muy parecido a la Giralda de Sevilla. El segundo cuerpo, se le domina de la matraca por su forma, en los ángulos tiene lucernario de cantería. El último cuerpo tiene una forma circular con pilastras de capiteles jónicos, esta rematado por la figura de una ángel que hace las veces de veleta.

Imagen de la iglesia de santa Cruz en Écija (Sevilla)

El actual edificio fue construido entre 1776 y 1836 en estilo arquitectónico neoclásico con una enorme planta salón y tres naves con su cúpula rematada con una linterna en el crucero, abovedado de cañón y lunetos. Los pilares en sus principios eran de ladrillo pero después se revistieron de sillería. El presbiterio destaca el altar, donde el retablo mayor del siglo XVIII, procede del Convento de la Concepción de los Mercedarios y esta presidido por la Virgen del Socorro, obra de Jerónimo Hernández de 1575; un sarcófago cristiano del siglo V, con relieves en el frontal del Buen Pastor, Daniel se representa con los leones y el sacrificio de Isaac. Entre los muchos tesoros que tiene es el altar dedicado a la Dolorosa; la Virgen de la Alegría; el cuadro titulado Fuente de la Vida, obra de Villegas Marmolejo en 1550.

La nave del evangelio se encuentra el camarín de la Virgen del Valle, patrona de la ciudad, a la izquierda se halla el retablo presidido por Jesús el Nazareno abrazado a la Cruz, fue tallado en el siglo XVII. En el crucero se halla un retablo barroco que procede del Convento de san Agustín presidido por la imagen del Cristo de la Sangre, obra de Gaspar del Águila de 1567.

Cristo en la iglesia de santa Cruz en Écija (Sevilla)

Caminamos rápidamente hasta la iglesia de la Limpia Concepción de Nuestra Señora forma parte del antiguo Convento de los Carmelitas los Descalzos fue construida en 1614. En estos momentos se esta celebrando la misa y es una oportunidad única de poder ver la iglesia bien iluminada.

Cúpula barroca de la iglesia de los Carmelitas en Écija (Sevilla)

La portada es muy sencilla comparado con el barroquismo de su interior, una doble columna a cada lado sujeta el entablado y la hornacina donde se halla la imagen de la virgen.

El interior, tiene una sola nave con crucero con capillas laterales embutidas en los huecos de los contrafuertes, destaca las yeserías policromadas barrocas y las rocallas tanto en la cúpula de media naranja del crucero como en la bóveda de cañón con lunetos de la nave.

Nada más entrar en la iglesia nos llama la atención el colorido de la tribuna del coro donde se pintan unos murales con cantoria de ángeles, es un ensalzamiento con la representación de los santos carmelitas, además, aparece el anagrama de la orden, insertos en multitud de formas se distribuye por todos los paramentos formando placas recortadas, elementos vegetales, rocallas y figuras antropomorfas, hace un conjunto único de extraordinaria belleza.

La primera capilla del lado del evangelio corresponde con el retablo Crucificado de la Misericordia, donde se venera el Cristo Crucificado ejecutado en una talla de madera del siglo XVIII

Decoración barroca de la iglesia de los Carmelitas en Écija (Sevilla)

El siguiente retablo rococó esta dedicado a santa Teresa de Jesús que figura en el centro de la hornacina, tiene un aspecto más joven con un traje místico y su habitual representación con el libro en la mano derecha y sus ojos idos que configura un aspecto de misticismo.

Retablo de la iglesia de los Carmelitas en Écija (Sevilla)

El siguiente retablo esta dedicado y presidido por la figura de san José tiene en su mano derecha un báculo pastoral y en la izquierda sujeta a Jesús, es una obra del siglo XVIII.

En la nave se encuentra el púlpito rococó con tallas chinescas, fue realizado en madera y posteriormente dorado, esta decorado con tallas de santos, relieves y rocallas

El altar mayor es una exaltación barroca, en cuyo ático aparece la imagen de una Inmaculada del siglo XVIII. Tiene un camarín principal con la figura de la Virgen del Carmen bajo el escudo del Carmelo. En la calle izquierda aparecen las tallas de San Telesforo y de San Pedro Tomás. La entrecalle izquierda está presidida por las tallas más pequeñas de San José y de Santa María Magdalena de Pazis. En la entrecalle derecha existente se encuentran las tallas de San Dionisio y San Cirilo de Alejandría mientras que la calle de la derecha está ocupada por esculturas de San Angelo y otro santo carmelita. Sobre el ático se encuentran las figuras de la Inmaculada y los profetas Elias y Eliseto.

En el muro de la epístola se halla el retablo de san Juan Bautista, lleva en su mano izquierda la cruz y esta representado con el cordero en sus pies.

Retablo de Cristo de la iglesia de los Carmelitas en Écija (Sevilla)

El siguiente retablo es muy parecido al anterior y esta presidido por la figura de santa Ana con un libro en la mano, señalando las enseñanzas de Dios.

La ultima de las capillas del muro esta presidida por la figura de Santiago matamoros con su espada de fuego, las cabezas rodando y los cuerpos musulmanes mutilados. En otras iglesias, últimamente, esta figura es retirada al considerarse un santo con una representación políticamente incorrecta.

Desde aquí marchamos con destino a Sevilla, nos alojamos en una zona particular; por lo que no puedo citar las coordenadas que puedan servir de ayuda para otros autocaravanistas. Aunque sigo considerando que la mejor opción para visitar la ciudad de Sevilla es el Parking del Ave situado en la avenida de Kansas City.

El aparcamiento de la Estación de Santa Justa, tiene su acceso llegando al final de la avenida hasta el mirador de Santa Justa, girar la rotonda a la derecha y por el lateral de la estación hay dos parking, el primero de ellos para uso exclusivo de coches y el segundo para vehículos pesados, autobuses, autocaravanas, etc. Se trata de un aparcamiento vigilado las 24 horas y muy recomendable para poder visitar la ciudad de Sevilla sin agobios y en completa seguridad, teléfono parking 954 537231. Las coordenadas GPS del lugar corresponden con N37º23'30.52 // W 5º58'23.79 .

Puente de Isabel II en Sevilla

Días 2 de noviembre (viernes)

RUTA: Sevilla

El Mechero de Sevilla

Viajar hasta Sevilla es siempre un gran acontecimiento, quizás yo siempre la equiparo con ciudades como París o Fez, localidades que por muchas veces que vayas siempre hay algo nuevo por descubrir, algo que te sorprende, algo que siempre dejas pendiente para la siguiente ocasión.

Muchos adjetivos definen Sevilla, unos la llaman Inmortal, otros Única, de la Luz, de las Murallas; es una ciudad con tantos y diferentes ángulos que se necesitarían varias vidas para comprenderla y otras muchas más para retratarla.

Durante la visita a la ciudad nos vamos a centrar en el barrio de Triana, es considerado como la esencia pura de Sevilla. Comenzamos por el puente de Isabel II, que separa y a la vez une las dos sevillas. Desde este punto estratégico hay una imagen perfecta de la otra Sevilla, es un lienzo perfecto y mágico, obra de un pintor universal; desde aquí se puede ver la Torre del Oro, la Catedral, la iglesia de Santa Ana, enfrente esta el monumento a la Tolerancia de Eduardo Chillida.

El puente de Isabel II también es conocido como el puente de Triana, fue levantado en 1852, en plena época del uso del hierro, sobre unos pilares de piedra, es casi una copia del Puente Carrusel de París. Sustituyó al puente que había sido construido sobre barcas que había mandado construir el rey almohade Abu Yakub ben Yusuf en 1217. Sobre la cabecera se levanta la capillita del Carmen, que los sevillanos llaman El Mechero, por la forma tan especial de su estructura. Es una obra de Aníbal González Álvarez-Osorio, arquitecto sevillano, y padre del estilo regionalista, por su gran parecido en el estilo fue el arquitecto que construyó la Plaza de España para la Exposición Universal de Sevilla de 1929, además de otros muchos edificios en la ciudad de Sevilla y ha constituido en estos momentos un reflejo de la historia de la ciudad.

Paisaje de Sevilla

Unos metros más adelante se encuentra los restos del antiguo castillo de san Jorge, ahora está dedicado como Museo de la Inquisición. De los restos del antiguo castillo no queda mucho porque sus restos fueron utilizados para la construcción de otros edificios de la ciudad, tan solo han llegado a nuestros días los restos arqueológicos del pavimento, algunos lienzos de las casas de los inquisidores del recinto amurallado que conducía al antiguo puente de las barcas, la casa del inquisidor, la vivienda del notario y la sala de audiencias.

Quizás el hecho mas revelante del uso del castillo fue la designación en 1481 como la sede del tribunal de la Inquisición, cuya obra llegó hasta 1785 en que finalizo su actuación.

El Tribunal Santo Oficio de la Inquisición tenía como atribución esencial la defensa a ultranza de la fe católica, en esos momentos, según ellos, estaba seriamente atacada por los herejes. La jurisdicción del Santo Oficio contra las herejías, en general, eran vistas como crímenes de lesa majestad, contra Dios, la Iglesia, los dogmas católicos; y, al mismo tiempo, fue ampliada contra la monarquía hispana, el estado, el orden social, la paz pública y la tranquilidad de los pueblos.

La clasificación de los delitos era:

1. HEREJÍA

  • Proposiciones heréticas;
  • Proposiciones erróneas;
  • Proposiciones temerarias;
  • Proposiciones escandalosas.
  • Apostasía de la fe

2. RESABIOS DE HEREJÍA

  • Apostasía de las religiones en determinadas circunstancias.
  • Blasfemias hereticales en varias formas.
  • Cismas.
  • Adivinanzas y hechicerías.
  • Invocación de demonios, brujerías y ensalmos.
  • Astrología judiciaria y quiromancia.
  • Delito de los no sacerdotes que celebraban misa o confesaban.
  • Confesores solicitantes.
  • Clérigos que contraían matrimonio.
  • Bígamos
  • Menospreciadores de campanas y quebrantadores de cédulas de excomunión.
  • Los que quedaban en excomunión por un año.
  • Quebrantadores de ayunos y los que no cumplen con pascua.
  • Los que toman en la comunión muchas hostias o partículas.
  • Los que disputan casos prohibidos.
  • Fautores, defensores y recibidores de herejes.

Callejón de la Inquisición, Sevilla

 

Cuadras del Castillo san Jorge, Sevilla

Era tal la magnitud de los atropellos cometidos que el tribunal recibía los apelativos de Sinagoga de Satanás y a sus miembros se les calificaba como Ministros del Anticristo, cuya sede esta en Triana.

El momento más álgido del tribunal del Santo Oficio se produce para atajar la llegada e infiltración del luteranismo en España, las ciudades de Valladolid y de Sevilla eran los principales focos donde fermento la comunidad protestante.

En un pueblo católico como España hasta la medula nadie se sentía seguro. Hombres afamados y sobretodo escritores de libros espirituales fueron a parar a la cárcel, nadie se libraba de las sospechas de atentar contra la fe.

Sevilla era en usos momentos una ciudad volcada con el comercio exterior, era la puerta del Nuevo Mundo y de los demás países marítimos de Europa, era una bulliciosa ciudad llena de gente y sobretodo gente culta, consiguiendo que los inquisidores pusieran en jaque todo el bienestar económico.

Los niños cantaban las coplas por las calles para desprestigiar a los luteranos:

“!Viva la fe de Cristo

entre todos los cristianos;

viva la fe de Cristo,

y mueran los luteranos.

A pesar de lo que ha supuesto para el arte el Siglo de Oro en España, teniendo como filtro los tribunales del Santo Oficio, pero las consecuencias es que da comienzo la “leyenda negra” en el siglo XVII que da al traste con la literatura, las artes o las ciencias.

Casa del Portero del Castillo san Jorge, Sevilla

Mientras el mundo desarrollado caminaba en la senda del conocimiento, gracias a los estudios científicos, el tribunal de Santo Oficio había conseguido influir en el carácter general español gracias a sus presiones y torturas. Eran momentos en que ya en Europa se pensaba que las convicciones religiosas individuales no debían ser nunca forzadas.

Uno de los mejores ensayistas de la ilustración Montesquieu, señala como a España como uno de los ejemplos de la mala administración del Estado es porque se encuentra bajo la influencia del clero. Nuevamente la Inquisición es señalada como la causante de la ruina económica de los Estados, principalmente señala a España y Portugal, el mensaje que cita es muy claro: la Inquisición es anacrónica, irracional e irreligiosa.

Voltaire fue otro de los pensadores que más juzgo a la Inquisición para llegar a unir los argumentos religiosos y filosóficos de Bayle y los económicos y políticos de Montesquieu. Estos motivos, más algunos otros, fueron las ideas que llevaron a la Revolución francesa.

Esta cita describe muy bien la importancia y las consecuencias sociales de la inquisición española:

Hacía falta que el genio español aún tuviera algo más implacable que las demás naciones... se ve sobre todo por el exceso de atrocidades que usaron en el ejercicio de una institución en la que los italianos, sus inventores, pusieron mucha dulzura. Los papas habían erigido estos tribunales por política, y los inquisidores españoles añadieron la barbarie más atroz.

Durante los más de 300 años que el Santo Oficio tuvo como sede el Castillo de san Jorge, este Tribunal, extinguido en 1820. En estas prisiones y mazmorras sufrieron penas de prisión y tortura miles de hombres y mujeres de toda condición social. Su imagen de siniestra fortaleza represento a la Inquisición Española su imagen se pasea por toda Europa, seguramente esto fue uno de los factores determinantes para enterrar sus piedras como forma de olvidar los acontecimientos aquí vividos. La actual recuperación de los restos arqueológicos nos permite reflexionar sobre los aspectos tan negativos en el que algunos momentos de la historia se manifiesta de la condición humana.

“Las ruinas arquitectónicas son lo más vivo de la historia, para que en ellas es posible evidenciar el carácter trágico de lo histórico, de un comprender-padeciendo, pues en ellas se evidencia el fracaso-victorioso no de un individuo, sino de todo un pueblo.”

Pamela Soto García

 

Casa del Nuncio en el Castillo san Jorge, Sevilla

Comenzamos la visita a los restos arqueológicos del Castillo de san Jorge por la Casa del Portero. Él y su mujer ejercían la función de vigilancia y de servicio. Era la casa típica andaluza de la época, destacaba en la planta baja: su pequeño patio central, escalera exterior, leñera, despensas y la cocina. En la parte alta estaban los dormitorios.

Los porteros tenían el rango de oficiales menores de la Inquisición, así como cirujanos, despenseros, médicos y capellanes.

La siguiente estancia esta formada por Las Cuadras, tiene varios arcos de ladrillo donde se depositaba la comida a los animales. Se accede a ellas directamente desde la calle y estaba destinada para las mulas, sobre la pared había cinco amarres con argollas metálicas y un pilón para darles de beber.

Caminamos por pasarelas sobre los cantos rodados de los patios del castillo hasta llegar a lo que fueron las Casas del Nuncio o delegado papal y del Notario del secreto, este último era el encargado de redactar el proceso. Eran casas típicas andaluzas con su patio que daba paso a una escalera doble altura con vistas al interior de la ciudadela y al río.

Iglesia de san Jorge del Castillo san Jorge, Sevilla

El Notario del secreto era un funcionario medio, como los Alguaciles, los Alcaldes, o los Notarios del secreto y los Jueces de Bienes, que se ocupaban de las propiedades confiscadas a los reos.

Atravesando el muro se encontraba las cárceles de los llamados Familiares. Eran los servidores laicos del santo oficio, era una especie de policía cuya misión era provocar la denuncia o la detención a los herejes. Esta condición de funcionario era muy apetecida y se nutro de personas de diferentes clases sociales, en especial llamaba la atención a los miembros de la nobleza. Como los oficiales inquisitoriales, mayores y menores, podían llevar armas y solamente podían ser juzgados por la propia Inquisición.

La capilla de san jorge era utilizada por los inquisidores, tanto para escuchar música como para escucharla desde una tribuna. El pueblo también podía asistir a los oficios religiosos. Llego a formar parte de la parroquia de Triana y posterior como ermita. La dedicación a la advocación de san Jorge quizás fue mantenida porque este santo lucho contra el dragón, personificación del mal, era la filosofía del Tribunal de la Inquisición la lucha contra el mal. Del antigua edificio se ha podido rescatar el pórtico exterior, parte de la nave y la base del altar mayor y la sacristía.

Mercado de Triana , Sevilla

De las antiguas estancias han llegado hasta nuestros días el pozo que se encontraba dentro del área de servicio del Inquisidor e inmediatas a un patio y a una especiosa estancia que servia como comedor. Los fogones se alimentaban por carbón vegetal avivados con soplillos, un método de la cocina tradicional andaluza que ha pervivido hasta el siglo XX.

Las casas principales del castillo disponían de bodegas subterráneas o fresqueras para mantener unas condiciones estables de humedad, temperatura y oscuridad. En ellas se conservaban los alimentos: chacinas, quesos, aceite y vino. Muchas veces eran utilizados los días más calurosos de Sevilla para dormir al fresco.

La salida a la calle se hace por el Mercado de Triana o antiguo mercado de abastos, fue el edificio que en 1823 dejo enterrado el antiguo castillo de san Jorge y que afortunadamente y gracias a los trabajos de arqueología en el subsuelo del mercado ha conseguido sacar a la luz estos restos.

Con motivo de la Exposición Universal de 1992, este mercado de abastos fue demolido y aparecieron los restos del antiguo Tribunal de la Inquisición. En el año 2001 se inauguró este nuevo mercado de Triana, salvaguardando y compaginando los fondos históricos.

Río Guadalquivir de Sevilla

En la calle caminamos hasta el Callejón de la Inquisición o barraduela, ésta comunicaba el castillo de san Jorge con el río Guadalquivir, probablemente un era el doble recorrido natural que hacían los reos antes de ingresar en el Tribunal de la Inquisición y de vuelta para ser quemados en la hoguera.

Triana Pura, Sevilla

La callejuela se abre a la calle de Castilla de Triana mediante un muro con un arco o puerta, dispone de una cancela para cerrarse por la noche; el arco esta rematado con un pináculo central y dos mas pequeños laterales. El suelo esta empedrado con canchos y desciende en altura para conseguir el nivel del río, termina en un arco de medio punto en ladrillo. En uno de los extremos de la calle de Castilla hay un azulejo que rememora la mayor crecida del río Guadalquivir el 18 de marzo de 1892 causando una de las mayores catástrofes de Sevilla, alcanzando una cota de casi 11 metros sobre el nivel máximo del cauce.

En estos momentos estamos en lo que yo llamo Triana Pura y la verdad que nos sentimos como el “Probe” Miguel, caminamos por la plaza hasta llegar a la calle de la Alfarería para echar un vistazo por las tiendas de cerámica de estilo trianero. Volviendo a la canción habla de los cuchicheos de dos trianeras que echan de menos a uno de sus vecinos ¡“Qué le estará pasando a probe Miguel que hace mucho tiempo que no saleeeeeee!.

Azulejería de Triana , Sevilla

En pleno Triana llegamos a la casa de Manuel Berajano, una placa de cerámica nos recuerda en una pared a este hombre, fue el capataz que hizo mandar lo pasos de Semana Santa, fue el inventor que hizo andar al Cristo de Gran Poder creando unos pasos humanos, enseñando a andar a una gran figura divina.

Hablando de la cerámica, sin querer entramos en la cuna de la alfarería sevillana que se encuentra en pleno barrio de Triana; paseamos por la calle de san Jorge donde se encuentra una de las tiendas especializadas en cerámica con una importante tradición en la fabricación y comercialización de manufacturas cerámicas.

La tradición azulejera de Triana se remonta a épocas musulmanas con la creación de talleres que trataban de reflejar en tierras andaluzas las mismas representaciones con los mismos adornos que cubrían sus jaimas en el desierto. Fue tal la aceptación que estos trabajos se exportaban por todo el mundo. Los primeros azulejos se hacían siguiendo un patrón de motivos geométricos, polígono que se cruzaban para formar distintas figuras basadas en las representaciones admitidas por Islam. Se empezó a poner en las paredes siguiendo la técnica que ellos llamaron y ha llegado a nuestros días como “alicatado”, quiere decir, unión aliceres o pequeñas piezas hasta formar una figura o llenar un paramento. Como este método resulto caro y lento se empezaron a fabricar azulejos a cuerda seca, consiste en aplicar a un azulejo un sello con un dibujo, esto era perfecto porque los musulmanes empleaban líneas rectas y detalles poco elaborados. La llegada de los cristianos supuso una revolución en la azulejería porque empezaron a utilizar el método de cuenca, consistente en la aplicación de un molde, a modo de dibujo principal que queda en contra relieve, formando huecos y cuencas en los que se aplican los esmaltes. Procedente de Italia llego Francisco Niculoso en el siglo XV, introdujo el azulejo renacentista que básicamente consistía en un cuadro pintado y fue incorporar a un método de fabricación el arte.

Azulejos en las calle de Triana, Sevilla

Sevilla es la ciudad del azulejo, no hay monumento con un zócalo, iglesia, palacio, calle, donde no aparezca. La moda llega hasta las casas más humildes y en los zaguanes y patios hay una bonita representación que el viajero tendrá que descubrir.

Plaza del Altozano de Sevilla

Es la hora de la comida y nos vamos al centro, pasamos junto al Palacio de Dueñas, una placa en la fachada nos indica que aquí nació Antonio Machado el 26 de julio de 1875, aquí nació la luz, huerto claro, la fuente y el limonero. En este palacio es la residencia actual de la Duquesa Grande de España de Casa de Alba.

El Perro de la Duquesa de Alba en el Palacio de Dueñas, Sevilla

El portalón de acceso al precioso patio está decorado con un enorme escudo de la Casa de Alba realizado con azulejería de Triana en el siglo XVII. La casa era propiedad de la familia Pineda hasta 1484 en que la mujer la tuvo que vender para rescatar a su marido que había sido prisionero de los moros y pedían un enorme rescate.

El palacio de Dueñas tiene la cancela cerrada pero se pueden ver las trazas del patio que nos anuncia que es una verdadera obra de arte que de momento no es posible visitar. Nos recibe el perro blanco de la duquesa no tiene ningún inconveniente en ser fotografiado, posa y posa como lo haría su dueña frente a las cámaras de la prensa del corazón, seguramente esta harto de ver tanta gente con la cámara en la mano en la entrada y aprovecha esta situación.

Marchamos hasta la cercana calle de la Alhóndiga 2 donde se encuentra la Taberna El Rincocillo, como muy bien dice el cartel de la entrada fue fundada en 1670 y es el clásico por excelencia del tapeo en Sevilla.

La actual bodega estaba ubicada en lo que fue el Convento de san Clemente que debido a la desamortización de Mendizábal fue adjudicado al Estado español que lo vendió a la familia Rueda que había llegado a Sevilla procedente de la provincia de Santander.

Taberna el Rinconcillo , Sevilla

Una vez abierta la puerta es entrar en una película del no-do, en blanco y negro, sobre sus paredes se aprecia la decoración de anuncios en cerámica de Triana de numerosas bebidas espirituosas. El recinto esta a rebosar de gente, no cabe un alma, nos cuesta trabajo poder probar algunas de sus tapas, dicen que las más famosas son la Pavías de Bacalao o el Bacalao a la Roteña, en su carta todavía quedan restos del sabor montañés de sus antepasados trasladados al gusto actual sevillano. Por un momento me hace olvidar la crisis parece que en este Rinconcillo esta más a salvo de los rumores de la calle sobre los rescates y los despidos, aquí fluye el dinero y la alegría de tenerlo, para saber... ¡bien gastarlo!.

Días 3 de noviembre (sábado)

RUTA: Sevilla

Calle de Cruces, Sevilla

El día se presenta horrible, hay unas nubes negras que amenazan lo que en pocos minutos surge y desgraciadamente nos durará todo el día. Es una desdicha que tenemos en Sevilla solamente llueve un día al año y por desgracia hemos elegido ese día.

Pero como la vocación de un viajero es viajar y no lamentarse del tiempo salimos para hacer una aproximación a la Sevilla Profunda, así se llama la ruta sobre el barrio de la antigua judería, con el característico barrio de Santa Cruz, es la parte más honda y difícil de descubrir.

Para empezar nuestro recorrido por el barrio de santa Cruz desembarcamos en la calle de la Cruces, comienza la calle con dos cruces de madera pintadas en verde que fueron puestas en el siglo XV, es la zona más estrecha, típica de las calles sevillanas para protegerse de los rigores del verano, desemboca la calle en una zona más ancha que parece una plazoleta, este hecho da el nombre a la antigua calle que se llamo la calle de las cruces de Verdes y después se llamo de la calle de las Tres Cruces. Tiene un calvario presidido por tres columnas presididas por tres cruces de forja, sobre un pedestal de ladrillos y cerrada con una cancela con faroles en las esquinas.

Hostal el patio de Cruces, Sevilla

Andando un poco llegamos hasta el numero 10 de las calle de las cruces donde se encuentra Hostal el patio Cruces. Pedimos permiso para visitar este edificio del siglo XVIII que es uno de los ejemplos típicos del tipo de casa sevillana. Tiene un pequeño patio central construido con columnas de mármol que voltean arcos de medio punto que sujetan deferentes galerías, es el elemento organizador de la vivienda. El patio emana frescor gracias a las fuentes, las plantas y las flores. El piso superior tiene otro nuevo sistema de columnas y balcones que se abren formando corredores

En su interior refleja la arquitectura musulmana donde la fachada no indica lo que traspasado el zaguán nos ofrece el interior, es una de las herencias que la mano de obra mudéjar supo transmitir a los recién llegado cristianos, fue en definitiva, el gusto por lo intimo y por la sobriedad de las fachadas para preservar el lujo y la notoriedad de su interior.

Caminamos en dirección a la puerta de la Carne, zona bulliciosa y llena de encanto, destacaba antaño los cucuruchos de pescaitos; ya no son lo que eran, más que cucuruchos hechos para un consumo rápido, ahora son una zona más para el tapeo, y de esta forma se trata de hacer un hueco en el estómago antes de llegar a casa; antes se comía dentro de un papel de estraza como una simple bolsa de patatas, eran una comida del pueblo y para el pueblo. Ahora se come cazón, boquerones, bienmesabe, salmonetes, y antes, era eso, simplesss pescaitossssss.

Hotel casas de la judería , Sevilla

Seguimos en pleno barrio judío, uno de los edificios más importantes es lo que constituye en la actualidad el Hotel Casas de la Judería; pedimos permiso para ver su interior. Nos sorprende como traspasado unos metros la recepción se abren los patios llenos de paz, donde solamente se puede escuchar el rubor del agua.

La construcción del hotel se hizo mediante la compra de 10 casas sevillanas con sus consiguientes 30 patios, se unieron y conformaron un nuevo espacio dedicado al turismo que ha sido reconocido como uno de los 20 mejores hoteles del mundo.

Caminamos un poco hacia una de las iglesias más bonitas de toda Sevilla, se trata de la iglesia santa María de la Blanca, es el edificio de las tres religiones, fue la antigua mezquita, que Alfonso X entrego a los judíos para que sirviese como sinagoga y con las expulsión de los judíos se convirtió en iglesia cristiana.

Desgraciadamente en estos momentos la iglesia presenta una enorme lona que indica que esta en un proceso de rehabilitación, solamente se puede apreciar la estupenda espadaña con la inscripción ““HAC EST DOMUS DEI ET PORTA COELI 1741”. cuya traducción sería “Esta es la casa de Dios y lleva al cielo 1741”; al parecer la iglesia se cerro en abril del 2010, tras la aparición de enormes grietas que hacia peligrar su estructura. Dicen los encargados de la rehabilitación que cuando concluyan los trabajos la iglesia permanecerá en su estilo arquitectónico barroco y no dará un salto en la historia para resaltar sus numerosos vestigios mudéjares que están apareciendo.

Espadaña de la iglesia santa María de la Blanca , Sevilla

Dicen que en la primavera del 2013 la obra tendría que estar acabada, aunque seguro que es mucho más complicado por la falta de fondos con lo que están trabajando las distintas administraciones para estos fines, esperemos que para la próxima vez que regresemos a Sevilla podamos admirar como ha quedado el barroco teñido de mudéjar sevillano.

Seguimos nuestro camino por la judería, aparecemos sin querer en la calle Mesón del Moro donde se encuentra la Casa Plácido Bar tapas. Es uno de los clásicos en la ruta de las tapas de Sevilla, el interior esta decorado con toda la solera de las tabernas antiguas, en las paredes cuelgan motivos flamencos y taurinos.

Más adelante llegamos a la calle Jamerdana, nos detenemos delante de una placa sobre la pared que dice: Una vida dedicada a combatir la intolerancia fue la casa natal de José María Blanco White, dicen que fue el inventor de Liberalismo Español.

Blanco durante la invasión francesa tuvo que oponerse aunque en lo más íntimo desease la llegada de la modernidad de la mano de los invasores, y dice:

'Arrojemos', dicen, 'a los franceses': como si sólo fueran los franceses los que nos abruman; como si el cerrar los caminos del mal gobierno que los trajo a España, nos distrajera de perseguirlos, o templara el odio con que los aborrecemos. 'Arrojemos a los franceses': como si después de arrojarlos, estuviéramos seguros de establecer nuestros derechos en medio de la embriaguez del triunfo.1

Calle Jamerdana, Sevilla

Llegamos hasta la cima del viaje y es la visita a la exposición de Murillo en el Hospital de los Venerables Sacerdotes de Sevilla, se ha titulado como “Murillo & Justino de Neve. El arte de la Amistad”; se celebra del 9 de octubre de 2012 al 20 de enero de 2013.

Patio del Hospital de los Venerables Sacerdotes , Sevilla

La historia del hospital comienza en 1627 cuando la Hermandad del Silencio decidió que recibieran amparo los sacerdotes ancianos, pobres, impedidos o simplemente enfermos. Se consigue alquilar una casa donde poder asistir a todo este colectivo, en 1673 se autoriza la construcción de este hospital.

Cúpula de la escalera del Hospital de los Venerables Sevilla

Con la llegada del canónigo de la catedral Justino Neve y Chaves se inicia en 1676 la construcción de los Venerables Sacerdotes, este convence a Pedro Manuel Colón y Portugal y descendiente de Cristóbal Colón para que ceda los terrenos en el corazón de la judería con la condición de que fuera enterrado en la iglesia. Se crea una fundación y se pide el apoyo a dos arzobispos de Sevilla, a la casa de Alba, y también otros nobles y ricos comerciantes de la ciudad.

Se inicia la edificación del Hospital bajo la dirección del arquitecto Juan Domínguez, se terminó en 1687 con la intervención de un segundo arquitecto Leonardo de Figueroa, la obra se dio por concluida en 1697.

La fachada exterior muestra la integración de la sobriedad del barrio, fue revocada en color blanco y se añadió un vivo color de tierra roja. La concepción de las fachadas tiene una formulación mudéjar, deja todo la fuerza para el interior del edificio, aunque el estilo es barroco está presente pero es mucho más ligero, no tan abirragado como en otras obras del momento. Aunque para la decoración interior no se escatimaron medios ni tampoco dinero y se contrataron a los mejores pintores del momento como Valdés Leal, su hijo Lucas Valdés y Murillo

Cúpula de la Iglesia de los Venerables , Sevilla

Se accede al recinto a través de un enorme zaguán con varios arcos que da paso a un espléndido patio andaluz que por el tamaño y la forma tiene reminiscencias de un claustro conventual. En el centro La Fuente Venerable, fue diseñada por Simón de Pineda y labrada por Francisco Rodríguez.

En torno a este patio, como en todos los patios sevillanos, se disponen las estancias principales del hospital: una impresionante escalera cubierta por una bóveda elíptica decorada con yeserías barrocas que da acceso a la planta superior, la iglesia del propio Hospital y las antigua enfermería baja, el refectorio, también los accesos a otro patio menores.

La iglesia de los Venerables es la joya del esplendor barroco, la planta es de una sola nave cubierta con una bóveda de medio cañón y lunetos y tiene adosada la sacristía. La iglesia fue consagrada para la veneración de san Fernando, decorada con sumo esmero, Las pinturas que cubren la bóveda y los muros fueron realizados por el propio Valdés Leal y su hijo Lucas Valdés. Simulan tapices y representan en las escenas el Triunfo del Pontificado. Los cuatro tramos de la bóveda están decorados para exaltar la Corona española, y la consiguiente Alianza entre la Monarquía y la Iglesia, donde hay un coro de ángeles que cantan en la Gloria celestial y recuerdan la Vanidades terrenales.

Patio del Hospital de los Venerables, Sevilla

El mensaje general de todas las pinturas es el sometimiento de la clase sacerdotal a la Iglesia y a la Monarquía y la obligación moral de apoyar a los sacerdotes cuando su dignidad pueda estar más amenazada por la enfermedad, la vejez o incluso algunas veces con la pobreza.

El actual altar mayor, fue reconstruido en el siglo XIX, pero conserva dos importantes pinturas de Lucas Valdés: La última cena y la Apoteosis de san Fernando, también dos relieves de los Santos Juanes y una imagen procedente de Italia de la Virgen de Belén. A ambos lados del presbiterio hay dos cuadros de Lucas Valdés que representan escenas de la vida de san Fernando.

Sobre el coro superior se incorporó a la iglesia el órgano, fue construido por Gerhard Grenzing con una decoración exterior que armoniza con el conjunto de la iglesia para poder escucharse de todo el esplendor de la música barroca.

De todas las obras de arte que tenia el hospital destacaba el lienzo de Murillo de grandes dimensiones 2,74 x 1,90 de la Inmaculada Concepción, el cual estuvo situado durante mucho años en el muro de la epístola, se ha documentado que no fue un encargo durante la construcción del edificio, llegó hasta aquí porque figuraba entre las obras particulares de Justino Neve y a la muerte de este la obra fue adquirida por la Hermandad, con la llegada del ejercito de Napoleón a Sevilla, el mariscal Soult se la llevó a Francia y estuvo expuesta en el museo del Louvre hasta 1941 en que en un intercambio franco-español de objetos de arte se devolvió y terminó en el Museo del Prado.

La Inmaculada de los Venerables, Sevilla

Voy hacer un inciso para intentar comprender como los franceses devolvieron está y otras obras de arte importantísimas para la historia de España como la Dama de Elche, y una parte del Tesoro de Guarramar de la época visigótica, a cambio el Estado español entregó un retrato de Velázquez, un retrato del Greco, un tapiz de Goya y un conjunto de pinturas francesas del siglo XVI sobre la vida de Artemisa. Dicen que en el intercambio salió muy beneficiada España y ahora sería impensable hacer ese tipo de transacciones, pensándolo detenidamente, fue Francia la que salió beneficiada porque cambio cromos robados por cromos legales, de esta forma consiguió legitimar una obras de arte que nunca debieron de salir de los museos españoles.

La exposición que vamos a visitar esta dedicada a la obra de uno de los mejores pintores españoles Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682), fueron realizadas durante dos décadas de su vida. En total se han reunido dieciséis piezas, entre las que podemos ver corresponden con retratos, pintura de carácter religioso, alegorías, obras devocionales y una de las miniaturas que realizó el pintor.

El regreso a la iglesia donde tantos años estuvo la Inmaculada de Murillo es la estrella de la exposición, donde se muestra por primera vez en el marco original con los símbolos de la letanía tallados en la propia moldura dorada.

La Inmaculada de los Venerables es la última de las pinturas sobre esa misma serie que realizó Murillo, fue pintada en la última etapa del pintor y quizás no sea la mejor pero si la más famosa y mas estudiada.

La virgen se representa vestida de blanco con una túnica azul, tiene las manos cruzadas sobre el pecho, esta pisando la luna y su mirada va dirigida al cielo; se trata de una composición barroca colocando a la Virgen en el espacio imaginativo más alto del cielo, muy cerca de Dios, es el lugar donde viven los ángeles celestiales y las almas del Paraíso. Esta representación iconográfica une a las dos tradiciones sobre la Inmaculada y la Asunción.

Autorretrato de Murillo

En esos momentos ya había finalizado el debate entre dominicos y franciscanos sobre si la virgen había sido Inmaculada o no durante, la concepción del embarazo. Los franciscanos salieron victoriosos en el concepto de tesis la inmaculadista que fue acompañado del fervor sevillano seguramente como una respuesta icnográfica a la tesis Luteranas. Todo este movimiento desemboco en una petición formal del rey de España Felipe IV para que pidiese al papa una declaración formal sobre el dogma de la Inmaculada Concepción. Estas fueron las bases para que en 1622 se aprobó en Roma la tesis de que María había sido concebida si el pecado original. Tan en moda estaba esta representación que todos los pintores de la época tenían como fuente principal de sus creaciones la Inmaculada, es tal la devoción que se encargan diferentes obras todas basadas en un modelo único, buscando esa esencia, Murillo pinto un cuerpo y unas caras de una belleza extraordinaria, especialmente en la busca de un rostro especial. La obra es calificada como la mejor pintura de Murillo por gente de la época que hablaban de ella como: “Es superior a todas las que de su mano hay en Sevilla, tanto por la belleza del color como por el buen efecto y contraste del claroscuro”. En efecto, el equilibrio cromático es una de sus cualidades como matices áureos, azules y blancos.

La sala dedicada a la exposición comienza con la obra del Autorretrato de Murillo, es quizás uno de los más conocidos de los artistas españoles. Murillo se representa a si mismo dentro de un cuadro, tiene un detalle realista apoyando la mano derecha sobre el marco ovalado, era ya en esa época una moda cultivada por otros artistas. Para su inspiración toma el concepto de retratos flamencos y holandeses, seguramente como influencias de los numerosos comerciantes flamencos que en esa época vivían en Sevilla.

Murillo acompaña a la composición de su figura de los instrumentos alusivos a su profesión como pintor y que estaba utilizando para la elaboración del mismo cuadro, a la derecha pinta una paleta, unos pinceles, un copas y una regla, una sanguina en su mango; a la derecha, una hoja de papel enrollada en la que se ve un boceto a saguina, en el boceto se adivina una o dos piernas pudiera tratarse de un boceto sobre san Juan Bautista.

Justino de Neve, Sevilla

El centro de la imagen es el rostro de Murillo, viste un jubón negro sobre una camisa blanca con valona de encaje, el cuadro muestra toda la crudeza psicológica para mostrar una facciones agradables y una mirada profundamente serena. Esto lo consigue gracias a la mirada que va dirigida al espectador. Sobre su cabeza una tenue luz y la intensidad de la penumbra le hace destacar sobre el fondo gris que le confiere un aire de distinción.

El cuadro tiene un detalle muy importante y es la inscripción sobre la orla del marco que indica que se pinto a petición de sus hijos “Bart. Murillo seipsum depin gens pro filorum votis acpreci bus explendis” traducido: “'Bart (olo) me Murillo se retrata a sí mismo para cumplir los deseos y las oraciones de sus hijos”.

Sorprende que para un regalo a sus hijos hiciera una composición tan intelectual y sobria si el retrato iba ser destinado a sus propios hijos, en lugar de dar una imagen más íntima, de mayor lectura familiar. Posteriormente se ha concluido que el cuadro no se pinto para el uso de los hijos simplemente Murillo utilizó como referencia a sus hijos.

A su lado se encuentra el retrato de su benefactor o mecenas Justino de Neve, fue regalado por el pintor al canónigo. Murillo lo pinto en 1665 como agradecimiento por los encargos que este le había hecho en los trabajos de decoración de la iglesia de santa María la Blanca como marca la inscripción obsequium desiderio pingebat (pintado con el deseo de regalarlo), y a su muerte, el canónigo lo dono al Hospital de los Venerables.

A su muerte toda la colección de pintura se subastó públicamente y un comerciante de origen flamenco y establecido en Sevilla Nicolás Omazur las compro y llegó a coleccionar más cuadros de Murillo que el propio Neve.

El cuadro muestra a Justino de Neve en pleno apogeo, aquí tiene 40 años es un obra realista, muestra al canónigo y amigo como un hombre desafiante, el retrato nos lleva hacia la mirada penetrante, que muestra su elevada condición social y cultural; esta sentado sobre un enorme sillón, sus ropajes corresponden a su cargo, a su mano izquierda lleva un ejemplar de los salmos, mas al fondo se representa una mesa camilla cubierta con una tela verde oscura, sobre ella, tiene un ejemplar de la Biblia, un reloj y una campana. Sobre el fondo la inscripción del pintor, y al horizonte apenas el sillón deja de ver una balaustrada. A sus pies se dirige la atenta mirada de una pequeña perra francesa que señala como en las obras de los reyes la amistad y la fidelidad de este animal de compañía, de la que se dice por gente de la época que esta perrita que cuando se cruzaba con otro perro ella no ladraba intentaba embestir y todo el mundo se extrañaban de que no ladrase.

Son temas muy tratados en la temática de los retratos principalmente de los reyes: el reloj, el sillón y hasta la balaustrada que aparecen detrás del retrato de Justino de Neve es el mismo que a parece en "Retrato de cuerpo entero de la Reina Regente Mariana de Austria" de Juan Carreño, y el mismo reloj aparece en el retrato de "la Reina Mariana de Austria" de Velázquez

La Inmaculada Concepción de Murillo, Sevilla

El siguiente cuadro es “La Inmaculada Concepción” fue pintado por Murillo ex profeso para la iglesia de santa María de la Blanca, fue instalado allí en agosto de 1665; con la llegada del ejercito de Napoleón a Sevilla en 1810 fue expoliado a Francia por el mariscal Soult, posteriormente fue adquirido para la colección real francesa por monsieur Lom por 6000 francos.

Cléricos en el Hospital de los Venerables, Sevilla

Es un óleo sobre lienzo de 1,71 x 2,98 se representa a la Virgen con el vestido blanco, aquí la túnica es más amplia y vaporosa, tiene un reflejo de movimiento, esta verdaderamente en el cielo, la cubre un manto azul, sus manos no se cruzan simplemente rezan, los ojos están semicerrados; a su izquierda, los ángeles juegan y llevan una orla con la inscripción “IN PRINCIPIO DILEXIT EAM”, En el principio Él se deleitó en ella; a su derecha, varios hombres comentan la escena seguro que están debatiendo sobre virginidad de María, uno de los espectadores parece la cara del propio Murillo.

El siguiente cuadro de la exposición lleva el titulo Bautismo de Cristo, fue un encargo de la catedral de Sevilla y corresponde con el último trabajo que el pintor realizo para la institución. El lienzo se termino en medio punto para rematar el gran cuadro del altar que Murillo había pintado doce años antes, era el popular san Antonio con el Niño para la capilla dedicada al santo.

La catedral de Sevilla había sido una fuente de importante de trabajo para Murillo, trabajó en distintas dependencias, estas obras eran encargadas por canónigos y particulares; los arzobispos san Isidoro y san Leandro, en 1655, para la sacristía; en 1656, el gran cuadro de san Antonio y el niño para la capilla del Bautismo y; en 1160 un nacimiento de la Virgen para la capilla de la Concepción (hoy en París). En 1667 recibe el encargo de la mano de Justino de Neve de realizar la decoración de la Sala Capitular, con temas basados en rectitud y las virtudes, creando el cuadro con una Inmaculada y ocho tongos –composición pictórica con forma de disco– con representaciones de los santos sevillanos (san Fernando, santa Justa, santa Rufina, san Leandro, san Pío, san Laureano, san Hermenegildo y san Isidoro).

Decoración en el Hospital de los Venerables, Sevilla

Mientras Murillo esta trabajando en estos cuadros , Nieve le vuelve a encargar el nuevo cuadro que debe de coronar la capilla del Bautismo con el espacio ojival quedaba en la pared, completando la capilla con un cuadro que hablase del tema.

Murillo ya había pintado obras similares sobre el Bautismo de Cristo en un lienzo que realizó para el convento de san Leandro de Sevilla. A pesar de tratarse de la misma composición se ve el desarrollo y la madurez del pintor como hace una versión más estilista gracias al tratamiento en la expresividad de las caras, los pliegues de los paños y el dominio en las figuras anatómicas.

El cuadro representa la escena del Bautismo de Cristo de las manos de san Juan Bautista que sujeta con su mano derecha una cruz hecha de cañas con la inscripción: ECCE AGNVS (DEI) (traducido del latín: cordero de Dios). Cristo es el centro de la escena, tiene los pies sumergidos sobre el río Jordán, aquí se ve el tratamiento del maestro con la destreza de pintar las transparencias del agua, esta arrodillado y agacha la cabeza para recibir el agua sobre su ella en señal de humildad. San Juan tiene un semblante serio porque esta bautizando al hijo de Dios, el santo tiene el brazo adelantado y el torso inclinado de Cristo sirve para indicar al espectador del hecho inminente del acto del bautismo, el agua se derrama desde una concha sobre la cabeza de Cristo. Todo lo demás del cuadro es pura decoración porque el pintor ha centrado la fuerza de la imagen sobre los dos actores. El paisaje tiene una gran profundidad y se pierde en el horizonte difuminándose en un fondo vibrante de tonos. Sobre el cielo una gran paloma desciende para ser testigo del acto, representa al Espíritu Santo con un halo dorado. Dos angelotes sujetan un paño que le servirá a Cristo para secar sus pies.

San Antonio y el Niño, Bautismo de Cristo y Autorretrato de Murillo, Sevilla

Murillo pinto esta obra in situ pensando que debía de ser vista desde una altura de 7 metros y con poca luz y además con poca profundidad; por lo que tuvo que distorsionar y adaptar las proporciones y la disposición de las figuras para el lugar de la capilla donde sería expuesta.

El Triunfo de la Fe de Murillo, Sevilla

La siguiente pintura se titula “El Triunfo de la Fe” obra de Bartolomé Murillo en 1664. Fue pintado también para la iglesia de santa María de la Blanca, colgada a principio de agosto de 1665; fue expoliado en 1810 por el mariscal Soult o el mariscal Faviers llevándosela a París. El 11 de mayo de 1895 fue adjudicado en pública subasta a Mrs Lyne Stephens, en la actualidad es propiedad de Lord Faringdon y se encuentra en su colección.

Otro de los grandes cuadros es “El Sueño del patricio Juan”, fue pintado para la iglesia de santa María de la Blanca, al igual que los anteriores corrió con la misma suerte, acabó en París, aunque este fue devuelto y terminó en el Museo del Prado.

El Señor del Patricio Juan de Murillo, Sevilla

Murillo representa en este cuadro la fundación de la basílica romana de santa María Maggiore, era un argumento más para ensalzar la figura de la Virgen María. Había que honrar a la Inmaculada Concepción después de que en 1661 el papa Alejando VII promulgara la constitución apostólica Sollicitudo Ommium Ecclesiarum, en el que se liberaba a la virgen libre del pecado original.

San Juanito con el cordero de Murillo

En el cuadro aparece, a la derecha, el patricio romano Juan y su esposa que deseaban entregar sus riquezas a la Virgen María. Una calurosa noche de verano y mientras dormían se le apareció la Virgen y les dijo que debían de construir una iglesia en el lugar donde estaba que se hallaba cubierto de nieve.

La escena nos lleva hasta la imagen de la virgen, lleva su ropaje en blanco y su túnica azul, su cara es de una mujer muy joven, en sus brazos esta Jesús, es un niño rubio que parece que se va a desprender de los brazos, parece un angelote del cielo, este mira con ingenuidad la figura del perrito blanco que duerme a los pies de la mujer de Juan. La escena se completa con una mesa con un paño rojo, sobre ella Murillo pinta un libro y un echarpe, la mujer esta dormida en el suelo parece que no quiere participar en la escena, al otro lado una cesta de costura con un cojín y un paño que ha dejado junto a la puerta. En el extremo contrario el pintor incluye una columna y en el exterior nos deja ver un difuso paisaje, lo que indica que no era de noche simplemente estaban echándose una pequeña siesta. La escena más que estar ambientada en la Roma parece representar una casa noble en pleno mes de agosto en el campo de Jaén.

El cuarto cuadro de santa maría de la Blanca es “El patricio revela su sueño al papa Liberio, estuvo durante más de un siglo situado en el lado izquierdo de la cúpula, representa el momento, al día siguiente del anterior cuadro, se presentan ante el papa Liberio y relatan su sueño. El pontífice esta sentado en una logia, le acompañan dos miembros de la curia, uno de los cuales esta sujetando los quevedos, este tipo de instrumentos para la visión no eran de la época de la historia, fueron inventados a partir del siglo XV. Como en el cuadro anterior una columna marca una transición entre la escena interior y la exterior, en el exterior Murillo pinta la escena posterior del día siguiente cuando el papa Liberio se dirige bajo palio hacia la colina nevada, está acompañado de cardenales y sacerdotes bajo la atenta mirada de la Virgen María con el niño en sus brazos.

La Primavera de Murillo

El siguiente cuadro se titula “san Juanito con un cordero”, es un óleo sobre lienzo con un tamaño de 1,65 x1,06, presenta sobre una vara la inscripción “ECCE AGNYS DEI” (traducción del Latín: He aquí el cordero de Dios).

La pintura fue un encargo de Justino Neve a Murillo para la construcción de un altar efímero en la plaza de enfrente, el día de la inauguración de la iglesia de santa María la Blanca.

El altar estuvo constituido en el cuerpo superior por el cuadro “El Triunfo de la Eucaristía de Francisco de Herrera el Mozo, en el cuerpo inferior los tres cuadros de Murillo: la Inmaculada Concepción de los Venerables, a la izquierda el cuadro de san Juntito con un cordero y a la derecha El Buen Pastor. El cuadro de Herrera fue prestado por la Catedral de Sevilla y se devolvió a su lugar de origen, donde se puede ver; la Inmaculada que acabamos de hablar de ella, se encuentra en el Museo del Prado, y los dos más pequeños eran propiedad de Justino Neve que los prestó para este acontecimiento y luego fueron sacados de España hacia colecciones privadas.

El cuadro se representa al niño en un paisaje boscoso, esta vestido con una piel y abraza a un cordero. El dedo alzado de la mano derecha recuerda el gesto tradicional del momento en que señala la aparición de Cristo como el Mesías. Es una escena llena de ternura y de naturalidad, destaca la mirada del niño hacia el espectador y una ligera sonrisa buscando la complicidad. La figura se sitúa ante una paisaje con un nube pero no se puede apreciar muy bien los detalles parece una vuelta al estilo tenebrista de Murillo e indican los comienzos del estilo del siglo XVIII mucho más costumbrista.

El Verano de Murillo

Dos pequeños cuadros que representa La Primavera y El Verano, en óleos sobre lienzo acompañan la exposición, uno es la Muchacha con flores 1,06x 0,86 y “Joven con esta de frutas y verduras” 1,01 x 0,81, también la propiedad corresponde con la herencia de Justino de Neve, es un cuadro costumbrista y que esta apartado del tema religioso pero que también Justino quiso atesorar, seguramente porque fue un encargo para representar las cuatro estaciones y estas dos se quedaron en manos de Justino.

Juntos los dos cuadros guardan cierta relación, ambos tiene la misma composición visual como los turbantes blancos, las flores en la chica y las frutas en el chico. El cuadro del chico parece influido por los efectos tenebristas que tanto le gustaron a Murillo en 1650. En la muchacha tiene una iluminación más difusa lo que da una realidad mucho más ligera.

En el cuadro de la primavera esta protagonizado por una muchacha joven de trece o catorce años. La cara es perfecta tiene unos ojos marrones, unas mejillas sonrosadas, el pelo es castaño claro, tiene un vestido de la época con una camisa blanca de mangas con cuello de encaje, suelta y vaporosa. Esta vestida con un chal marrón con brocados en plata que sirve de cesta para portar las rosas. Las uñas están muy cuidadas lo que indica que no era una vendedora de flores, tampoco una gitana, todo parece indicar que la modelo fue su propia hija Francisca María, cuando su hija se hizo monja adopto el nombre de Francisca María de Santa Rosa y pudiera ser la conexión entre el cuadro y la hija la devoción por la Santa Rosa.

El cuadro del Joven con cesta de frutas y verduras esta protagonizado por un joven de bonitas facciones, destaca la mirada, el bigote yaciente, porta sobre su cabeza un turbante amarillo y prendido una espiga de trigo. Está cubierto por una túnica azul que deja al descubierto su torso derecho, sujeta una canasta donde se pintan peras, manzanas, tomates y pepinos.

Trabajo de Murillo con la base de la Obsidiana, Sevilla

Murillo no solamente pinta sobre la base de lienzo, Justino Nieve en el momento de la muerte tiene obras devocionales pintadas sobre obsidiana : Oración en el huerto, Cristo atado a la columna con san Pedro, y la Natividad.

Pintura-Joya de Murillo

Murillo encuentra en la obsidiana una superficie similar a la pizarra, pero con algunas ventajas sobre ésta por su intensa oscuridad y brillo que aumentan el dramatismo y la intimidad de sus pinturas consiguiendo dotar de unas luces sobre el negro que parecían figura s divinas.

La Oración en el huerto es un óleo sobre obsidiana con unas medidas de 36 x 26,5, se encuentra en el Museo del Louvre de París, es un ejemplo de la pintura teneblista que durante algún tiempo cultivo Murillo. La escena se llena de fuerza con el dramatismo de Cristo arrodillado con una mirada compasiva anticipa el sufrimiento que va a padecer, un ángel llega del cielo para consolarle lleva en sus manos la cruz que presagia la muerte , con la mano derecha le ofrece un cáliz símbolo del sufrimiento, Cristo se encuentra entregado a la voluntad de Dios para salvar a los hombres, una luz intensa llega desde el cielo y le acompaña en la escena.

Cristo atado a la columna con san Pedro, óleo sobre obsidiana, de 34 x 31,5; propietario actual es el Museo del Louvre de París. Una enorme columna de mármol sirve para atrapar al espectador hacia la imagen de Cristo que esta atado con los brazos hacia la espalda, esta desnudo , un simple trapo cubre sus partes más intimas, tiene los ojos cerrados escuchando las explicaciones de san Pedro, la luz ilumina su cabeza para destacar las espinas sobre sus cabellos. San Pedro domina la escena, esta arrodillado, esta vestido con un traje gris y una túnica color ocre, la expresividad del personaje es la fuerza del cuadro con sus ojos llorosos imaginamos la conversación con Cristo, seguramente pidiéndole perdón por haberle negado durante tres veces antes del canto del gallo. Sobre el pedestal tiene depositado un ejemplar de las Sagradas Escrituras y dos llaves del cielo.

El último cuadro sobre obsidiana representa La Natividad, las medidas de 38,3 x 34,2 cm, tiene una inscripción en los ángeles “GLORIA IN EXCELIS DE (O) / ET IN TERRA HOMINI (BUS)”-. La escena trata que el espectador dirija su mirada sobre el niño en el pesebre , esta iluminado con un paño ligero puesto sobre una cuna improvisada de paja, su cabeza esta apoyado sobre un rollo de almohada, la mirada de María y de José que están depositando sus esperanzas en la vida de su hijo, el negro de la obsidiana deja pasar una vetas verticales que el pintor aprovecha para resaltar unos rayos de luz caídos del cielo, unos Ángeles flotan en la escena contemplando con alegría la escena intima.

San Pedro Penitente de Murillo

Otro de los materiales que trabajo Murillo fue el óleo sobre cobre, es una pintura-joya, una miniatura con unas medidas de 58 x 48 mm. Es una obra devocional para llevar encima o sobre una cadena. Esta protegida por un cristal y un marco ovalado. Esta pintado por las dos caras en una se muestra El sueño de san José y en anverso a San Francisco de Paula en oración. Si esta obra estuvo en la herencia de Justino de Neve confirma que además de mecenas era considerado su marchante porque no solo tenía obras de carácter religioso, sino también todo tipo de obras y tamaños.

Por encargo de Justino de Neve, Murillo pinta el cuadro “San Pedro penitente” para el Hospital de los Venerables Sacerdotes en 1685 y se instalo en la iglesia del hospital, fue expoliado por el mariscal Soult y enviado a París y de allí en pública subasta ha llegado hasta un coleccionista particular en el Reino Unido.

La escena presenta a san Pedro en la entrada a una cueva, tiene la mirada perdida hacia el cielo las manos unidas en oración, lleva una camisa de manga corta azul que deja de entrever otra mas fina, está arropado por una túnica marrón, se encuentra apoyado sobre una mesa de la que cuelgan unas llaves, cuyo significado es las llaves del cielo, sobre los pies hay un enorme libro de las Sagradas Escrituras. La obra esta marcada por un tremendo tenebrismo barroco con un amplio contenido emocional. La figura de san Pedro es una copia de inspirada en el cuerpo de san Jerónimo de Ribera.

Virgen y el Niño repartiendo pan a los sacerdotes de Murillo

En el testamento de Justino debía de colocarse este cuadro en el Hospital de los Venerables dentro de una de las salas para los enfermos, pero este deseo no fue atendido porque se instalo en un altar a la derecha de la entrada de la nave de la iglesia hasta el 1810 en que el mariscal Soult se lo llevó.

Desde Budapest ha llegado el cuadro de La Virgen y el Niño repartiendo pan a los sacerdotes, obra de Murillo de 1679. Fue pintado para el refectorio del Hospital de los Venerables. La escena que nos presenta era presenciada a diario por Murillo en las calles de Sevilla, lo que le hizo darse de alta en la Hermandad de la Santa Caridad, acudía a su parroquia de San Bartolomé para hacer entrega personalmente de los panes.

El cuadro dirige la atención del espectador hacia la figura del niño, un ángel sujeta la cesta con los panes, el niño con su mano derecha ofrece un pan a los clérigos peregrinos que acuden, el niño esta semidesnudo y protegido por una vaporosa sabana que esta sujeta por la mano de la virgen, ésta, está sentada en un trono sobre las nubes atenta a la acción del niño y a la respuesta de los sacerdotes que observan la escena con señal de adoración mientras uno de ellos extiende la mano derecha para recoger el pan del Niño y otro sujeta un bordón de peregrino, cruza las manos en señal de oración. Por el realismo de las imágenes se piensa que verdaderamente los personajes posaron para la escena y pertenecían al propio hospital.

Patio de los Venerables de Sevilla

Después de hacer un repaso a la obra de Murillo para poder comprenderla tendremos que estudiar como era la vida y la biografía de uno de los personajes más influyentes en la pintura española y en el arte del siglo XVII.

No se sabe con exactitud el día del nacimiento de Bartolomé Esteban Murillo, lo que si esta documentado es que fue bautizado el día 1 de enero de 1618, en la parroquia de santa María Magdalena de Sevilla. Se padre se llamaba Bartolomé Esteban y su madre María Pérez. Sus padres eran de una moderada condición económica. Sus padres se mueren en 1628 y la custodia queda en manos de su tío cirujano, colocándole en el taller de Juan del Castillo –también tío suyo– durante ocho años.

Durante muchos años se dedica a pintar cuadros para los ricos indianos de América, acudiendo con sus obras de devoción a la Feria de Sevilla, pinto una serie de doce cuadros para la iglesia de Puebla con la vida de la Virgen, los cuales llegaron después a París. Murillo llega a Madrid y es protegido por Velázquez que trabajaba en las colecciones reales del Alcázar y El Escorial. Regresa a Sevilla y recibe el encargo de la realización de once cuadros para de la decoración del claustro chico del convento de los franciscanos de Sevilla.

Interior del Hospital de los Venerables de Sevilla

La influencia de Van Dyck aun no ha llegado a su obra y se encuentra sumido dentro del tenebrismo español. Sus formas plásticas son duras, de un realismo chocante y directo, sin esas tenuidades atmosféricas que luego le caracterizo. Son de esa época los cuadros más apreciados porque hablan de una obra propia que después fue ablandado en los lienzos de su madurez. El color es también seco y directo, con oscuros y sombras que endurecen los relieves.

Después de los trabajos en este claustro la obra empieza a endulzar la tinta y aflojar los oscuros. Pero dotando a los lienzos de un extremo gusto y personalidad que marcaba la diferencia con otros pintores de su tiempo.

El 6 de febrero de 1645 se debió de haber celebrado el matrimonio con doña Beatriz Cabeza y Sotomayor, fue un matrimonio de conveniencias, ella era natural de Pilas. El expediente matrimonial al referirse a la declaración de Beatriz Cabrera dice que el fiscal, durante la declaración de la novia, observo algo extraño, lo que obligo a despejar la sala, al quedar solos delante del fiscal y el notario receptor para aclarar el extremo tan importante que contraía matrimonio con Murillo libre y espontáneamente, Beatriz al verse sola indico que la forzaban a casarse, el fiscal al ver la edad de la contrayente, se negó la licencia de boda hasta nueva orden. Unos días después del suceso, la novia presto una nueva declaración en la que afirmaba que el decir que no era de su voluntad ‹‹el casarse con el dicho contrayente cuando se le recibió la dicha de primera declaración ante el dicho fiscal, fue por estar turbada y no reparar en lo que decía por se doncella honesta y recogida y verse de repente y sola ante el dicho fiscal, pues luego que se sosegó dijo que hacia el dicho casamiento por su voluntad como ahora lo vuelve a decir››. Resuelto en embarazoso problema se caso, el matrimonio se celebró el día 26 de febrero de 1645 en la parroquia de la Magdalena, siendo padrinos don José Veitia Linaje y doña Tomasa Murillo.

Sala capitular de la catedral de Sevilla

Estas historias pueden servir para comprender como era el tipo de educación, ideas, valoraciones y prejuicios de la sociedad sevillana en aquellos años. El llanto y la congoja de esta doncella de veinte años que se ve ante un fiscal y un notario, obligada a declarar acerca de la voluntad para unirse a un hombre, una niña que pese a proceder de una familia pudiente era analfabeta y era obligada a casarse bajo el amparo y consejo de algún sacerdote, seguramente la alternativa a esta boda hubiera sido el convento.

Fruto de este matrimonio tienen nueve hijos en total, en marzo de 1646 fue bautizado en la parroquia de la Magdalena y le pusieron el nombre de María. En Mayo de 1647 nace sus segundo hijo, también bautizado en la Magdalena; en 1648 nace Isabel Francisca que termino como religiosa dominica; el cuarto hijo José Esteban bautizado el 7 de abril de 1650; Entretanto el pintor Murillo va tejiendo sus relaciones con la nobleza, conoce a Miguel Mañara Vicentelo de Leca, era un noble del habito de Calatrava, sin más ley que sus caprichos. Este noble fue padrino del bautizo de su siguiente hijo Francisco Miguel, quinto hijo de Murillo, que fue bautizado el 20 de septiembre de 1651. El 8 de abril de 1653 es bautizado en el sexto hijo Francisco Gaspar; en 1655 nació Francisca María de la que fue apadrinado por Pedro Torrado de Guzmán, contador de la Casa de contratación. Luego nació Gabriel en 1656, aventurero que marcho América y allí murió de viejo y también ejerció de pintor. El 22 de octubre de 1661 fue bautizado Gaspar en la parroquia de la santa Cruz, que a la muerte de su padre llegó a ser canónigo de la catedral de Sevilla y practicó también la pintura.

De su vida intima el pinto y de este matrimonio solamente conocemos a su esposa Beatriz en la vida de Murillo lo que supuso una garantía de equilibrio y de paz y de sosiego en la vida y la obra de este artista.

En 1645 Murillo no era famoso , tampoco era un galán que pudiese dar al traste con la vida de una dama, pero estaba muy bien relacionado con los frailes capuchinos del convento de Sevilla donde había participado en la pintura del claustro chico de san Francisco. En esta serie de cuadros Murillo hace un repaso de inspiración a los famosos pintores de la época como: Van Dick, Zurbaran, Velázquez y Ribera. La contemplación de estos cuadros brindo a Murillo el aprecio y la estimación de una parte de la iglesia que vieron en él una oportunidad como un gran pintor. Este fue el momento critico del pintor al verse reconocido una obra que con una temática que había sido impuesta pero gracias a la falta de fondos se le dejo una libertad de interpretación que consiguió desarrollar un potencial estético personal que lo plasmaría en los cuadros con un brumoso paisaje que en los amaneceres late entre la niebla y la tiniebla aún no vencida, prometiendo un estallido de esplendor.

San Isidoro en la Catedral de Sevilla

Con cincuenta años tiene una posición sólida y reputada aunque siempre de unas comedidas dimensiones. Muchos de sus hijos sobreviven a la elevada mortalidad infantil de la época, Murillo entra en la plenitud de su actividad creadora gracias al bienestar de su vida, este equilibro se puede considerar el punto equidistante entre la pobreza y la opulencia, ahora sería considerado como “Clase Media”. De la herencia de la mujer recibe algunos bienes que administra celoso cobrando sus rentas.

Beatriz, esposa de Murillo murió el 31 de diciembre 1663 fue enterrada en el Convento de los Dominicos, este hecho sumió a Murillo en una gran tristeza, pero es el preludio de su gran obra en dos series del Convento de los Capuchinos y del Hospital de la Caridad.

En 1655 pinta a San Isidoro y San Leandro, ambos cuadros para la sacristía de la Catedral de Sevilla, fueron encargados por el arcediano de Carmona don Juan Fedirigui, la importancia de estos dos cuadros es que Murillo entra en la órbita de la Catedral. Allí conoce y entabla amistad con el canónigo Justino Neve. Gracias a esa relación recibe el encargo en 1664 para la iglesia de santa María de la Blanca, son los cuatro medios puntos que hemos visto en esta exposición.

La catedral era una de las instituciones más ricas de Sevilla, todos los días se celebraban más de quinientas misas en las diferentes capillas , todas ellas patrocinadas y pagadas por los nobles.

Santa Justa y Santa Rufina en Sevilla

En la actualidad la catedral guarda quince obras de Murillo y los ocho círculos que decoran la bóveda de la Sala Capitular que representa a los santos sevillanos, todas estas obras fueron realizadas en el corto espacio de tiempo entre 1667 y 1668, el cabildo entrego como pago a Murillo total, diez mil reales cobrado en varias ocasiones. No todos los cuadros de Murillo que se exhiben en la Catedral fueron pintados para ella, al cabo de los años otras obras pintadas para Conventos o iglesia recabaron en la Catedral como el Ángel de la Guarda que fue pintado para los Capuchinos de Sevilla.

Murillo entablo amistad con un lego fray Andrés de Sevilla era limosnero del convento de los Capuchinos lo que llevó al pintor a decorar la iglesia, convenciendo a Murillo para que fuera a vivir durante un año y medio al convento para trasladar el taller y pintar las obras allí mismo esto se plasma en su obra consiguiendo un aspecto austero y ascético.

Gracias a la relación que no había disminuido con Justino Neve y a sus expensas como mecenas se costearon las obras de restauración de la iglesia de Santa María la Blanca que fueron terminadas alrededor de 1665 con los famosos cuatro medios puntos.

Catedral de Sevilla

De la mano de su amigo Maraña llega al Hospital de la Caridad que se estaba terminando en esos años y necesitaban a Murillo para la decoración de los muros de la iglesia y la realización de retablo mayor, en total pinta nueve lienzos para sus paredes de los cuales fueron descolgados por el mariscal Soult que se lo llevó a París.

Estamos en el año de 1674 cuando Murillo llega a la plenitud de su obra , cuando aún esta pintando en el Hospital de la Caridad, el pintor cuenta cincuenta y seis años de edad.

El nombre de Bartolomé Esteban Murillo va unido a la evocación de la Virgen Madre y la Inmaculada Concepción, dogma religioso que en aquellos años arrastraba un verdadero problema religioso, donde la razón humana debía de plegarse ante las airadas estridencias de la fe religiosa Madre y Virgen es en el dogma de María, y además hay que añadir que al mismo tiempo no hay en ella mancha del pecado original. Murillo se declara un ideólogo en la pintura de esas afirmaciones religiosas y se declara como el pintor de María Virgen y Madre , y de María Inmaculada para el mundo católico. Este hombre que era un genio de la pintura pero que no era muy ilustrado, entre el inventario de sus bienes solamente tenia: siete libros grandes de historia pontifical y tres libros de historias diversas.

Sevilla vive momento difíciles en lo económico, el oro de la Indias deslumbra a toda España y hasta aquí llega todo tipo de personajes que llenan sus calles, el paro obrero era permanente y daba lugar a las grandes obras de la asistencia de la caridad.

Hospital de los Venerables de Sevilla

Murillo no se puede abstraer de lo que esta pasando, las imágenes los cuadros de la vida diaria corresponden con la plenitud del pintor. Son pinturas personales donde retrata a los niños piojosos, una viaje espulgando a un niño, niños jugando a los dados, niños comiendo pasteles, niños mendigos contando el dinero; luego hace otros cuadros también personales pero fuera de la picarescas de las calles, son niños de clase media que posan para él que describen la realidad de otra clase social.

Murillo como pintor fue un gran retratista muchas veces se veía obligado a pintar muchos de sus contactos porque querían dejar constancia de su paso por esta vida. Entre otros, El caballero de la golilla, don Pedro de Urbina, el retrato de Justino de Neve y varios autorretratos suyos.

De la mano de los capuchinos se tiene que trasladar a Cádiz para seguir con su obra, trabaja para la decoración de la iglesia de Santa Catalina del convento de Capuchinos, parte de la obra quedo sin concluir por el desgraciado accidente que le causo la muerte. Estando sobre un andamio para la colocación del cuadro de Santa Catalina perdió un pie y cayó al suelo, quedando muy mal herido. Fue trasladado de Cádiz a Sevilla y se refugio en su casa de collación de Santa Cruz, como sabia que su vida era corta , se preparó a morir como fervoroso católico que era. Hizo testamento ante el escribano Juan Antonio Guerrero, la tarde del día 3 de abril de 1682, el mismo día de su muerte, siendo sepultado a los pies de su admirado cuadro El Descendimiento en la iglesia de Santa Cruz , en su lápida se hizo la siguiente inscripción “Vive moriturus” cuya traducción seria: “Vive pensando que has de morir”.

Vista de Sevilla

Después de ver esta magnifica exposición hay otra que la fundación llama exposición permanente, esta fundación surge en el 2007 con la adquisición de Santa Rufina de Diego Velázquez y se han ido incrementado los fondos con obras importantes.

Inmaculada de Velázquez, Sevilla

La visita comienza con el cuadro anónimo titulado Vista de Sevilla fue realizado en 1650 y la importancia es que describe como era Sevilla en esa época, eran años difíciles porque Sevilla se vio afectada por un epidemia de peste que mato al 48% de su población, la ciudad contaba con 120.000 habitantes y era la cuarta ciudad más poblada del mundo, sobre todo la epidemia afecto a las zonas de los suburbios y se vio centrada en el barrio de Triana.

Es una vista idealizada de la ciudad de Sevilla donde aparecen sus principales monumentos como la Torre del Oro, la Giralda, la catedral. El movimiento económico procedente de las Indias hacia que el arte progresará en la misma forma, la pintura, la escultura y la construcción tuvo en Sevilla el máximo exponente para su desarrollo.

Otro de los cuadros paisajísticos es La Alameda de Hércules pintado en 1647, la obra hace referencia a la ordenación urbana, se representan las columnas que se conservan del templo dedicado a Hércules en la calle Mármoles, se levantaron dos columnas donde se representan a los fundadores de la ciudad de Sevilla Hércules como fundador mítico de la ciudad y Julio Cesar restaurador de Hispalis.

El retrato de Martínez Montañes de Francisco Varela. En este cuadro se hace un homenaje al escultor donde se le representa con una pequeña escultura de san Jerónimo (realizada para el Monasterio de san Isidoro). La actitud del escultor en el cuadro es pensativa y creadora, con la mirada está meditando sobre la obra que tiene en sus manos.

La escultura de un San Juan del escultor Juan Martínez Montañes, fue tallada en 1623 y estuvo en el Convento de Santa Clara de Sevilla. La escultura llama la atención sobre la pintura donde se representan las sombras y las luces, haciéndola mucho más real.

Imposición de la casulla a San Ildefonso, Sevilla

La pintura de la Inmaculada de Francisco Zurbarán en 1635, fue uno de los temas que casi todos los pintores tocaron en su mirada religiosa, la bula pontificia de 1617, que aunque no reclamaba el dogma, deja libre a los pintores la representación de la Inmaculada.

Otra Inmaculada del pintor Francisco de Herrera el Viejo, realizada en 1625. El taller de este pintor fue el inicio de Velázquez pero dado su carácter violento enseguida lo abandona para pasar de aprendiz al taller de Francisco Pacheco.

La escultura de la Inmaculada de Martínez Montañés, fue realizada en 1623 para el Convento de Santa Clara. Esta clasificada como la mejor obra de Montañés, destaca por el colorido y el vuelo del ropaje.

Del pintor Juan de Roelas hay dos obras La Sagrada Familia con San Juanito y La Sagrada Familia con san Ana y San Juanito, de 1610. Este artista introduce nuevos elementos en la pintura religiosa sevillana que hasta este momento ningún artista hacia desarrollado como son la sonrisa de algunos personajes y el tratamiento de san José como persona joven.

Otro lienzo es La Sagrada Familia de Bartolomeo Cavarozzi de 1620, esta obra sirvió de influencia a Velázquez durante sus primeros años en los talleres sevillanos donde llegaban obras de los pintores italianos.

Una Inmaculada de Diego Velázquez, o de Alfonso Cano en 1618. No esta clara la autoría de la pintura porque dependiendo de las fuentes se le atribuye a pintores diferentes.

El siguiente lienzo es el titulado Imposición de la casulla a San Ildefonso , Diego Velázquez 1622, ésta es la última obra que realizo Velázquez en el taller sevillano antes de trasladarse a Madrid. En la obra se muestra como la Virgen desciende del cielo para regalar a san Ildefonso una casulla como premio a sus desvelos en la difusión sobre su virginidad.

Santa Rufina, Velázquez

En el cuadro llama la atención la influencia del Greco, aunque Velázquez marca sus propias pinceladas para llegar a su estilo propio para dominar la profundidad del tema.

Durante uno de los viajes a Madrid, Velázquez para en Illescas y allí pudo comprobar la obra del Greco además durante su estancia en Madrid tuvo oportunidad de ver algunos de los cuadros de El Greco.

La composición de la obra marca la influencia de El Greco donde se puede advertir la excesiva religiosidad del personaje, la estructura extrañamente triangular formado por la casulla sujeta por la Virgen sobre la cabeza del santo que cae por ambos lados, con un ímpetu luminoso que arranca hilos de luz sobre los extremos dorados del púrpura de la tela y se conjunta con los pliegues violáceos del manto de María.

En la composición en otro nivel introduce una seria de personajes compuesto por santas que acompañan a la Virgen, no pasan de ser lindas mozas sevillanas, entretenidas en su charla y totalmente ajenas a la imposición del personaje, indica que era un acto privado . La cabeza de María, tiene los ojos bajos y una expresión modesta, está realizado con gran desenvoltura, las pinceladas son muy brillantes.

Del pintor Francisco Pacheco se han seleccionado dos obras Santa Catalina y Santa Inés de 1608, formaban parte del retablo mayor de la iglesia del Santo Ángel de Sevilla.

El cuadro central de la sala y más importante es Santa Rufina, pintado por Diego Velázquez en 1629 cuando se había trasladado a Madrid. Se representa a la santa con un aspecto de niñez y sin la Giralda, aunque en su mano porta una palma, haciendo referencia a su martirio y en la otra mano lleva una taza y un plato para hacer referencia de que vivía en Triana.

Hospital de los Venerables, Sevilla

Después de ver las dos exposiciones aún nos queda tiempo antes de que cierren para visitar las otras dependencias del Hospital de los Venerables Sacerdotes. Una escalera con un zócalo de azulejería sevillana nos conduce a la primera planta , es destacable la escalera que está cubierta por una bóveda elíptica decorada con yeserías barrocas.

En la planta alta hay otras salas de idénticas características que en la planta baja, las galerías abiertas conducen a las distintas estancias del hospital, es conocida como enfermería alta, que en principio se usaba como cobijo en épocas de frío. Estaba comunicada con el coro de la iglesia. En su ángulo sudeste se encuentra la torre mirador superior al refectorio alto, que está cubierta con armadura de estilo mudéjar.

El antiguo Refectorio y la Sala de Cabildos de invierno, en el piso superior, han sido acondicionados para ser respectivamente la Biblioteca y el Gabinete de Estampas.

Terminamos de visitar la exposición y casi nos tienen que echar a patadas del Hospital de los Venerables; a la salida la primera imagen que tenemos es la fotografía de un plato de jamón, estamos en la misma plaza de los Venerables, 1. Decidimos que esta fotografía es suficiente reclamo para atemperar nuestro apetito. Pedimos unos platos de jamón y me explican que la diferencia del jamón al buen jamón es que si das la vuelta al plato y no se cae ningún trozo, es que es bueno; lo comprobamos y efectivamente todos los trozos están pegados al plato. Para acompañarlo la publicidad exterior hace mención a un estupendo plato de patatas con huevos y chorizo; precio 9,50€, parece que el camarero se hace el remolón con la oferta y tenemos que hacerle ver que es lo que estamos buscando para un tiempo de crisis, a regañadientes toma nota, nos sorprende con un buen jamón y un plato de huevos, algo escaso de patatas y chorizo, pero los huevos eran dossssssss. ¡Vamossss! suficiente para nuestra dosis de colesterol de la semana.

Plaza Doña Elvira , Sevilla

Después de comer llegamos a la plaza de Doña Elvira es un lugar de leyenda dentro del Barrio de santa Cruz, un sevillano ilustre que vive en la misma plaza me explica que recibe su nombre de Elvira de Ayala, hija del famoso canciller Pedro López de Ayala que recibió de Enrique III la antigua aljama y bienes de los judíos.

Se convirtió en un corral de comedias donde se estrenaban las obras de teatro, aquí se representaron obras y sirvió de estreno a Miguel de Cervantes. En el centro se encuentra una fuente de mármol acompañada de naranjos, en las paredes y en el mobiliario una buena representación de la azulejería sevillana. Las paredes de las casas son blancas, las ventanas son ocres con el color del albero, otras son verdes que nos incita a sentarnos y descansar antes de salir al ruido eterno del tráfico rodado.

Caminamos hasta el entorno de la catedral de Sevilla, hay un lugar mágico que siempre que acudo a Sevilla me gusta visitar y es la recoleta plaza de plaza de santa Marta, su pasadizo y la cruz me paren una de los rincones más bellos de la ciudad, tiene varios naranjos y en el centro un crucero del siglo XVI que estuvo colocado como humilladero en el Hospital de San Lázaro, una de las puertas de la plaza dan al Convento de la Encarnación. Ya que estamos aquí aprovechamos para pedir los recortes de las hostias, el cura nos indica que volvamos en una hora porque tiene que hablar con las monjitas.

Plaza santa Marta, Sevilla

Nos sorprende el diluvio universal cuando habíamos decidido hacer cola para entrar en la catedral, desgraciadamente, nos habíamos colocado debajo de una de las gárgolas de la catedral que eliminaban tal cantidad de agua sobre nuestras cabezas que daba al traste con nuestra intenciones de poder permanecer un segundo más en aquel lugar, nos refugiamos en la oficina de turismo de Sevilla porque no hay portal o portalón que no este ocupado, durante una hora permanecemos en la oficina de turismo esperando que escampe, cuando lo hace es la hora que nos había marcado el cura de la iglesia de la Encarnación para retirar nuestro encargo de los recortes de las sagradas formas.

Caminamos hacia la plaza de San Francisco donde se encuentra el edificio del Ayuntamiento de Sevilla con su enorme fachada de estilo plateresco con una importante representación de tallas escultóricas y grutescos de acento florentino, y con escudos heráldicos y emblemas alusivos a la justicia, la armonía y el buen gobierno, son numerosos los personajes ligados a la ciudad.

El ratón se come al gato Calle Sierpes, Sevilla

Marchamos por la calle Sierpes, me llama la atención los numerosos comercios de ropa que hacen referencia a la bandera española, al toro y a todo lo que pueda sonar a nacional, ni en la calle de Serrano de Madrid ya no se ven ese tipo de escaparates.

Una bonita espadaña de estilo barroco nos informa que allí se encuentra la iglesia de san José, la puerta esta cerrada. No podemos admirar el interior de la capilla barroca portuguesa.

Al otro lado de la calle se encuentra la iglesia del Salvador, entramos por uno de los laterales que correspondía con los restos Patio de oración de la antigua mezquita de Ibn Adabbas que además conserva los primeros 11 metros de la torre islámica, ahora son el refugio de las campanas cristianas.

En uno de los laterales se encuentra la Capilla que alberga la hermandad del Cristo de la Pasión, uno de los cofrades nos enseña el museo y nos explica todas la leyendas que este paso de Semana Santa ha ido atesorando.

Caminamos hasta la plaza de la Encarnación donde se ha levantado uno de los proyectos urbanísticos más famosos de Sevilla, es conocido como las setas de la Encarnación, es una obra del arquitecto alemán Jürgen Mayer, son una serie de pilares de hormigón revestidos con 56.000 metros cuadrados de madera pino de finlandés que previamente se ha tratado para aguantar el clima de la ciudad de Sevilla. El mirador se encuentra situado a 22 metros de altura inspirado en el ficus milenario que existían en los alrededores de la Encarnación.

En 1990 El Ayuntamiento de Sevilla saca a concurso el solar de la Plaza de la Encarnación para construir un aparcamiento subterráneo, durante la construcción aparecieron los restos arqueológicos de la época romana, esto dio lugar a la paralización de las obras. En el año 2004 se decide poner en valor todos estos restos y sacar a concurso público y para la reorganización de este espacio urbano, y también para la creación de un museo arqueológico Anticuarium que conservase todos estos importantes vestigios.

Metropol Parasol, Sevilla

Dos enormes núcleos de hormigón son la base para sujetar una amplia estructura de micro madera, el proyecto básico fue sustituido porque no paso las pruebas técnicas, se realizo una nueva estructura con seis parasoles de grandes dimensiones apoyados sobre los pivotes de hormigón armado. Partiendo de un estudio en 3D se desarrollo una estructura de madera en base a 3000 piezas unidas a través de barras de acero encoladas que fueron montadas en obras y diseñadas para soportar las dilataciones producidas por las altas temperaturas de Sevilla.

Los niveles inferiores se han dispuesto una estructura mixta de acero y hormigón al igual que la zona del restaurante, esta elevado e integrado en uno de los parasoles que debido al nuevo estudio se tuvo que reforzar con vigas de hormigón y una subestructura metálica.

Subimos por el ascensor hasta una cubierta transitada donde esta el Mirador desde donde se tiene una excepcional panorámica sobre el centro histórico de Sevilla. El transito por este espacio es como andar por una mar metálico con continuos ascensos y descensos para crear unas perspectivas cambiantes.

Mirador Metropol Parasol, Sevilla

En los bajos de este espacio se encuentra el Museo Anticuarium, tiene una superficie de 4500 m2 donde se escondía 1200 años de la historia de Sevilla. En el interior tiene una colección de los vestigios arqueológicos donde se ha desarrollado un circuito museístico.

Panorámica Metropol Parasol, Sevilla

La construcción urbana en esta plaza se remonta al año 40 d.C como una ampliación a la zona urbana de la ciudad romana Colonia Romula Hispalis. La construcción de esta nueva ampliación estuvo acompañada de un nueva muralla, en su interior discurrían las calles empedradas y una extensa red de saneamiento, era una zona dedicada a la industria artesanales relacionadas con la explotación del puerto del río Betis.

De esta parte de la ciudad estaba compuesta por una importante factoría de la industria de los salazones como son las piletas para la maceración de pescados. En esta parte de la ciudad se encontraba muy cercana al mar y se pescaban sardinas, júreles y se fabricaban una pasta muy preciada llamada Hallec que era un subproducto del Garum.

En las proximidades se ha encontrado un taller para la fabricación de lucernas o lámparas para la iluminación, además, era empleado en los templos para la decoración de dioses, animales, jinetes y caballos. Durante la excavación se han recuperado muchas de las que eran defectuosas y se eliminaban en solar contiguo, junto con máscaras utilizadas para las obras de teatro.

Fábrica salazones Antocuarium, Sevilla

En el siglo II ya en la época del emperador Trajano esta parte de la ciudad sufre una enorme transformación debido a la presión demográfica. Se abandonan estas industrias que eran molestas por los olores y los humos y se ocupa de casas y almacenes porque la ciudad se dedica principalmente al comercio.

Las casas se construyen con gruesos ladrillos de las que se conservan varios domus casi completas, se levantan con el esquema de la tradicional casa romana, entorno a un patio central o atrium donde se encontraba el pozo y el estanque o implivium que ilumina unas galería o peristilo donde se encuentran las habitaciones perimetrales, el patio esta diseñado con columnas que en las casas más modestas suele ser de ladrillo circulares y en las casas de personalidades son de mármol. El espacio mayor es el comedor o triclinium, abriéndose al sur, todos estos espacios suelen estar pavimentados con mosaicos o en opus Spicatum.

Del periodo del siglo II y III d.C se han identificados varias casas, la denominada de Yedras, conserva los restos de un patio con pozo y durante la excavación han aflorado los mosaicos de dos estancias, el comedor o triclinium y la habitación lateral con un mosaico donde figuran las yedras como cuadro central que dará nombre a la casa.

Ninfa Amymone Acuarium, Sevilla

La casa de los Dameros se conserva completa aunque parte de ella permanece bajo el patio de la casa posterior de las Columnas. Se han rescatado seis mosaicos que aun no se han repuesto. Tiene un bonito pavimento de mosaico de cerámica opus figlinum construido en las habitaciones de servicio.

La casa que se la ha llamado de la Ninfa, conserva completa su planta tal como se mantuvo hasta el siglo IV en el momento que fue transformada elevando el nivel del suelo y tapando los restos de los mosaicos.

El gran patio tiene una amplia alberquilla o impluvium y los mosaicos que pavimentaban su galería se han podido rescatar y se aprecian in situ.

El mosaico donde aparece la ninfa Amymone y el del impluvium no están instalados. Destacar el mosaico de Medusa que cubre otros pavimentos de mosaicos geométricos anteriores.

Sobre una estructura vertical se exhibe el mosaico de los Nudos, corresponde con la época de los siglo II y III d. C, aunque fue encontrado en otro lugar del solar. También podemos contemplar el mosaico de los Pájaros, que representa el emblema central con dos pájaros dándose el pico sobre una crátra de la que mana agua, con ramos de flores al fondo.

Ninfa Medusa Acuarium, Sevilla

El Callejón Occidental era la calle sin salida por donde se accedía a las casas anteriores de la Yedra, de la Ninfa y el Hospitium de los Delfines. Transformo su pavimento varias veces, desde la piedra hasta el ladrillo, para terminar en un simple suelo terrizo en épocas posteriores del siglo V.

El Hospitium de los Delfines conserva en 80% de superficie se trata de una edificación con un patio muy pequeño y un triclinium mucho más grande de las casas colindantes. En él se conserva un mosaico con bodegón de muslo de pollo, aceitunas y palillos. Esta edificación ha sido clasificada como Hospitium o sede de una asociación dedicada para las reuniones y comidas, se abandona hacia el siglo III d.C.

La casa de Baco se encuentra muy cerca de la vecina Hospitium, conserva la mitad de su patio que contiene una alberca y el pozo, galerías de opus figlium y el triclinium con mosaicos , con restauraciones de la época, que incluye el triunfo de Baco con panteras y cráteras en las esquinas alusivas al vino.

El callejón Oriental tiene un trazado en zig-zag, no tiene salida y era el acceso a las casas de Baco, de los Dameros y de Océano al fondo, en un primer momento, y a la gran casa de las Columnas en el siglo V. Se conserva un enlosado de piedra y el sistema de evacuación de aguas por atarjeas y cloacas.

Torso Venus Púdica Acuarium, Sevilla

La casa de Océano se conserva el patio que tiene una alberca con mosaico, destaca como detalle central al Dios Océano, se representa barbado y con pinzas de langosta en la cabeza y peces a su alrededor. Las galerías del peristilo de las habitaciones están pavimentadas de figlinum y el interior de las habitaciones con bellos mosaicos geométricos.

Durante los finales del siglo III estas casas se abandonan y se expolian los materiales constructivos. Más adelante en el siglo IV se reconstruyen casas más pequeñas en la superficie pero a finales del siglo V se vuelven abandonar.

De estos dos siglos se han rescatado la Casa de las Columnas que era el resultado de la reforma de la antigua casa de Los Dameros a la que se agrega parte de la casa de Baco y de la casa de Ninfa. El patio adquiere un gran valor de representación social, ampliándose de forma considerable. Se decoran las columnas de ladrillo de mármol y los capiteles anteriores son reaprovechados, y un complicado mosaico que incluye una corana de laurel y una diadema , emblemas del triunfo que se asocian al poder y prestigio del señor o dominus. El triclinium es el otro espacio privilegiado con mosaico, el resto de la casa esta pavimentada con ladrillos.

Hospitium de los Delfines Acuarium, Sevilla

Del periodo del siglo VI corresponde con la cristianización de la ciudad, donde se organizan núcleos de población en torno a la catedral y palacio episcopal, iglesias, hospitales y monasterios. La Encarnación forma una nueva fisonomía del tipo de casa con el ejemplo de un comerciante asociado al tráfico fluvial de vinos litúrgicos, altares de mármol y otras mercancías asociadas a la construcción de las iglesias. Se construye una factoría de vidrios en un espacio baldío aledaño formado por las cenizas que cubrían la casa de las Columnas, durante este periodo se incorpora a la administración visigoda.

La Casa de las Basas fue construida con sillería, mampostería y ladrillo reaprovechado. Las estancias se construyen alrededor de un patio con columnas y capiteles antiguos, reutilizados con el bello ejemplar de mármol, con estilo de acanto espinoso. También se combina con elementos de granito, con superficies y formas toscas, como fustes, basas y capiteles.

La Casa del Sigma es el resultado de la reforma de otras casas anteriores activas en el siglo I, de la que se conservan el gran comedor o cenatío, es un gran salón rectangular pavimentado con ladrillos y rematado con un ábside. En este se construyó un banco semicircular, denominado Sigma que da nombre a la casa donde los comensales en sentido radial alrededor de una mesa circular similar a las usadas en las iglesias para las ofrendas. Tiene un patio pavimentado de figlinum, y algunas estancias laterales. Durante los siglos VII a X la Encarnación queda despoblada como un descampado.

Acuarium, Sevilla

Más adelante, entre los siglos XI al XIII comienza nuevamente la urbanización de este espacio con características de la nueva sociedad musulmana. Se construyen casas unifamiliares de mamposterías de forma casi cuadrada con una planta, se van adosando unas casas a otras. Con la llegada de los cristianos estas casas cambiaron de manos y fueron ocupados por los castellanos y se mantuvieron hasta finales del siglo XV.

De la época musulmana ha sido rescatada la Casa de la noria, es una vivienda de 350 m2 de la que se conserva la mayor parte de su superficie. Se trata de una verdadera casa andalusí distribuida alrededor de elemento principal de una vida doméstica es el patio central. Este patio ajardinado es característico de las casas Isbilia, donde el agua era una característica del mundo musulmán, era regado por una alberquilla que se alimentaba de una pequeña noria doméstica. Alrededor se distribuyen las distintas estancias: salones, cocinas y habitaciones.

En este punto damos por terminado nuestra visita a la ciudad de Sevilla, verdaderamente estamos muy casados porque el día ha sido muy intenso.

Día 4 de noviembre (domingo)

RUTA: Sevilla-Madrid; Km 532; tiempo estimado 5h 36'

El día comienza tan lluvioso como el de ayer, salimos prontito para llegar a Madrid lo antes posible.

Cogemos las A-4 y los 100 Km. vemos un indicativo que recomienda el trayecto a Madrid por Ciudad Real, nos parece una información un tanto escasa y continuamos nuestro camino.

Metropol Parasol, Sevilla

Unos kilómetros antes del puerto de Somosierra los luminosos informan que la carrera esta cortada en Bailen y Guarroman (Despeñaperros), tenemos una retención de varias decenas de kilómetros, abandonamos la carretera en dirección a Jaén sin saber qué hacer. El tom-tom nos devuelve sistemáticamente a la A-4 pero no lo hacemos caso, nuestra intuición nos dirige en estos momentos, tomamos la nacional A-316 en dirección a Baeza, desde allí vamos a Úbeda y salimos por la comarcal A-301 en dirección a La Carolina y la salida de la A-4 cerca de Santa Elena, el trayecto esta siendo infernal, los barrancos están llenos de torrentes que amenazan desbordarse, los campos de olivos están cubiertos por un capa de agua que hace que floten en un verdadero mar.

Salimos a la A-4 y el tráfico esta totalmente normalizado por esta zona, hemos recorrido más de 80 kilómetros bordeando las zonas cortadas, desde aquí hasta Madrid el tráfico es lento por la lluvia pero sin retenciones.

Son las 21,30 cuando llegamos a Madrid, este fin de semana hemos recorrido 1165 Km., los doy por bien aprovechados.

-FIN-

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© Fotografías y textos son propiedad:

Ángel López

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